En el marco de lo que se llamó "socialismo real”, el nuevo líder soviético se proponía alcanzar e incluso superar a Estados Unidos en un lapso de diez o doce años, tanto en el aspecto tecnológico como en el económico. A pesar del éxito internacional que obtuvo la Unión Soviética con el lanzamiento del Sputnik en 1957 adelantándose a los Estados Unidos, y de las expectativas progresistas derivadas de la conquista espacial, pronto se hizo evidente el estancamiento de la URSS en materia económica. Dentro de la economía planificada, el nuevo programa de Kruschev implicaba una reforma destinada a elevar el nivel de vida, resolver la crisis de vivienda y desarrollar la iniciativa de los trabajadores dentro de ciertos límites, en una especie de vuelta a la NEP de Lenin, en la confianza de que los trabajadores utilizarían con responsabilidad la autonomía, una especie de democratización social que el gobierno les ofrecía. Pero el programa no tuvo éxito; para 1963 sólo se había conseguido triplicar la burocracia sin que pudiera observarse adelanto alguno en la producción. Por el contrario, en ese año la situación de la agricultura era dramática debido no sólo a los efectos naturales de una sequía, sino a la manera irresponsable en que la burocracia utilizó equivocadas técnicas agrícolas que provocaron una catástrofe ecológica. El pueblo soviético padeció una terrible crisis de alimentos y el hambre solamente pudo evitarse gracias a las importaciones masivas de cereales del mundo capitalista. En los primeros años de la década de 1960, el gobierno de la URSS enfrentaba varios problemas: las dificultades económicas manifiestas en el estancamiento de los salarios y la inflación, las crecientes demandas de la sociedad, los problemas dentro del bloque, y en el exterior, la ruptura con China y Albania, la creación del movimiento de los no alineados y las consecuencias de la crisis de los misiles en 1962. La falta de una respuesta adecuada frente a ese conjunto de problemas desbordó la capacidad de liderazgo de Kruschev y precipitó su caída. A comienzos de 1964, el líder soviético había perdido la confianza del pueblo y tampoco contaba ya con la adhesión de la burocracia, la que se opuso a un plan de reforma política propuesto por él. En octubre del mismo año, Kruschev era despojado de su cargo. Fuente: El Gran Libro del Siglo XX de Clarín - El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado |
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