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Con el fin de la
Guerra Fría, la ONU ha conocido
un proceso de revitalización y ha adquirido un protagonismo en el contexto
internacional como nunca había tenido en los años precedentes. El nuevo contexto
ha facilitado que la ONU adoptase un papel como mediadora en los conflictos
internacionales y como garante de la paz.
Los «cascos azules» de la ONU han iniciado una
serie de nuevas misiones destinadas a poner fin a conflictos bélicos, a impedir
las masacres o a velar por la legitimidad de los procesos electorales. La
necesidad de garantizar la distribución de la ayuda humanitaria en muchas zonas
en conflicto ha llevado a que la ONU se plantease en 1988 la legitimación del
derecho de injerencia
Político ghanés, nació en 1938.
Kofi Annan estudió inicialmente en la Universidad de su país Ciencia y
Tecnología. Posteriormente, para completar su formación, viajó a Estados Unidos,
donde realizó estudios de Economía en Minnesota mediante una beca que le otorgó
la Fundación Ford.
Reflexión: Empecé mi mandato como Secretario
General con una visión de la ONU del mañana: una organización revitalizada, un
instrumento transformado al servicio a la Humanidad. Sabia que la Organización
tenia que cuestionarse hipótesis largamente mantenidas, actualizar prácticas
anticuadas y reajustar sus prioridades a las necesidades de una nueva era
global. Al mismo tiempo, estaba orgulloso de los logros de la Organización y
sabía qué necesitábamos construir a partir de esa base.
El año 1997 también fue testigo de
algo completamente nuevo en las Naciones Unidas: un esfuerzo decidido, de buena
fe, para reformar la Organización. El esfuerzo reformador en marcha está basado
en la creencia de que las Naciones Unidas tiene la necesidad de ser más
coherente, más ágil y más unificada en respuesta al aumento de las complejas
tareas que le plantean los Estados miembros.
A medida que cambia el mundo
también debe hacerlo la Organización. En julio sometí a la Asamblea General un
programa de reforma y renovación que contenía las reformas más extensas y de
miras más altas en los 52 años de vida de la Organización. Con el nuevo año, la
ONU continuará teniendo un crecimiento cero en su presupuesto. El número de los
funcionarios será un 25% menor que hace 13 años. Los departamentos con trabajos
y mandatos superpuestos se han fusionado. Los costes administrativos se han
reducido en un tercio. Pero la reforma es mucho más que la suma de sus recortes.
He establecido una nueva estructura de liderazgo y dirección, con un grupo de
directivos de alto nivel que se reúne semanalmente para mejorar la coordinación
y el asesoramiento.
He propuesto una «Asamblea del
Milenio" extraordinaria para el año 2000, en la cual los líderes mundiales
podrán presentar su visión de las perspectivas y los objetivos para el nuevo
siglo. Para comprometer mi mandato con la participación popular he propuesto que
un "Forum del Milenio de Organizaciones no Gubernamentales y de la Sociedad
Civil» se celebre simultáneamente. Estamos promocionando el desarrollo sostenido
y sostenible como una prioridad central de la ONU. Estamos mejorando la
habilidad de la Organización para desplegar fuerzas de paz y otros cuerpos
operativos de manera más rápida.
Estamos fortaleciendo la capacidad
de la ONU para la reconstrucción pacífica. Apoyamos los esfuerzos
internacionales para combatir el crimen, las drogas y el terrorismo. Avanzamos
en la agenda del desarme. Estamos extendiendo los Derechos Humanos para que
abarquen todos los aspectos del trabajo de nuestra Organización. Estamos
mejorando nuestra respuesta a las necesidades humanitarias en todo el mundo.
Éstas son sólo algunas de las medidas que están impulsando a la ONU hacia
adelante. Estamos ante el umbral de un nuevo comienzo para las Naciones Unidas.
KOFI ANNAN (Secretario General de la ONU): La reforma de la ONU.
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