Teoría Económica de John Maynard Keynes
New Deal y El Estado de Bienestar

LA REVOLUCIÓN DE KEYNESIANA: IDEAS ECONÓMICAS DE KEYNES - NEW DEAL

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El Estado de Bienestar

 

 

 

 

La Crisis del Petróleo

El Estado de Bienestar

Caída del Crecimiento

El Petróleo

La Crisis del 29

La Ecomonia


(Cambridge, 5 de junio de 1883 - Firle, 21 de abril de 1946)

Economista inglés.Después de realizar los estudios primarios cursa enseñanza en la escuela de Eton, ingresando al finalizar esta en la Universidad de Cambridge. En 1921 publica su obra titulada «Tratado de la probabilidad», fruto de sus estudios anteriores a la Primera Guerra Mundial sobre la teoría de las probabilidades. En este trabajo se configura ya como uno de los mejores lógicos de su generación.

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Keynes busca en la cooperación internacional el remedio de los males que perfilaban la futura postguerra y que constituyen el tema principal de su última obra: «Cómo pagar la guerra».

Preside la Conferencia de Bretton Woods en 1944, destinada a establecer las bases económicas del mundo que había de surgir después de la victoria en 1945.

A mediados de los años treinta ya era importante la intervención gubernamental en las economías capitalistas, en sociedades tan distintas como la Alemania nazi y Estados Unidos. Las bases teóricas de esta tendencia, que se generalizó en casi todo el mundo después de la guerra, las proporcionó el economista británico John Maynard Keynes. Estados Unidos fue el país que recibió de forma más entusiasta a la «revolución keynesiana». En 1946 (el año de la muerte de Keynes) se ratificó la ley de pleno empleo, por la que el gobierno federal prometía ajustar su presupuesto a la mejora del empleo y la producción.

La ley reflejaba las ideas fundamentales de Keynes, que el economista había presentado durante la década anterior en su ataque frontal a la política económica del laissez-faire en el libro Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero.

Keynes empezó a tener influencia porque combinó la práctica de la política económica con las consideraciones teóricas. Su principal obra, The general theory of Employment, Interest and Money (Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero) apareció en 1936. Con ella causó una revolución en la economía liberal. Las experiencias de la gran depresión le indujeron a pensar que el sistema capitalista no era estable, como había afirmado la economía clásica, ni tendía hacia el equilibrio, sino que, por el contrario, era inestable. El Estado debía por tanto ser activo para suavizar los ciclos comerciales.

Frente a la economía clásica que enseña que los niveles de fluctuación del empleo y las tasas de interés se corrigen solas con el tiempo, Keynes, que escribía durante la Gran Depresión, dijo que el ahorro individual y la reducción del consumo resultaban insuficientes para corregir recesiones importantes. Desde su revolucionario punto de vista, la clave para incrementar el capital era el crecimiento de la demanda, que dependía del índice del empleo permanente y alto, y para ello las inversiones privadas no eran suficientes.

De este modo, el gobierno debía intervenir para asegurar el equilibrio económico. Keynes, antisocialista declarado que creía firmemente en la economía de mercado, quería sin embargo «una socialización extensa de la inversión» a través de inversiones gubernamentales directas. Nada reivindicó tanto la heterodoxia de Keynes como la Segunda Guerra Mundial, cuando el gasto gubernamental llevó al pleno empleo y finalizó la Gran Depresión.

Las teorías de Keynes y la macroeconomía que nació de ellas resultaron sorprendentemente eficaces en los años cincuenta y sesenta, de alto crecimiento y bajo desempleo. Después, la vuelta de la inflación y el déficit público las pusieron en duda. (Ver: Ideas de Keynes)

El Estado empresario: Durante la Gran Depresión de 1929, el economista británico John Maynard Keynes sostuvo una teoría que se generalizó después de la Segunda Guerra Mundial. Keynes postuló que el crecimiento de la economía depende del consumo y este de un nivel de empleo alto y permanente que no puede ser garantizado solo mediante inversiones privadas. Propuso, entonces, que el Estado invirtiera y participara directamente en la economía. La instrumentación de esta teoría dio lugar al nacimiento del Estado empresario y a la macroeconomía, es decir, el estudio de los sistemas económicos de una nación o región, tomados en conjunto.

Tanto en los países que sufrieron las secuelas de la Guerra como en los que no, la realización de obras públicas (viviendas, rutas, puentes, saneamiento, agua potable, etcétera) asumió significativa importancia. Las empresas estatales también tenía un papel predominante en la fabricación de armamentos, la exploración y extracción de petróleo, en petroquímica y siderurgia. Gran parte de los servicios públicos (telefonía, luz, gas, agua potable, transporte público), comenzaron a ser provistos por empresas públicas.

