EL LENGUAJE Y LA ESCRITURA - ORIGEN DE LA ESCRITURA - LA TRADUCCIÓN


Derechos Humanos

Dios y El Hombre

El Estado y El Hombre

El Matrimonio

Valores Humanos



 

 

El lenguaje Si conseguimos grabar en cinta magnetofónica la charla de unos amigos o de una familia durante la hora amable del café y luego la reproducimos, es de advertir la cantidad de repeticiones, lugares comunes y errores fonéticos y lingüísticos que se han cometido. Al analizar esta charla desde un punto de vista gramatical se descubre una pobreza lamentable de lenguaje, el uso de un lote muy reducido de palabras y la reiteración incluso molesta de términos. Añádase a este resultado que la charla vulgar está salpicada de exclamaciones, interjecciones, gritos y rumores con auténtico valor lingüístico, pero de imposible trascripción. Si el literato escribe una charla de café para un capítulo de su novela o para una escena teatral, observamos que es mucho más fluida, más "natural" y más expresiva que la auténtica charla recogida por la cinta magnetofónica.


CUANDO SE ESCRIBE.

Es decir, cuando se representa la idea mental, el concepto o el juicio por medio de signos gráficos, esta idea mental ha de transformarse no sólo en la imagen de la palabra, sino que el cerebro, el centro motor del lenguaje, ha de ordenar a la mano los movimientos necesarios para que ésta impulse a la pluma, al pincel o a la máquina de escribir a trazar unos movimientos determinados. Quien haya observado a un niño que aprende a escribir, habrá podido ver que el pequeño no escribe, sino que "dibuja" las letras, imita los trazos con el mismo esfuerzo e idéntica dificultad que se le ofrecería al copiar un dibujo. Es como si nosotros quisiéramos reproducir una carta redactada en chino; la dibujaríamos. Con el tiempo y tras largas horas de aprendizaje (los famosos cuadernos de caligrafía), se crea un hábito, una ordenada seriación de movimientos que de conscientes han pasado a subconscientes, y cuando el cerebro da la orden de escribir determinada palabra, se pone en marcha un mecanismo automático de impulsos musculares que mueven la mano.

Cualquier enfermedad, intoxicación, emoción intensa o fatiga, dificultan la escritura correcta, nos obliga a excusarnos de "hacer mala letra". En algunos casos más graves, el enfermo puede haber "olvidado" el arte de escribir por lesión de centros cerebrales o nervios motores. Se han dado casos, tanto en el lenguaje hablado como en el escrito, en que ha sido preciso volver a comenzar el aprendizaje, es decir, la transformación de los movimientos conscientes (dibujo de la letra) en automáticos (escritura corriente).


AL ARTE DE TRADUCIR.

Cervantes decía que un idioma traducido es como un tapiz vuelto al revés, que se le ven los nudos y la trama. Para traducir con perfección y desmentir el aforismo italiano que dice tradutore, traditore (traidor), es preciso conocer perfectamente el idioma propio y el que se va a traducir. Es frecuente solicitar un profesor alemán para traducir un libro de este idioma al castellano. Es evidente que aquél conocerá el alemán, pero ¿cómo podrá llevar a cabo el trabajo si no conoce a la perfección el castellano? Esta comparación vale igual en el caso del que busca un "profesor nativo" para aprender un idioma.

No basta saber vocabulario y gramática para hablar y dominar un idioma, es preciso haber vivido en el país o estar muy familiarizado con la prensa y la literatura. ¿Cómo puede traducirse, por ejemplo, literalmente la expresión panier de salade? El que no sepa que se denomina así la furgoneta con que la policía recoge a los maleantes, difícilmente comprenderá y podrá verter a otra lengua el eufemismo galo. En la actualidad, los ingenieros especializados en electrónica trabajan en el perfeccionamiento de una máquina de traducir que en esencia ya existe. Se trata de un aparato capaz de verter un texto inglés al ruso y viceversa, por ejemplo. La base de este robot es un diccionario electrónico de palabras ordenadas.

Los ingenieros Booth y Richens tuvieron la idea de separar las palabras-base de las flexiones. La máquina, que sólo puede responder afirmativa o negativamente a cada cuestión, elimina la desinencia y busca la base. El mecanismo es muy complicado y si bien da resultado para traducir palabras o frases sencillas, no ha podido resolver el problema de la sintaxis, y las distintas acepciones. A la máquina le resulta dificilísimo saber con cuál de las acepciones se ha de quedar en el caso del verbo get, uno de los que ofrece más variantes en inglés. Para que se comprenda el problema en un caso sencillo, la palabra worked es captada por la máquina y ésta elimina la desinencia tomando work, trabajo.

La desinencia le da la significación de "trabajado", pero si antecede we debería dar "nosotros trabajamos", pero si es "I" la palabra que antecede, la traducción deberá entonces ser "Yo trabajaba". Se cuenta que al encontrar "espíritu de salvación", la máquina tradujo "vino de salud". La inteligencia humana se esfuerza en lograr que el frío mecanismo de una máquina logre captar las infinitas sutilezas y variantes que el lenguaje ha sabido elaborar a través de los tiempos como expresión de una inteligencia espiritual y por demás complicada.


EL LENGUAJE DEL NIÑO.

Es evidente que el niño es mudo al nacer. Pero no lo sería, probablemente, al cabo de unos años aunque se le rodeara de un silencio total por parte de sus educadores. Si fuese posible reunir un hombre salvaje, un niño de 5 años y un chimpancé, suponiendo que a los dos primeros no se les hubiese enseñado a hablar, se advertiría cómo, en poco tiempo, el niño adelanta al salvaje en el aprendizaje de la lengua de su madre, y cómo el hombre primitivo también aprende sin que, naturalmente, a pesar de todos los esfuerzos, el chimpancé logre articular la palabra más sencilla. El niño emplea en los primeros momentos, poco después del año de edad, sonidos onomatopéyicos para expresarse.

