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La Filosofía a través de
los tiempos Historia de la Filosofía es una exposición de la vida,
pensamiento y obra de los filósofos de todos los tiempos, así como el
estudio de las tendencias dominantes en el campo del pensamiento a lo largo
de la historia. No debe confundirse con Filosofía de la Historia, moderna
disciplina que trata de investigar las causas de los hechos históricos. Por
ejemplo: a qué se debe el florecimiento, auge y decadencia de ciertas
civilizaciones; cuál es el origen de los grandes movimientos artísticos,
científicos y filosóficos; por que se dan en determinadas épocas y en
ciertas áreas geográficas, etc. En una palabra, Historia de la Filosofía es
la exposición del pensamiento filosófico a través del tiempo. Filosofía de
la Historia es la aplicación del filosofar, del pensar profundo, a la
sucesión de los tiempos.
Es evidente que Historia de la Filosofía es también
Historia, pero si sólo fuera suscinta descripción de teorías o recuento de
los hallazgos de diversos filósofos, al advertir la enorme proliferación de
posturas y doctrinas incluso contradictorias, no cabría otra postura que la
escéptica. Interpretar la Filosofía como mera historia del pensamiento
filosófico nos llevaría a dudar de la capacidad de la mente humana para
hallar la verdad, porque si, a través de los años los hombres sólo hubiesen
sido capaces de inventar teorías opuestas, si no se hubiese llegado al
descubrimiento de una verdad filosófica universal, sería lógico pensar que
la mente humana no es capaz de descubrir verdades permanentes. El constante
adelanto de las ciencias prueba la posibilidad de descubrir algunas verdades
filosóficas por encima de las opiniones personales de cada pensador. La
ciencia que trata del estudio de estas verdades (Filosofía) es una cosa, y
la historia de su evolución es otra bien distinta.
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EL CRISTIANISMO. |
La
idea de un Ser supremo ordenador estaba presente en la filosofía de
Sócrates, Platón y Aristóteles. Pero esta idea no implicaba una nueva manera
de ver y considerar las cosas, no repercutía en la vida corriente. El
cristianismo, sin embargo, era una moral, un completo sistema de Ética, pero
no una filosofía, en el sentido de saber de las cosas. Por eso, los
primitivos pensadores cristianos se esforzaron en adaptar la filosofía
griega a la nueva doctrina, mientras otros pensadores, también cristianos,
la combatían.
Así surgieron una serie de filósofos menores en la época de
los Padres de la Iglesia (Tertuliano, Orígenes, San Gregorio, San Ambrosio,
etc.), hasta llegar a dos hombres que pueden considerarse como los
verdaderos creadores de una filosofía cristiana: San Agustín y Santo Tomás,
los cuales no sólo compaginaron la filosofía clásica con el pensamiento
cristiano, sino que en realidad alumbraron una nueva filosofía. San Agustín
adoptó la doctrina de Platón, mientras que Santo Tomás siguió la de
Aristóteles: dos orientaciones diferentes aunque, en su base, alimenten el
mismo cristianismo.
San Agustín, que murió en el año 430 a los 76 de edad,
predicó un neoplatonismo cristiano que centraba su interés en el
conocimiento de la realidad espiritual. Hasta su conversión al cristianismo
llevó una vida azarosa y contradictoria, procurando siempre por el
conocimiento de la verdad. Luego, los temas capitales de su especulación
fueron el alma y Dios. Concibió el desarrollo de la humanidad como un
proceso unitario presidido por una acción divina providencial. Su obra
capital es La ciudad de Dios. El intenso predominio de la fe sobre la razón
dio paso a la Escolástica, que centró la vida intelectual de la Edad Media.