NEW DEAL: Durante los «Cien Días» de la primera administración Roosevelt, se iniciaron programas para hacer frente a una serie de problemas nacionales. La National Recovery Act de junio de 1933 introdujo códigos industriales sobre la producción y los precios, así como nuevas regulaciones para proteger la mano de obra.

En mayo de 1933 se creó la Tennessee Valley Authority, que proporcionaba al gobierne el control sobre la presa hidroeléctrica y las fábricas de nitrato en Muscle Shoals en el río Tennessee, así como sobre la producción de energía, el control de las inundaciones y el transporte fluvial. Se fundaron nuevas agencias para llevar a cabo las medidas de ayuda. Se ofrecieron puestos de trabajo en las obras públicas y, en la agricultura, se efectuaron pagos directos a los granjeros para reducir la producción y aumentar los precios. La posición legal de los sindicatos mejoró, ayudándoles a aumentar los salarios y el poder adquisitivo de los trabajadores. La crisis bancaria fue suscitada por la introducción del seguro de depósitos bancarios. Roosevelt esperaba que estas medidas pusieran fin a la crisis.

El repentino descenso económico en Estados Unidos en 1937 hizo que los consejeros liberales de Roosevelt le aconsejaran reasumir el gasto deficitario. J. M. Keynes se unió al esfuerzo por persuadir a Roosevelt de que cambiase de opinión; según él era necesario realizar un mayor gasto en las obras públicas y en particular en la construcción de viviendas. Pero Roosevelt siguió aferrándose a su criterio.

keynes new deal

El New Deal de Roosevelt en acción en su programa de trabajo en Nueva York. La crisis cambió de modo fundamental la relación entre la sociedad, el Estado y la economía en Estados Unidos. El New Deal se convirtió en un símbolo de un capitalismo con un rostro más humano, de preocupación por los socialmente desaventajados. Puso en movimiento una actividad estatal sin precedentes a fin de superar los problemas económicos.

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         EXPLICACIÓN Y JUSTIFICACIÓN DEL ESTADO DE BIENESTAR          

EL ESTADO DE BIENESTAR: Analizaremos primero, en este punto, cómo se constituye el llamado “estado de bienestar” desde lo global. El mismo, surge como respuesta del propio sistema capitalista mundial a la crisis del ´29 cuyo máximo teórico es John M. Keynes .

 

“El ´29 barre también con la nostalgia residual de aquellos valores que el ´17 había destruido. En el jueves negro de Wall Street, con la catastrófica caída del índice de la Bolsa, son arrasadas las mitologías estatales y políticas de un siglo de renovado dominio burgués sobre la clase obrera…(…) es el entierro final del mito liberal clásico de la separación del Estado y el mercado. Es el fin del “laissez faire”.

Pero aquí no se trata simplemente de la modificación de la relación clásica entre el estado y la sociedad civil y del arribo de un Estado

“intervencionista” (…) eso ya había sido presenciado en los años posteriores a 1870. Aquí el inicio de una nueva época en la historia del Estado contemporáneo es señalado por el hecho de que en ese mundo debe reconocerse la emergencia de la clase obrera y la imposibilidad de eliminar el antagonismo que ella representa como un elemento necesario del sistema…(…) la característica central que distingue a la nueva forma histórica del Estado capitalista es: la reconstrucción capitalista del Estado sobre la base del descubrimiento del antagonismo obrero radical.(…) La revolución obrera política puede ser evitada sólo reconociendo las nuevas relaciones de fuerza y haciendo funcionar a la clase obrera dentro de un mecanismo que sublime la continua lucha por el poder en un elemento dinámico del sistema, controlándola, funcionalizándola en una serie de equilibrios…(…) El Estado está ahora preparado para penetrar en la sociedad, para recrear continuamente la fuente de su legitimidad en un proceso de permanente reajuste de las condiciones de equilibrio. La nueva “base material de la constitución” devino en el “Estado planificador” o, mejor aún, el Estado como “plan”.(…)” (Negri, Toni, “La crisis de la política. Escritos sobre Marx, Keynes, las crisis capitalistas y las nuevas subjetividades”, Ediciones El cielo por asalto, Argentina, 2002, pág. 15 y 16.)

Negri, se pregunta más adelante por las implicancias de la crisis del ´29 y sobre los nexos entre 1917 y 1929 y dice: “… el ´17 se presenta al mismo tiempo bajo dos aspectos: como problema internacional y como problema interno de los diversos países capitalistas, como el problema de la contrarrevolución, así como el aislamiento de la Unión Soviética, y como el problema de la represión del potente movimiento de la clase obrera –sindical y obrero- que extiende la experiencia revolucionaria a todo el mundo capitalista”.