Las palabras "mamá", "papá", "nene" se deben a que estas sílabas son las que pronuncia con mayor facilidad. Los familiares suelen ayudarle nombrando al gato con el apelativo "miau", y otras denominaciones por el estilo, casi todas onomatopéyicas. Pero llega el momento en que el niño rompe a hablar, del mismo modo que se lanza a caminar. Da la impresión de que se abre un capullo, y el proceso es parecido a la aparición de los dientes. En pocas semanas el niño logra expresarse y hace acopio de vocabulario, sobre todo sustantivos. Cuando alcanza los tres años aproximadamente, el niño se convierte en la tortura de cuantos le rodean con sus incesantes interrogaciones salpicadas de imperativos "¿por qué?". Solamente en etapas superiores a la edad escolar el niño es capaz de adentrarse en el lenguaje abstracto y comprender los términos elevados de "justicia", "orden", "maldad", etc. Que el lenguaje infantil es un proceso imitativo se observa en niños influidos por dos lenguas. Por ejemplo, el que vive con su familia en país extranjero.

La lengua materna y familiar es la propia, pero no tarda en verse suplantada por la lengua de la calle, de los amigos y de la escuela. A pesar de los esfuerzos de los padres y quienes le rodean, la "segunda lengua" pasa a ser la materna, siendo la primera o principal la del ambiente social y extrafamiliar.

Un caso especial es el del niño políglota porque sus padres hablan dos idiomas distintos y la familia reside en un tercer país o bien viaja con frecuencia. Lo normal en estos casos es que el niño posea un lenguaje deficiente, un verdadero combinado de palabras procedentes de idiomas distintos, con modismos diversos y, lo que es peor, sin que sepa desenvolverse ni escribir bien ninguno de ellos. Los niños de ciudad poseen un lenguaje generalmente más depurado que los niños del campo, hablan con más propiedad y su acento es más culto.

Sin embargo, quien compare con alguna detención los conocimientos prácticos del niño de una urbe populosa y los que posee un muchacho campesino, se asombrará de dos cosas: el reducidísimo vocabulario y soltura de expresión del último, cuyo laconismo llega a ser molesto y, en segundo lugar, de la cantidad de cosa que sabe el campesino y que el ciudadano ignora a pesar de que hable con mayor propiedad.

 A pesar de esta paradoja aparente, todas o casi todas las pruebas que se llevan a cabo para determinar el nivel intelectual de los niños en edad escolar, son pruebas de lenguaje, porque se ha comprobado que existe una correlación casi absoluta entre el nivel de inteligencia y el desarrollo del lenguaje. La riqueza de vocabulario, la facilidad en hallar sinónimos y antónimos, en construir frases, etc., está en relación directa con el nivel mental.


EL ORIGEN DE LA ESCRITURA.

 Si el lenguaje hablado se pierde en el principio de los tiempos, el lenguaje escrito, en cualquier lugar del mundo, señala la frontera entre la Prehistoria y la Historia. El hombre de Altamira pintaba en las paredes de las cuevas para expresar por medio de pictogramas sus ideas, y aunque tal manifestación no puede considerarse propiamente lenguaje, sí eran los primeros balbuceos de expresión espiritual. La pintura rupestre, que empezó siendo naturalista, plenamente figurativa, fue estilizándose hasta dar paso a una especie de pintura abstracta. En otros meridianos, los dibujos fueron el primer paso a la escritura. La china, considerada como la más antigua del mundo, fue una escritura ideográfica en sus principios y sólo por evolución ha dado paso a los grafismos casi indescifrables del chino moderno. Una persona culta, conoce en China unos 10.000 ideogramas y se calcula que existen unos 40.000, cada uno de los cuales corresponde a una idea independiente. La dificultad de retener en la memoria los 4.000 signos que una persona corriente puede usar en la vida de una ciudad, hace que este idioma sea uno de los más difíciles del mundo. Las formas de escritura son innumerables.

En primer lugar tenemos el alfabeto latino, que es propio de las lenguas más cultas del mundo. Cuando Kemal Ataturk quiso modernizar Turquía, comprendió que no podía llevar a cabo su intento si no modificaba la escritura y llevó a cabo una auténtica revolución al dotar a la lengua turca del alfabeto latino. Aparte el latino, las escrituras más usadas en la actualidad son el ruso, el árabe, el chino y el japonés. En la segunda mitad del siglo XVIII se descubrieron ciertos signos misteriosos en algunos monumentos de Mesopotamia. Parecían pequeños triángulos o cuñas grabados en la roca. Pero hasta principios del siglo XIX no se dio con la clave que permitiera descifrar esta escritura cuneiforme. Henry Rawlinson, oficial inglés destacado en Persia, fue quien consiguió leer el texto grabado en la roca de Bahistún, el cual estaba escrito en tres idiomas (babilonio, meda y persa).

La base de su interpretación consistió en lograr la traducción de la palabra correspondiente al nombre de Darío Istape, el rey de quien se contaban las hazañas. La escritura ideográfica egipcia dio lugar a la jeroglífica y ésta, por simplificación, a la hierática, propia de los sacerdotes. A pesar de conocerse desde muy antiguo (pues los romanos habían tomado contacto con los egipcios hace 2.000 años), no se había conseguido descifrar los jeroglíficos hasta que en 1800, el egiptólogo francés Champollion, que acompañaba al emperador Napoleón en su campaña de Egipto, encontró la piedra de Rosetta. Champollion advirtió que la piedra constaba de tres zonas de grafismos correspondientes al lenguaje jeroglífico, demótico y griego.

