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¿QUIÉN ES EL DOCTOR KHAN?
A
partir de los atentados del 11 de septiembre, el líder de la red Al-Qaeda,
Osama Bin Laden, pasó a
figurar como número 1 en la lista de los “diez más buscados” de los servicios
secretos de Washington y sus aliados. Ante el mundo Bin Laden pasó a ser
considerado el hombre más peligroso para la seguridad nacional norteamericana.
¿Pero esto es realmente así o hay alguien aún más peligroso desde el punto de
vista de los Estados Unidos? Lo hay. Ese hombre existe, está vivo y su nombre es
Abdul Qadeer Khan. Este científico, que
pocos años atrás logró que los paquistaníes celebraran en las calles de
Islamabad como si hubiesen ganado el mundial, fue el que le dio a Pakistán la
bomba atómica. Después de años de trabajo, Khan y su equipo lograron algo vital
para la seguridad nacional de su país: darle a las Fuerzas Armadas este arsenal
letal pero indispensable para Pakistán, ya que su vecino y rival, la India,
había demostrado años antes haber podido acceder con éxito a las pruebas
atómicas.
Los
festejos a los que hacía referencia en Islamabad no se dieron por la victoria de
Pakistán en el cricket, su deporte nacional, sino por los éxitos en los ensayos
atómicos. El Doctor Khan se convirtió entonces en un héroe nacional, ya que
colocó al país a la par de la India en materia nuclear, nación con la que
este Estado musulmán se enfrentó bélicamente en dos oportunidades después de su
independencia en 1947.
Quien
es un héroe para los paquistaníes se convirtió en peor pesadilla de Washington,
ya que el Doctor Khan y su red ilegal se encargaron de hacer buenos negocios con
sus conocimientos al vender material nuclear a países enemigos de los Estados
Unidos. El Doctor Khan, incluso, se entrevistó en varias oportunidades con el
mismísimo Osama Bin Laden para conversar sobre el tema. Recordemos que Pakistán,
país que ahora mantiene bajo arresto domiciliario a Abdul Qadeer Khan ante la
inminencia de la invasión norteamericana a Afganistán en octubre de 2001, se vio
obligado a realizar una alianza estratégica con Washington en la llamada “guerra
contra el terrorismo”. En un discurso ante la nación, antes del comienzo de las
acciones bélicas, el general Pervez Musharraf, quien llegó al poder en Pakistán
en octubre de 1999 a través de un golpe de Estado, dijo textualmente que la alianza
que iba a establecer con Estados Unidos era “el mal menor”. En ese mismo discurso, Musharraf explicaba que si Pakistán no ayudaban Estados Unidos a derrocar al
Talibán y a capturar a
Bin Laden y a los líderes de Al-Qaeda refugiados en Afganistán, el Pentágono iba
a pedir ayuda a la India, lo que iba a desbalancear aún más el equilibrio de
poder entre su nación y su vecino. Situémonos en esa época y recordemos que,
pocos años antes ese discurso, de acuerdo con varios diplomáticos y con el
propio presidente Bill Clinton (imagen mas abajo), estas dos naciones estuvieron
borde de una guerra atómica.
En
este marco, y ante el peligro que para los Estados Unidos significaba que este
científico continuara exportando conocimientos y la tecnología nuclear, fue que
Washington presionó al presidente Musharraf para que lo pusiera bajo arresto. Es
importante recordar también que Estados Unidos necesitó y todavía necesita de la
ayuda de Pakistán en la llamada “lucha
contra el terrorismo” ya que fueron los servicios secretos de ese
país los que apoyaron incondicionalmente a los radicales islámicos del Talibán
durante su gobierno, incluso hasta los comienzos de los bombardeos
estadounidenses. Es por ello que varias cumbres entre Khan y Osama Bin Laden
fueron posibles.
¿Qué
tan lejos llegó este científico en la exportación del negocio nuclear”? Libia,
Corea del Norte e Irán fueron, según expertos en energía atómica a nivel
mundial, algunos de sus clientes. Estos dos últimos países están en la mira del
Pentágono por ser naciones que, para los responsables de la seguridad nacional
de los Estados Unidos, son una amenaza por dos motivos principales. Gracias a
Khan, quien afirmó en febrero de 2004 que sus actividades se debieron a “errores
de juicio basados en la buena fe”, estos Estados habrían obtenido la posibilidad
de crear una bomba atómica. Al mismo tiempo, una vez en su poder el conocimiento
para poder desarrollarla, podrían entregar estos datos a grupos terroristas
internacionales o, en realidad, como afirmó Estados Unidos en más de una
oportunidad, a quien tenga el dinero para pagar por ello.
Fuente Consultada: La Ultima Cruzada de
Andrés Repetto
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