Y Negri, contesta diciendo lo que proponía Keynes en 1919, como la única vía a seguir por el capitalismo: “…consolidar la economía de Europa central como una barrera contra los soviets rusos y como una forma de control de los movimientos revolucionarios internos, reunificar, en suma, los dos frentes de defensa del sistema capitalista”. (Negri, Ob. Cit, pág. 18).

Además, marca como característica específica de la nueva forma del Estado que emergió de 1929 que: “era más bien el tipo de dinámica de clase que entrará en acción en el marco del intervencionismo estatal, sobre la cual se fundaba la intervención. Únicamente la experiencia de la gran crisis del 1929 podía permitir a la ciencia capitalista dar este ulterior paso adelante hacia una nueva redefinición del Estado.(..) Asumir que el ´17 no tiene incidencia inmediata sobre el ´29 parece cosa obvia. Sin embargo, detrás de la obviedad de esta afirmación se encuentra una red de relaciones históricas cuya identificación, si no explicará, ciertamente dará un sentido político complejo de interpretación de la gran crisis. Porque, si bien es cierto que la crisis del ´29 surge directamente de la estructura económica norteamericana, también es al mismo tiempo fruto de la acumulación de las contradicciones del sistema…(…) La excepcionalidad de la crisis del ´29 no se entiende sino teniendo presentes las condiciones del desarrollo económico de los años veinte, cuando el alargamiento de la base de la oferta (…) no se acompañó de un cambio en la relación en la que se encontraba con la demanda (…) y cuando se dice “demanda” se dice “clase obrera”, se dice posibilidad de insurrección y de subversión del sistema” (…) tenemos finalmente a este Estado capitalista que audazmente supera y recupera (Aufhebung) la noción de “revolución permanente” a su interior para su propia conservación” ( Negri, Ob. Cit., págs. 25, 26 y 34 ).

“John Maynard Keynes fue quizás el teórico más perpicaz de la reconstrucción capitalista, de aquella nueva forma de Estado capitalista que emergió como reacción al impacto revolucionario de 1917.(…) y el rol jugado por Keynes fue hacerla funcionar (a la revolución del 17) dentro del análisis de la crisis, convertirla en elemento científico (…) el punto decisivo en la “Teoría General” es: El redescubrimiento de la ley de la caída tendencial de la tasa de la ganancia” (…) y la necesidad del sistema de una previsión. Y la previsión, consecuentemente es el predominio de la demanda sobre la oferta.” (Negri, Ob. Cit., págs. 17 y 35.)

Fue Keynes, quien aportó líneas de acción superadoras de la crisis e hizo alusión al rol del estado en esta coyuntura. Ya la Primera Guerra había provocado, en mucho países, situaciones de riesgo a las economías nacionales, lo que había obligado a abandonar la idea de un Estado abstencionista en materia económica.

La crisis del ´29, que es vista como una crisis de todo el sistema en su conjunto, pero del sistema capitalista. Dice el historiador Hobsbawm: “(…) Ahora bien, una vez que el capitalismo liberal había conseguido sobrevivir –a duras penas- el triple reto de la Depresión, el fascismo y la guerra, parecía tener que hacer frente todavía al avance global de la revolución, cuyas fuerzas podían agruparse en torno a la URSS, que había emergido de la segunda guerra mundial como una superpotencia. (…) El principal interrogante al que deben dar respuesta los historiadores del siglo XX es cómo y por qué tras la segunda guerra mundial el capitalismo inició – para sorpresa de todos- la edad de oro, sin precedentes, y tal vez anómala, de 1947-1973. No existe todavía una respuesta que tenga el consenso general…(…)” (Hobsbawn, Eric, “Historia del siglo XX”, Ed. Crítica, 1997, pág. 18).

La crisis del sistema capitalista, que no afectó a la ex Unión Soviética, obliga a el Estado, a realizar medidas dirigistas, corporativistas, intervencionistas (aunque volvamos a aclarar: ¡el Estado siempre interviene!). ¿Cuál va a ser el rol que se le va asignar al Estado en este periodo? El Estado va a ser pensado como activo agente de la economía, desde la regulación e incentivación de la producción; desde el control de los mercados, del consumo, de la producción, del comercio exterior; desde la elaboración de nuevas leyes que reglamenten el funcionamiento económico; desde la planificación de las medidas a adoptar; desde la nacionalización de empresas, etc.

Es que, siguiendo a Keynes, la idea era, incentivar el consumo, la demanda de bienes en oposición a la teoría del pensamiento clásico en la que el mercado es una espontánea fuerza reguladora de la economía, donde la oferta y la demanda (tanto de bienes y de mano de obra) se crean mutuamente, se generan mutuamente. A partir de las teorías keynesianas, surge también la idea de la plena ocupación y del pleno empleo como generador de más demanda de productos y más consumo.