Gracias a haber podido traducir esta última parte, por analogía logró descifrar los tres textos. La primera palabra que identificó fue la correspondiente al nombre de Cleopatra. El lenguaje jeroglífico es propio de todos los pueblos primitivos en su primera fase hacia una cultura más estable. En épocas recientes se ha conseguido descifrar la escritura hitita y las complicadas grabaciones en tablillas de madera de la Isla de Pascua. Constituyen aún un misterio la escritura de la Isla de Creta y la ibérica. Las escrituras precolombinas, mayas, toltecas, aztecas e incas atraen también el interés de los lingüistas.

En todas ellas se observan idénticas formas evolutivas basadas en signos naturales o en partes del cuerpo humano. Una de ellas es la mano que da origen a una forma de peine, el ojo y el Sol, la cruz y el rayo, el zigzag, la espiral y el meandro. Estas formas básicas se han mantenido incluso en nuestra cultura actual, pues aparecen signos semejantes en heráldica, en las monedas y en las placas que regulan la circulación por carretera, que constituyen uno de los lenguajes más modernos, basados en signos muy sencillos y combinaciones de colores. La invención del alfabeto, que se atribuye a los fenicios, constituyó un gran paso en el arte de la escritura. En la actualidad, China estudia la posibilidad de transformar su escritura en alfabética. ¡No es posible el desarrollo de la vida cultural, comercial, industrial y militar si cada escrito debe dibujarse a pincel! La escritura se inició en la arcilla y la piedra, pero se desenvolvió en el papiro, obtenido con hojas maceradas de una planta que se desarrolla en las orillas del Nilo. Los egipcios comenzaron a escribir sobre papiro 5.000 años a. de J.C. Los asirios y caldeos lo hacían sobre arcilla. Los caracteres cuneiformes se prestaban a las incisiones rápidas y precisas en ladrillos blandos que luego se secaban y cocían. Unos 100 años a. de J.C. los chinos descubrieron el papel, que fue uno de los más grandes inventos logrados por el hombre. En el Celeste Imperio se utilizó la tinta y el pincel.

A Europa el papel no llegó hasta el siglo XII. Antes se usaba el pergamino, sobre todo para documentos importantes. Hasta que Gutenberg no empezó a imprimir con caracteres movibles, la escritura se realizaba a mano. Durante largos siglos, los monjes principalmente, copiaron, con paciencia inagotable, libro tras libro, para que el acervo cultural de los tiempos pasados no se perdiera. La invención de la imprenta fue el paso más dicisivo en pro de la cultura y el progreso. Pero la obtención del papel fue un trabajo de artesanía hasta el siglo XVIII, en que Louis Robert montó la primera fábrica de papel. Ya en fechas más próximas la evolución de la escritura ha sido notable con el perfeccionamiento de la taquigrafía (ya conocida por los romanos) y la aparición de la primera máquina de escribir, que data del año 1714, aunque hasta 1867 no se fabricaron máquinas de escribir en series comerciales.

Hasta nuestros días no se ha conseguido fabricar una máquina de escribir en idioma chino. Los primeros intentos implicaban un total de 90.000 teclas, que en la actualidad se han reducido a 75. El mundo tiende a unificar su cultura. Los esfuerzos de la Unesco en este sentido son considerables. No importa que los hombres utilicen signos árabes, cirílicos, latinos, chinos, japoneses, bengalíes, etc. No importa que grandes núcleos humanos utilicen el pincel mientras otros emplean la pluma, la máquina de escribir o un estilete. Lo verdaderamente interesante es que se escriba y se intercambien pensamientos, emociones, deseos, opiniones, con afán de comprensión. La imprenta de Gutengerg se ha transformado en la moderna linotipia que alimenta las grandes rotativas, capaces de lanzar al mercado millones de periódicos diariamente. Es un hecho importante que el hombre escribe cada día más, lee cada vez más, y las ideas se difunden gracias a una intensa comunicación sólo posible por la comprensión de los distintos lenguajes, formas de expresión del espíritu humano.


EL PROCESO DE HABLAR.

En la mente de una persona que ve un incendio surge la imagen del "fuego". Es una imagen, un pensamiento puramente espiritual que busca afanosamente el camino de una expresión material, para advertir un peligro. En determinada circunvolución cerebral, en el centro del lenguaje hablado, la memoria traduce esta imagen en sonidos. Los centros encargados de la inervación de la lengua actúan de una forma determinada, ésta se mueve, chocan los labios con los dientes, los pulmones expulsan aire y surge la palabra deseada: "fuego". Para que este fenómeno físico se produzca es preciso que el aparato de fonación actúe. La laringe se halla situada en la parte superior de la tráquea, junto a la faringe. Cuando tragamos un alimento, una membrana llamada "epiglotis" cierra el paso hacia la laringe y la tráquea, y abre el camino del esófago. Si la "epiglotis" no cierra rápidamente, nos atragantamos porque parte del alimento se introduce en la tráquea y los pulmones reaccionan provocando la tos. La laringe es un ensanchamiento de la tráquea. Su irritación provoca la laringitis, pero además de esta enfermedad puede estar afectada por muchas otras, incluso por el cáncer.

En la laringe hay cuatro cartílagos que forman un ensanchamiento de la tráquea llamado "nuez de Adán", porque es muy visible en los varones. En el interior de la laringe se hallan las cuerdas vocales. Su vibración, al pasar el aire, produce sonidos puros, notas. Cuando una persona está afónica o sufre laringitis, emite sonidos broncos porque las cuerdas vocales están engrosadas, inflamadas. Los niños al llegar a la pubertad impostan la voz, es decir, se les cambia la voz porque las cuerdas vocales y la laringe se endurecen.

El sonido puro producido por las cuerdas vocales resuena en la bóveda craneana, en la faringe, en la nariz, y sobre todo en la boca. La n es una letra que vibra en la nariz, mientras la g lo hace en el fondo de la garganta. Las vocales son sonidos puros, solamente modificados por la posición de los labios. Desde la a hasta la u hay una graduación perfecta. La a se produce cuando la boca se abre enteramente, y para pronunciar la u no sólo ha de reducirse la abertura labial, sino que los labios se adelantan y se prolongan en forma de tubo. Las distintas consonantes se producen por frotación o vibración.