Durante 600 años (del siglo IX al XV, aproximadamente) la Escolástica fue el
único pensamiento ortodoxo admitido en Filosofía. En aquellos tiempos
bárbaros, el saber se hallaba en manos de eclesiásticos y monjes. Los
nombres de Escoto, Abelardo y San Alberto Magno prepararon la venida de
Santo Tomás de Aquino, la mente más clara de la Edad Media, verdadero
compilador y estructurador de una filosofía que hizo compatibles las
enseñanzas de la fe y los descubrimientos de la razón. El pensamiento
tomista es el que informa la filosofía cristiana actual.
Santo Tomás, que
nació en 1225 cerca de Monte Canino (Italia) y murió en 1274, realizó el
ideal de fundir el pensamiento cristiano con el saber clásico. Su vocación
religiosa y su pasión intelectual caracterizaron toda su obra, contenida en
dos tratados principales: la Suma Teológica y la Suma contra Gentiles.
Admitió una perfecta concordancia entre las verdades de la razón y las
verdades de la fe. Por lo demás puede afirmarse que Santo Tomás es la
versión cristiana de Aristóteles. Para él la fuerza principal del alma es la
inteligencia, merced a la cual todo puede llegar a comprenderse. Las
discusiones en la Escolástica se resolvían por medio del rígido juego de
silogismos. De ahí vino, entre otras razones, su decadencia porque se
produjeron una serie de discusiones bizantinas, puramente retóricas con la
famosa "cuestión de los universales" que pretendía averiguar si los
conceptos universales (hombre, justicia, mesa, estrella, etc.) tenían
existencia real o eran puramente flatus vocis, palabras, aire. Pero los más
nobles pensadores, cansados de discusiones, muchas veces estériles,
empezaron a criticar la Escolástica y lentamente se fue desmoronando la
síntesis que con tanto celo construyera Santo Tomás: la "ciencia de las
escuelas". Sin embargo, la pura filosofía tomista pervivió.
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EL RENACIMIENTO.
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En
los tiempos del llamado Renacimiento, en todos los órdenes se apreció un
ansia de renovación del espíritu humano. Los filósofos de esta época
dedicaron sus esfuerzos, unos a destruir el pensamiento escolástico y otros
a buscar las bases de una nueva filosofía en la que el hombre y la razón
ocupan un primerísimo lugar. La consigna fue el retorno al espíritu griego y
latino. entre todos los pensadores renacentistas destacaron tres que, si
bien no alumbraron teorías enteramente nuevas, al menos representan el
espíritu de la época: Luis Vives, Erasmo y Tomás Moro. Luis Vives nació en
el año del descubrimiento de América.
Más pedagogo que filósofo, su
principal aportación a la Filosofía fueron sus concepciones psicológicas
contenidas en su libro De Anima. Propuso la renovación del pensamiento
filosófico, en cuanto a su forma y en cuanto a su contenido. Fue el primer
pulsador moderno que emprendió el análisis y la descripción de las
actividades anímicas, y el primero en emplear la observación psicológica en
lugar de la deducción silogística. Francisco de Vitoria intentó la
restauración escolástica en España y contribuyó al pensamiento filosófico
con sus doctrinas escolásticas, a base de una disertación libre que le hace
apartarse en algunos puntos de las teorías de Santo Tomás. Erasmo de Rotterdam fue el precursor del racionalismo.
Escribió el Elogio de la
locura. Tomás Moro fue más estadista que filósofo. Escribió Utopía. Fue
decapitado por orden de Enrique VIII. En 1935 fue canonizado por la Iglesia.
Sin embargo, y a consecuencia del Renacimiento, había nacido la crítica de
la razón oponiéndose a veces a la fe. Son los tiempos de la Reforma
protestante que coincide con la formación de las grandes nacionalidades y el
advenimiento de la Edad Moderna.
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FILOSOFIA MODERNA.