El Estado pasa así, a intervenir para garantizar cierto nivel de ocupación y de consumo, incentivando la economía por medio de políticas que aseguren su funcionamiento. El Estado, asume el rol de protector tanto de los consumidores como de empresarios a fin de impedir los abusos de los sectores monopolistas.

En resumen, el “Estado de Bienestar” (“Welfare state”) pretende, frente a los avances de la economía, regular el funcionamiento de la sociedad. Surgió desde lo global (desde los países centrales e industrializados) como necesidad del subsistencia del propio sistema, pero también fue modelo en los países periféricos. Si bien, este tipo de Estado, no trata de transformar la estructura del sistema económico, intenta remediar las deficiencias adoptando medidas que mejoren los servicios de salud, educación, cultura, seguridad y defensa del ambiente. El “Estado de Bienestar” interviene subsidiando actividades correctivas de las desigualdades sociales, trata de resolver los problemas graves dentro de la estructura del Estado Liberal.

La idea para el “Estado de Bienestar” es que es necesario intervenir, porque si se deja a la sociedad librada a su suerte, se cae en una irracionalidad donde los que más tienen tienden a incentivar aún más las diferencias sociales y económicas. El Estado, entonces, no debe limitarse a garantizar el funcionamiento del sistema sino que debe ser regulador de las relaciones sociales y fundamentalmente debe hacerse cargo de la “justicia distributiva” de los recursos, o sea ser un Estado “incluyente”.

Pasando a las implicancias de todo lo dicho anteriormente, al nivel de lo Local, a lo que pasaba en esta etapa en Argentina y en América Latina en general, el rol del Estado en el periodo de Industrialización tiene un cambio cualitativo con respecto al que había tenido en el periodo anterior (“modelo agroexportador” en el que representaba exclusivamente los intereses de las clases dominantes).

En la etapa de la economía primaria exportadora, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el Estado toma una posición decidida en el proceso, a través de la organización y la promoción de la inversiones en ferrocarriles e infraestructura y en el poblamiento de la zona pampeana.

En ese periodo (1860-1930) el Estado integró al país en el sistema de división internacional del trabajo, organizó el sistema monetario en torno al patrón oro y una política arancelaria abierta a la importación de manufacturas. Se organizó el Estado de derecho liberal liderado por los sectores vinculados a la producción agropecuaria y a los intereses internacionales asociados a los grupos locales dominantes en ese sector dinámico.

Como dijimos, la complejidad creciente del proceso económico, plantearon al Estado un conjunto de problemas, a partir de 1930.

 

Uno de esos problemas, se refiere a la política de desarrollo industrial. En la etapa Agroexportadora (política librecambista), las responsabilidades del Estado se limitaban al manejo de la política arancelaria. En la nueva etapa, al asumir la Industria, el papel protagónico del proceso de desarrollo, y la protección arancelaria y otras medidas de fomento, un rol central en la evolución de la economía, el Estado asumió responsabilidades mucho más complejas: “Entre ellas se incluye no sólo el nivel y la estructura de la protección arancelaria sino, también, la política de financiamiento de promoción del cambio tecnológico, de precios relativos agro-industriales y otras cuestiones importantes.” (Peralta Ramos, Mónica, “Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970)” ).

En el nivel global, los países capitalistas obtuvieron durante este periodo inmejorables ganancias y una notable mejoría económica. Por primera vez apareció un sistema de consumo masivo basado en el pleno empleo y en el aumento constante del poder adquisitivo con la cobertura social financiada por el incremento de los ingresos del Estado.

Finalmente, el “estado de bienestar” entró en crisis a fines de los ´60 y comienzo de los ´70. El equilibro vital de su funcionamiento se vio alterado por el aumento de la producción y la capacidad del mercado de absorberlo. Es decir, mucha oferta y poca demanda. A todo esto se le sumó la denominada “crisis del petróleo” de 1973, que generó una importante disminución de las ganancias de las empresas y paralelamente una disminución en el poder adquisitivo de los trabajadores. Las empresas privadas culparon al “estado de bienestar” por esto y comenzaron una nueva etapa, una nueva fase capitalista: “Tecnológica Financiera” con el neoliberalismo comandando política e ideológicamente el proceso.

Profesor: Pablo Salvador Fontana

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA EN: “EL ESTADO DE BIENESTAR”:
- Hobsbawn, Eric, “Historia del siglo XX”, Ed. Crítica, 1997.
- Negri, Toni, “La crisis de la política. Escritos sobre Marx, Keynes, las crisis capitalistas y las nuevas subjetividades”, Ediciones El cielo por asalto, Argentina, 2002.
- Peralta Ramos, Mónica, “Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970)”.

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