La f es labiodental, la r es fricativa por choque de la lengua contra el paladar, la p es explosiva, la d es linguodental, la s es silbante, la m es labial, etcétera. La palabra ha salido perfectamente pronunciada de labios de la persona que quiere advertir a otra el peligro de "fuego". La emisión de la idea se ha realizado y se ha cumplido la primera parte del acto del entendimiento por medio del lenguaje. Si la persona que ha hablado tuviese alguna interferencia entre el centro de lenguaje y los músculos de la laringe o de la lengua, la palabra no se pronunciaría. Son innumerables las causas de mudez, pero también es traumáticamente mudo el hemipléjico a quien un ataque ha obnubilado el centro del lenguaje. Se esfuerza, quiere hablar y no lo consigue. En otras ocasiones se da el caso que el hombre habla, pero las palabras o sonidos que pronuncia no coinciden con lo que su mente quiere expresar. Incluso en casos perfectamente normales, el hombre no puede hablar porque "no encuentra la palabra exacta, el dato, el nombre", la memoria es rebelde y el concepto no puede expresarse por falta de medios materiales. Cuando la palabra, como un milagro sorprendente brotó, y fue a impresionar el tímpano de la persona a quien iba dirigido el aviso de "fuego", éste captó los sonidos.

El nervio acústico transmitió el impulso al centro auditivo y en el archivo de la memoria se buscó la significación del sonido "fuego". Si la persona hubiese sido sorda no hubiese reaccionado por falta de percepción sensorial, pero muy bien puede ocurrir que sea normal y, sin embargo, no reaccione. ¿Qué puede significar para un finlandés que no conoce el castellano, el sonido "fuego"? Para que la comunión espiritual de hombre a hombre se produzca es preciso que exista posibilidad por parte del que habla, de transformar el pensamiento en sonido. Y por parte del que escucha, la capacidad de convertir el sonido en pensamiento. Cabría pensar si muchas conferencias políticas internacionales se desenvuelven con gran dificultad por la forzosa traducción de intérpretes profesionales que no siempre pueden captar la emoción, el tono, lo incisivo de un vocablo. En estos casos el proceso resulta complicado: 1. De la mente del que habla a su sonido. 2. Del sonido que percibe el traductor a su mente, en el idioma del que habló. 3. Traducción mental de un concepto a otro concepto, en idioma distinto. 4. Del concepto ya en el segundo idioma, al sonido adecuado en este lenguaje. 5. Percepción de este sonido y comprensión de su significado por parte del interlocutor del que habló en primer término. Y debe tenerse en cuenta que este proceso se refiere solamente a la conversación, a la palabra hablada.


GRUPOS IDIOMATICOS ACTUALES.

 Hasta hace pocos años las lenguas se clasificaban en tres grandes grupos: Monosilábicas, en las cuales cada palabra tiene un valor y una significación. En ellas no existen géneros, sufijos ni prefijos, declinaciones ni conjugaciones. Las uniones de unas palabras con otras dan origen a expresiones nuevas. Por ejemplo, el chino. Aglutinantes, en las que existen palabras-raíces y sufijos. Carecen de conjugación y declinación, género. Por ejemplo, el árabe. Flexivas, todas las que, como las europeas, poseen conjugación, declinación, géneros, etc. Esta clasificación es hoy demasiado simple para intentar, con ella, agrupar las 2.800 lenguas, aproximadamente, que existen en el mundo.

Sin embargo, de ellas más de 1.800 corresponden a pueblos en estado primitivo de Africa, Oceanía y América, y son lenguas poco estudiadas y difícilmente clasificables. Para comprender lo relativamente recientes que son los estudios lingüísticos, téngase en cuenta que hasta el siglo XVIII no se tuvo conocimiento de la existencia de una lengua tan interesante como el sánscrito, y que la Lingüística empezó a existir, como ciencia digna de tal nombre, cuando a mediados del siglo XIX Jacob Grimm escribió su Gramática Histórica.

En este tiempo surgió la ciencia comparativa de los idiomas a base del estudio de las leyes fonéticas y los principios etimológicos y sintácticos. Gracias a este esfuerzo, se pudo establecer el reconocimiento de la unidad indogermánica o grupo idiomático indoeuropeo. El establecimiento de la relación original entre las lenguas indias, persas, griegas, latinas, celtas y germanas fue debido al inglés William Jones. En el estudio comparativo de los idiomas surgen a veces relaciones que parecen causales, como el hecho de que la palabra "malo" sea expresada por la misma voz en inglés y en neopersa: bad.

Para el estudio de los grupos idiomáticos existentes en la actualidad, se ha procedido a una clasificación previa en tres grupos: 1. Idiomas que tienen un vocabulario doble y aún no equilibrado del todo, como el inglés con vocabulario germano y latino; el neopersa, con mezcla de iraniano y árabe; el turco, con voces turcas y neopersas, etc. A la larga se impone uno de los dos orígenes y así, en el inglés acabará por predominar el germánico, en el neopersa el iraniano y en el turco, el turco. 2. Idiomas que aceptan mucho del vocabulario ajeno, pero lo aceptan a su modo. Así ha ocurrido en el armenio con respecto al iraniano, en el acadio con el sumerio, y en el árabe con toda clase de extranjerismos modernos. 3. Idiomas en los que los elementos extraños se muestran más que en el vocabulario, en la fonética y la sintaxis.

Los kurdos iranianos emplean voces semitas, los armenios del Cáucaso han adoptado sonidos chasqueantes propios de los caucasianos, y los indios adoptaron sonidos cerebrales propios de los pueblos drávidas. El cuadro de las lenguas habladas no está ni mucho menos terminado. El descubrimiento e interpretación de la lengua hitita, hablada antiguamente en el Asia Menor, es un hecho reciente. El estudio de las relaciones entre las lenguas semitas y las camitas del antiguo Egipto es otro caso.

