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El Jockey
Club
Sin duda alguna el Jockey Club se ha convertido en el signo más
representativo de status y prestigio social entre la oligarquía
argentina. El incendio del Jockey durante el peronismo tuvo, por
eso, un valor casi simbólico en la campaña contra la oligarquía.
El Jockey Club fue creado en 1883, durante la primera presidencia de
Roca, por iniciativa de Carlos
Pellegrini quien tuvo la idea
contemplando el espectáculo del Derby en el hipódromo Chantilly de
París. El grupo inicial que formaba el Club era tan reducido que no
pasaba de 143 socios. Su primera comisión directiva estaba compuesta
por Carlos Pellegrini, presidente; Eduardo Casey, vicepresidente;
Santiago Luro, tesorero; Carlos Rodríguez, secretario; y Emilio
Casares, Nicolás Lowe, Tomás Duggan, Emilio Nougués, Anascarsis
Lanús, Juan Shaw (hijo), Bernabé Castex, vocales.
En 1896 se comenzó la construcción del
edificio de la calle Florida 559, que se inauguró con un gran baile
el 2 de setiembre de 1897. Carlos Pellegrini le describe en una
carta a Miguel Gané la magnificencia del flamante edificio: "el hall
es hermosísimo, pero todo desaparece ante la escalera soberbia, que
se levanta y desarrolla con una curva armoniosa. Allá en el primer
descanso un foco de luz divina, la Diana ideal, parece que se eleva
lanzando una flecha que sus ojos miran e irradiando en torno una
aureola de arte que envuelve la escalera entera y hace de todo un
conjunto artístico, una de esas trauvailles que es necesario
ver".
El edificio, incluidos muebles, costó
en la época tres millones de pesos. En un tiempo en que el peso
argentino cotizaba muy bien, y en que las finanzas del Club iban
mejor aun, sus dirigentes aprovecharon para comprar en Europa
importantes colecciones de arte, destacándose un biombo coromandel
de China, pieza antiquísima y dos cuadros de Goya: La Boda y El
Huracá.
La biblioteca también contaba con valiosas
piezas, entre ellas algunos libros pertenecientes al general San
Martín, vendidos por el albacea de su nieta, señora Balcarce de
Gutiérrez Estrada, También se adquirió el archivo completo y el
diario íntimo del almirante Le Blanc, jefe de la escuadra
bloqueadora de Buenos Aires durante el conflicto bélico en la época
de Rosas.
La comisión directiva del Jockey Club consta de un presidente y 20
miembros elegidos por los propios socios. Hay una comisión de
carreras, cuyo presidente es a la vez el vicepresidente 19 del Club,
y una comisión de interior, cuyo presidente es el vicepresidente 2°
del Club. Los presidentes del Club, desde su fundación a nuestros
días, han sido Carlos Pellegrini, Santiago Luro, Eudoro Balsa.
Carlos P. Rodríguez, Miguel Cañé, Vicente Casares, Benito
Villanueva, Francisco Beazley, Enrique Acebal, Samuel Hale Pearson,
Agustín de Elía, Miguel Martínez de Hoz, Saturnino Unzué, Joaquín
Anchorena, Tomás E. de Estrada, Eduardo Bullrich, Félix de Alzaga
Unzué, Horacio Bustillo y Manuel Anasagasti.
De los 143 socios iniciales, el Club
se ha ampliado mucho a través de los años, pero su carácter
restringí do le impide pasar el número de 7.500 socios, que es el
que tiene en la actualidad. Para admitir un socio nuevo es preciso
que se produzca alguna vacante. La votación para la admisión de
socios nuevos es secreta y se utilizan bolillas negras y blancas.
Con dos bolillas negras, el aspirante a socio no puede entrar y no
puede presentarse nuevamente hasta pasados los dos años. Si hay una
sola bolilla negra, se vuelve a votar, y en el caso de que vuelva a
haber una sola bolilla negra se lo admite.
Con la llegada del peronismo, el Jockey pasó el peor momento de su
historia. Durante el primer gobierno de Perón, la Municipalidad,
mostrando su sentido del humor, instaló frente a las escalinatas del
Jockey un maloliente puesto de pescado. Los atildados socios se
encontraron de pronto con el ambiente de mercado popular invadiendo
su exclusivo recinto.
En 1953 las relaciones entre Perón y
la oposición se ponen más tensas, y la burla displicente con que se
trato al Jockey se convierte en violencia. El 15 de abril de ese
año, un acto peronista en Plaza de Mayo es interrumpido por el
estallido de un par de bombas. En revancha, grupos de jóvenes
pertenecientes a la Alianza Libertadora Nacionalista queman los
edificios de la Casa del Pueblo, la Casa Radical, la sede del
Partido Demócrata Progresista y el Jockey Club.
A las 12 y 20 de la
noche el Jockey Club fue invadido por un grupo que entró por la
ventana de la gerencia, que daba a la calle Tucumán. Los testigos presenciales hablan de una batahola de gritos, balazos y maderas
encendidas en medio de la oscuridad.
La Diana cazadora de Falguieri, estatua que adornaba el hall
central, rodó por la escalera y se hizo pedazos. La pinacoteca se
perdió completamente, incluyendo los cuadros de Goya. A la mañana
siguiente, seis dotaciones de bomberos conseguían apagar el
incendio.
El 21 de mayo el gobierno da el golpe definitivo al Jockey; los
hipódromos son nacionalizados, pasando a depender de Lotería y
Casinos. No obstante, el núcleo más exclusivo de sus socios no se
disolvió pese a tantas adversidades, y uno de sus ex presidentes,
Joaquín Anchorena, cedió su vieja casona de la calle Charcas al 900
como sede improvisada del semiclandestino Jockey Club.
A la caída de Perón se forma un comité
de Recuperación del Jockey Club, y el 21 de abril de 1958,
conseguida la personería jurídica se nombra la nueva comisión
directiva, con Joaquín de Anchorena como presidente. Para la nueva
sede se compra la vieja mansión de Samuel Hale Pearson, uno de los
ex presidentes de la institución, en Cerrito 1353, casualmente
frente a la estatua del fundador, Carlos Pellegrini.
Fuente Consultada:
Los Oligarcas Juan J. Sabreli La Historia Popular Tomo 15 Vidas
y Milagros de Nuestro Pueblo |