Se dan grupos de lenguas bien determinados dentro de los que es posible establecer una buena clasificación, pero no resulta tan fácil cuando se trata de determinar las relaciones que existen entre las lenguas del Africa central, o entre las que se hablan en ciertos lugares de América, por ejemplo. El tronco indo-europeo es el más importante porque dentro del mismo se hallan los idiomas de la civilización. Es muy vasto y complejo. En el grupo indio está el sánscrito, que era la lengua de la literatura clásica de la India en el siglo VI a. J.C., el indostaní, que se habla en la parte occidental de la India, y el bengalí, en la oriental. El grupo iránico con el persa. El arménico con el armenio. El albanés y el griego forman grupo aparte.

El báltico comprende el lituano y el letón. El eslavo, que se divide en el gran ruso, el pequeño ruso, polaco, servio, checo, eslovaco, esloveno, servio-croata y búlgaro. La lengua germánica dio origen al gótico, y por disgregación o ramificación nacieron el danés, el sueco, el noruego, el islandés, el holandés, el frisón, el alemán y el inglés. El grupo céltico, que un tiempo fue importante, se ha ido reduciendo y hoy comprende el galés, el escocés y el gaélico de Irlanda, pero con predominio inglés en el campo cultural y comercial, ya que las lenguas célticas se conservan en el ámbito familiar solamente.

Del itálico antiguo se derivó el latín, y al disgregarse el Imperio romano, éste dio origen a las lenguas romances, que son el portugués, el castellano, el catalán, el provenzal, el francés, el italiano, el retorromano, que se habla en Suiza, el sardo de Cerdeña, el dálmata en las costas del Adriático, y el rumano. Idioma inclasificable, peculiar y único en el mundo occidental es el vascuence, de origen incierto y muy difícil, que aún se conserva en las montañas vascas. El tronco uralo comprende las lenguas llamadas ugrofinesas como el finlandés, el lapón, el estoniano y el húngaro, y las lenguas samoyedas habladas en Siberia.

El tronco turco-mogol abarca las lenguas turcas, el mogol, el calmuco y el manchú. El tronco camito-semita ofrece dos grupos. El semita con el hebreo, el antiguo fenicio y arameo, el asirio y babilonio propios de la parte norte de la zona de influencia semita, siendo el árabe y el etíope los idiomas hablados en la parte sur. Éste es el grupo semita. El grupo camita lo forman el egipcio y el copto. Las relaciones entre ambos no están muy bien determinadas. Las lenguas negras del Africa, como el sudanés, el bantú, el lenguaje de los negros de Guinea, etcétera, forman otro tronco.

uego quedan numerosas lenguas de difícil agrupación como son el chino, japonés, javanés, telugui, guzerati, etc. El grupo indochino comprende el chino moderno, el cantonés, el birmano, el tailandés, el tibetano y otros, con numerosos dialectos. El japonés, que es lengua aglutinante, se clasifica aparte y se formó con ideogramas chinos y coreanos. El grupo de las lenguas dravídicas son propias del Sur de la India y Ceilán. Entre ellas se halla el telugui ya citado, el malayalam, el tamil, el kota, el kanarés, etc. Las lenguas de la Polinesia son también numerosas: el tagalo de Filipinas, el malayo, melanesio, hawaiano, etc. Se calcula que existen más de 150 grupos de lenguas que no tienen relación con las restantes. En América existen la maya del Yucatán, la guaraní del Paraguay, el quechua y aymará de los Andes, las antiguas lenguas apaches, aztecas, incas, araucanas, etc.


HABLAMOS.

 Por una necesidad íntima y porque resulta imposible callarse en muchas ocasiones. Cuando un niño toma un vaso de lejía y se lo lleva a la boca creyendo que es un licor, quien lo ve grita, porque brota de su pecho en forma de sonido la imperiosa necesidad de evitar un mal terrible. En otras ocasiones, cuando nos encontramos bajo los efectos de una excitación provocada por el alcohol o una emoción fuerte, charlamos por puro gusto motor y entonces casi no importa el significado de las palabras o las voces que salen de nuestros labios. En otros momentos "se pesan las palabras" y encontramos personas tan parcas en el hablar que para ellas el silencio posee un valor incalculable. Como éstos, opinaban los espartanos que habitaban en la Laconia y dieron universalidad al término "laconismo", o parquedad en el hablar. Las palabras que constituyen nuestro lenguaje son una expresión concreta de nuestros pensamientos, deseos o sentimientos. Pero no siempre se habla con palabras. La mímica y el gesto suplen muchas veces frases bien compuestas. La mano tendida pidiendo limosna es un gesto patético, y lo mismo el puño del hombre irritado, la sonrisa afable, el encogimiento de hombros... El signo es algo material que evoca en nosotros, al ser percibido, una idea. El humo es signo de fuego y este caso es un ejemplo de signo natural, pero la bandera tremolando en lo alto de un edificio, en tierra extranjera, es signo de que allí hay algo de nuestra patria; es un signo artificial.

La palabra hablada y la palabra escrita son signos convencionales para expresar una idea. Para comprender la significación hace falta poseer el secreto, el simbolismo de la cosa significada. Los antiguos cristianos trazaban en los muros la silueta de un pez. Para los paganos se trataba de un dibujo o de un adorno porque no estaban en el secreto de la significación o traducción del signo. Para un sediento que no sepa inglés nada significará la invitación take a drink, cuya traducción le abriría las puertas a la esperanza de calmar su sed. La palabra ofrece dos aspectos. Uno es el sonido o el grafismo que es algo material, visual o acústico. Otro es el significado, la traducción de los signos o fonemas, y este aspecto tiene carácter eminentemente espiritual.


LA IMPORTANCIA DE LOS IDIOMAS.

No debe considerarse como condición primaria para que un idioma goce de importancia, el número de personas que lo hablan. En este caso, el chino, con sus 550 millones, sería el primer idioma del mundo. Durante el siglo XVI era el español el idioma mundial, no sólo por la extensión de su Imperio, sino porque era la lengua culta y literaria. Este predominio pasó en el siglo XVIII al francés y hoy lo goza la lengua inglesa, la más corriente en el mundo cultural, político y comercial. Entre los países civilizados se establecen vastas áreas de influencia íntimamente relacionadas con la política y el saber. Así, hay el área del idioma ruso, que abarca el Este de Europa y gran parte de Asia, el área del castellano, que comprende, además de la Península Ibérica, gran parte de la América central y meridional; el francés, que sigue manteniendo su importancia en el mundo científico, literario y político, y el inglés, que es el idioma universal por excelencia, ya que se habla en todas partes del mundo. En efecto, un noruego, si pretende visitar el Japón, ¿qué recurso le queda sino perfeccionar el inglés que le permitirá, al mismo tiempo entenderse en Sidney, en Quebec, en Roma y en Casablanca? Las Naciones Unidas admiten como lenguas de trabajo con igualdad de derechos el inglés, el ruso, el francés y el castellano.

En la Edad Media, cualquier viajero podía recorrer Europa hablando el latín, pero la formación de las nacionalidades implicó la aparición de distintas lenguas. En diversos momentos surgieron conatos para establecer un idioma universal. Éstos comenzaron ya con Rogerio Bacon y siguieron con Leibniz, Condillac, etc. Juan Martín Schleyer ideó el Volapuk; Landa el Kosmos o latín simplificado, y por último, un ruso el esperanto. El doctor Lázaro Luis Zamenhoff publicó en 1887 un folleto titulado Lingro internacia Antauparolo Kaj plena Lernolibro. Por firmarlo el "doctoro Esperanto", es decir, el doctor que espera, se le dio el nombre con que hoy se le conoce. El esperanto es un idioma artificial, cuyos vocablos están tomados de las lenguas eslavas, germanas y latinas. Su alfabeto posee 5 vocales y 23 consonantes, y su gramática tiene 16 reglas sin excepciones. Las sociedades esperantistas proliferaron por todo el mundo, y antes de 1914 existían 3.000 entidades que editaban unas 2.000 revistas.

El número de congresos y reuniones era elevado y debía celebrarse el décimo congreso internacional en París cuando estalló la guerra mundial. En la actualidad, el esperanto es cultivado por millones de personas, pero no se ha impuesto como idioma único universal. En 1907 fue presentada otra lengua univesal, llamada Ido, que era un esperanto aún más simplificado, debido a Luis de Beaufront, pero no tuvo gran aceptación. Del mismo modo ha nacido el inglés básico, que es una simplificación del inglés para usos internacionales. Hasta el Concilio Vaticano II la Iglesia Católica mantenía el latín como idioma litúrgico universal, pero al mismo tiempo era vehículo perfecto de comunicación entre sus distintos miembros, y así un sacerdote católico pakistaní sabía que podía hablar y entenderse con otro francés, gracias al latín que era su lengua común.


LA TORRE DE BABEL.

 Dice el Génesis que "era la Tierra toda de una sola lengua y de una sola palabra". La creencia en una lengua primitiva única es importante. Herodoto suponía que la primera lengua de la Humanidad fue el frigio. San Jerónimo creía que había sido el hebreo, y muchos supusieron que el idioma más antiguo fue el arameo y también el sánscrito. De la misma forma que las lenguas romances, como el castellano y el francés, proceden el latín, es natural suponer que éste y el germano deben su origen a un tronco más primitivo aún. Según la Biblia, la dispersión de los hombres a raíz de la confusión originada por el fracaso de la torre de Babel, dio origen a tres grupos de lenguas que debieron su vida a Sem, Cam y Jafet. La imposibilidad de encontrar parentesco entre la lengua aria y la semítica sería un argumento en favor de esta hipótesis. El hecho histórico de la torre de Babel es innegable, sobre todo después de haberse encontrado restos y tradición de la misma en los lugares indicados por la Biblia, pero la interpretación de Babel cabría suponerla como una adaptación de Babel-babal, que significa "Dios confundió, Dios enredó", refiriéndose a las lenguas, si bien otros aseguran ser simplemente bab-ili, o sea, "Puerta de Dios", y que la dispersión debe entenderse como una desavenencia de todos los que trabajaban en la torre en el sentido de no querer continuarla. El mismo San Gregorio admite que si hubo confusión de lenguas, podría no ser repentina, sino paulatina. De todas formas, ¿por qué y de qué modo se originaron tantas lenguas distintas, incluso opuestas, a partir de un idioma único?

La teoría evolucionista referida al lenguaje, insiste en sostener que por influencias extranjeras, circunstancias políticas e históricas, modas, acción del medio ambiente, etc., los idiomas fueron evolucionando hasta dar con esta mescolanza y diversidad actuales. El latín, idioma imperial, fue el oficial en toda la extensión dominada por las legiones de César, pero el que hablaba el pueblo era el vulgar y cada legión, al ocupar un territorio, adquiría vocablos del país, de tal modo, que no era el mismo latín el hablado en Britania que el de las costas de Rumania. La desmembración del Imperio dio lugar en pocos siglos a la aparición de idiomas tan distintos, aunque de origen común, como las lenguas romances. Si esto ocurrió en un lapso de tiempo brevísimo desde el punto de vista de la evolución humana, ¿qué pudo suceder desde que el hombre de Neanderthal comenzó a articular palabras inteligibles, hasta la actualidad?

Para todos es fácil advertir la evolución que sufre hoy día nuestro propio lenguaje a pesar de los esfuerzos de los puristas, de la Real Academia y de los literatos. La introducción de neologismos como "fútbol", "radio", "astronáutica", la creación de palabras nuevas como "ultrasonidos", "telecomunicación", "transistores", y la aceptación de palabras que aún hoy son discutidas, pero que el tiempo acabará por imponer, como "cocktail", "visionar", "record", "protagonizar", etc., demuestran que el lenguaje no es algo definitivo y acabado, sino una entidad viva en constante evolución. Existe una lengua vulgar, hablada por el pueblo, impura; un lenguaje coloquial, propio de las personas cultas en su vida familiar, y una lengua literaria utilizada para la prensa, la radio, la literatura, etc. La complicación de la vida ha hecho que en una misma lengua se den léxicos y vocabularios típicos. El que asista a una conferencia sobre un tema de Medicina, y luego se traslade a un garaje para escuchar la jerga con que hablan los mecánicos entre sí, y después atienda la conversacion de los operadores de cine, creerá que ha oído tres idiomas distintos. Lo que un tiempo fue "germania" o lenguaje más o menos secreto utilizado por grupos sociales muchas veces al margen de la ley, es en la actualidad tecnología y tecnicismo.

El vocabulario usual de un ingeniero, un médico, un abogado, un mecánico, etcétera, está plagado de voces, expresiones y giros, que sólo un iniciado logra comprender. La clase social, la cultura y el nivel moral influyen también en el idioma. Todos los barrios bajos del mundo poseen su slang, su argot típico que a veces es tan difícil de comprender para una persona del país como un extranjero. Las diferencias idiomáticas se subrayan en las distintas regiones. En España, el castellano de un vallisoletano, de un gallego o de un sevillano se diferencian mucho y no sólo en el acento, sino en los giros y el vocabulario. Lo mismo podría decirse del francés de un marinero del "Vieux Port" de Marsella o el de un pintor de Montmartre.

La diferenciación del inglés a uno y otro lado del Atlántico ha dado origen a la denominación "americano" con que se conoce el inglés, altamente diferenciado, del Nuevo Continente. Lo mismo podríamos decir del cubano, mexicano y argentino en relación con el castellano de España. En un país suelen convivir varios idiomas, uno de los cuales predomina por razones de orden político.

El dialecto es algo distinto de los idiomas no predominantes. Los dialectos son formas estancadas de un idioma, restos de lenguas desaparecidas, o deformaciones de una lengua poco cultivada en la comarca. Suelen carecer de literatura propia con grandes variaciones en la entonación y la fonética. Las lenguas romances, en sus orígenes fueron formas dialectales del latín que al separarse y adquirir vida propia, fueron ya lenguas independientes, vivas, mientras el latín pasaba a ser una lengua muerta, es decir, no usada en la vida corriente. De este modo los dialectos pueden cobrar impulso y extenderse pasando a adquirir categoría de lenguas. Un ejemplo lo tenemos en el gallego, que dio origen a la lengua portuguesa.


LAS CIENCIAS DEL LENGUAJE.

Como fenómeno humano el lenguaje puede estudiarse desde diversos aspectos. A la Fisiología le interesa el órgano que produce el lenguaje hablado. A la Psicología las relaciones entre la mente y la palabra hablada o escrita. A la Epigrafía el estudio de las escrituras antiguas. A la Literatura las formas bellas de la lengua, etc. La Fonética es el primer paso en el estudio del lenguaje hablado. Ninguna escritura podrá revelar al científico los infinitos matices de una lengua como puede hacerlo la palabra hablada, el sonido. La grabación y análisis de la voz se realizan hoy por medio de diversos aparatos que reducen el sonido a ondas inscritas en una gráfica, por ejemplo, y permiten estudiar las formas dialectales y localistas de cada expresión. En primer lugar, se estudian los fonemas (vocal, diptongo, consonante, semivocal) y las sílabas o golpes de voz. Esto es fácil en las lenguas europeas, pero en la India se dan sonidos cerebrales, en las lenguas semitas sonidos paladiales, en las caucásicas, sibilantes, y entre los hotentotes, chasquidos de la lengua con carácter modificativo de las voces. El chino, por ejemplo, posee cuatro tonos, y así, no es lo mismo una palabra pronunciada en un tono elevado que en uno descendente o en otro que empieza ascendiendo y luego baja, etcétera. La Semántica estudia la significación de las palabras. Todos los hombres poseen parecida capacidad intelectual y cultivando su mente pueden aprender idiomas que les permitan establecer una comunidad de pensamientos.

Si un árabe y un alemán saben lo que es luz y lo que es sombra, será fácil entenderse en cuanto se establezca que nur y ligcht equivalen a LUZ y zill y schatten significan SOMBRA. La Etimología esclarece el origen de las palabras a través de su evolución y, conociendo su significado, ayuda a usar de ellas con propiedad. Así, cuando exclamamos ojalá, no solemos pensar que este deseo es una expresión árabe de alabanza a Alá, pero el conocimiento de este hecho nos hace comprender mejor su significado. La Morfología profundiza en la forma de las palabras, en sus raíces y variantes. Así, de la palabra-raíz padre, ha nacido no sólo la serie de aumentativos, diminutivos y despectivos (padrazo, padrastro, padrecito) sino innumerables voces que involucran una idea de paternidad (patrimonio, patrón, etc.). La Gramática, con sus distintas partes, es el arte de hablar y escribir correctamente un idioma. En el nuestro, con sus variantes de género y número, con sus declinaciones y sus partes de la oración, se da una complejidad notable que permite la expresión casi perfecta de las ideas. Éstas vienen expresadas por términos y de ellos dos son importantísimos: los nombres y los verbos.

Los sustantivos o nombres expresan la existencia de un ser, que no siempre se expresa por medio de una sola palabra (montaña), sino a veces con un grupo de palabras equivalentes a una idea (el pobre de las manos callosas). Los artículos y adjetivos determinan y limitan la significación de los nombres. Así, hablar de un hombre es decir poca cosa, pero si se precisa que es alto, moreno, que llevaba un libro, con una gabardina gris, se va delimitando la figura del hombre. No importa que alguna forma delimitativa sea una oración adjetiva. En el fondo es un adjetivo. El pronombre no es sino una simplificación del nombre, un signo que lo representa. En lugar de repetir Roberto Ibáñez, se acaba por decir él. El verbo es la acción, el estado o la existencia, y gracias a su conjugación es posible detallar un hecho con gran precisión sea en el tiempo, en el modo de acción, en las personas que intervienen, etc. Así al decir "si hubiese llegado a suponer" se expresa una sutil forma de pensar. El adverbio es el adjetivo del verbo, porque lo sitúa, lo precisa y lo limita. "Saltaba", ¿dónde?, ¿con quién?, ¿cuando?, ¿con qué?, ¿cómo?, etcétera. La interjección es el paso del grito, de la emoción pura, inarticulada, al lenguaje gramatical. Pero el verbo expresa la acción del sujeto gracias al juego de sus complementos, palabras variantes, modificativas que indican quién recibe la acción, cómo, cuándo, etc. Estas relaciones vienen expresadas por simples palabras o por oraciones relacionadas con una principal. De ahí nace la Sintaxis, que permite la construcción clara, elegante y bella del pensamiento.

Se puede decir: El hombre llegó a la puerta de la casa. Estaba mojado. Sentía frío. Llamó con impaciencia. Temblaba. Pero también es correcto y quizá más elegante decir: El hombre llegó a la puerta de la casa completamente mojado. Llamó con impaciencia sin poder contener un temblor porque sentía frío. Las conjunciones son los eslabones que unen las distintas oraciones entre sí, del mismo modo que las preposiciones son los lazos que unen las palabras. "Lloro porque estoy triste"; "El hombre del paraguas gris". Las diferencias idiomáticas son innumerables. Así, mientras en español sólo podemos decir "la casa del padre", en inglés equivale lo mismo decir the house of the father que Father's house. En alemán puede decirse Das Haus des Vaters, Vaters Haus, Des Vaterhaus y Das väterliche Haus. La gramática no es una invención moderna, pues se conoce una de Panini escrita en el siglo IV a. de J.C. para el idioma sánscrito.

La de Dionisio Tracio, aparecida en el siglo I a. de J.C. se llamaba Tecné Gramatike y fue la primera de los tiempos clásicos. En la Edad Media apareció el Doctrinal, de Alejandro de Villadei, y en 1492 Antonio de Nebrija publicó la primera Gramática castellana para que este idioma, según su expresión, "deprendiéndolo por uso", pudieran también "deprenderlo por arte".


ORIGEN DEL LENGUAJE.

 Posiblemente este tema se halla íntimamente unido al origen del hombre, pero es lógico preguntarse: 1. El lenguaje, ¿es innato en el hombre, o es una adquisición posterior a su desenvolvimiento intelectual? 2. ¿Existió al principio un lenguaje único, o la variedad de idiomas se dio desde el origen? En la actualidad no es posible contestar en forma definitiva y satisfactoria estas dos cuestiones tan importantes. Mientras unos pensadores afirman que el lenguaje y el pensamiento se hallan ligados en forma tan íntima que debe aceptarse su aparición simultánea, otros sostienen que el lenguaje, como la pintura o la artesanía, es una invención humana. Contra este último aserto existe la experiencia de que si bien se han encontrado muchos pueblos primitivos sin arte, sin que conocieran el fuego o sin que demostraran una cultura superior, no se ha encontrado ningún pueblo mudo. La teoría onomatopéyica explica el lenguaje humano como un proceso imitativo de sonidos y ruidos producidos por los animales y la naturaleza, los cuales habrían sido adoptados y transformados por el hombre hasta convertirlos en palabras.

Otra teoría, en parte opuesta, sostiene que el hombre creó las palabras por simple transformación de sus gritos, lamentos, interjecciones, etc., que expresaban su estado de ánimo. En apoyo de la teoría onomatopéyica existen innumerables voces, incluso verbos como maullar, crujir, retumbar, piar, etc., cuyo origen parece ser el de un sonido natural. Pero las mismas voces o sonidos son interpretadas de distinto modo según los países. Así, el ladrido de un perro es guau-guau en español, mientras que los ingleses oyen woof-woof, los alemanes wau-wau y los persas vaq-vaq.

La palabra "ladrar" en inglés es bark, en alemán bellen y en persa pars kardan, las cuales, en cambio, no son onomatopéyicas. Ciertas modificaciones de voces en castellano, por ejemplo, tienen asimismo un sentido onomatopéyico e interjectivo. Los aumentativos que se obtienen añadiendo los sufijos aco, ajo, azo, o los diminutivos que se forman con los sufijos illo, ito, itito, ¿no parecen confirmar la teoría de una elaboración del lenguaje a partir de procesos imitativos interjectivos o bien onomatopéyicos?

En pueblos muy primitivos y atrasados se dan formas lingüísticas de una gran complicación, como el uso de distintos tonos, artificio del que carecemos los europeos, y la variedad de géneros que demuestran un desarrollo de riqueza aparentemente incompatibles con una fase puramente onomatopéyica. Lo que no es posible negar es la evolución del lenguaje por influencias sociales, étnicas y políticas. Fue la comunidad, sin duda alguna, la que elaboró la lengua y la complicó para darle mayor precisión y firmeza.


       
"Educad a los Niños Y No Castigarás a Los Hombres "
                                Página Personal No Comercial         Pitágoras
Si Reproduce Esta Información Respete Las Fuentes Que Fueron Consultadas

Resolución Ideal de Pantalla 1024 x 768 pixels