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Pero un día, ya en el siglo XVIII, apareció Descartes, y con él la filosofía
moderna como algo enteramente nuevo. Ya no se miró al mundo
exterior ni al
mundo interior, ya no causó preocupación la conducta humana, ni siquiera de
las verdades consideradas intocables por la Escolástica. Descartes
prescindió de todo lo anterior y quiso crear una nueva filosofía con el solo
recurso de su razón. "La mente que piensa es la que nos debe llevar al
descubrimiento de la verdad." Descartes, después de viajar mucho e
intervenir en varias guerras, escogió un retiro solitario y se dedicó a
pensar. Decidió prescindir de todo lo que había aprendido y de cuanto le
habían enseñado en el prestigioso colegio de los jesuitas de la Fleche.
Su
sistema de investigación fue la duda metódica universal, y "puesto que los
sentidos nos engañan con frecuencia, duda de todo hasta que la razón te lo
presente como verdadero". Pero necesitaba un punto de apoyo para construir
su nueva doctrina y lo encontró en la afirmación: "Pienso, luego existo."
Para llegar a las demás verdades construyó un método nuevo como el utilizado
en las matemáticas, pues era un gran matemático, y con él creyó llegar a la
evidencia como único criterio de verdad. Sus obras principales son el
Discurso del método y Meditaciones metafísicas. Estableció tres realidades:
Yo, Dios y el mundo.
Según él, hay dos únicas clases de sustancias: las
materiales, cuyo atributo fundamental es la extensión, y las espirituales,
cuya característica es el pensamiento. Sólo los hombres tienen alma unida al
cuerpo y aquélla se encuentra en la glándula pineal. Los animales carecen de
ella y sólo son puros mecanismos. Como se ve, en algunos puntos Descartes
fue demasiado lejos. Casi a la vez que Descartes apareció Francisco Bacon.
Éste sólo admitió como verdadero aquello que confirma la experiencia. Su
obra esencial fue el Nuevo órgano. El ideal de la nueva ciencia era procurar
al hombre el dominio de la Naturaleza. La experiencia es la única fuente de
conocimiento, mas para aprovecharla es preciso derribar ciertos prejuicios
llamados "ídolos", que radican en la especial constitución de la mente
humana como la costumbre, la fuerza del lenguaje, el antropomorfismo y la
devoción por las teorías anteriores. Así, tenemos ya las dos nuevas
corrientes que han de alimentar la Filosofía de la Edad Moderna; el
racionalismo cartesiano (predominio de la razón) y el empirismo de Bacon
(predominio de la experiencia). La corriente racionalista se desarrollo en
Francia y Alemania, y surgieron los grandes filósofos seguidores de
Descartes, que son Malebranche, Espinoza y Leibniz. Malebranche pretendió
solucionar el problema de la comunicación de las sustancias materiales con
las espirituales por medio de la "teoría del ocasionalismo", en virtud de la
cual los seres, en su obra, son meros instrumentos de la Divinidad.
Espinoza, judío holandés de ascendencia española, fue el defensor del
"panteísmo", que identifica a Dios con la Naturaleza. El Creador según él,
está inmerso en el mundo y repartido entre todas las cosas. Leibniz,
matemático y físico eminente, quiso construir la ciencia única, para lo cual
inventó una escritura universal y quiso hallar un lenguaje nuevo que
sustituyera a todos los hablados. También pretendió restablecer la unidad
religiosa e Europa, dividida a causa del protestantismo. Para explicar la
diversidad cualitativa de los seres admitía la existencia de unas sustancias
simples, las "mónadas", cuyo atributo primario es la fuerza. Todos los seres
son para él mónadas o agregados de mónadas. Estudió también el problema del
alma y el cuerpo, que marchan al unísono como dos relojes sincronizados a la
vez, y descubrió la existencia del inconsciente psíquico.
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KANT.
Pero era necesaria una gran figura que diera unidad al pensamiento
disperso, y ésta fue el filósofo alemán |
Manuel Kant, muerto en 1804 a los 80 años de edad,
que estudió el problema de la crítica de la verdad. ¿Cuáles son los límites
y el valor de la razón? Kant comparó la filosofía de Leibniz con la de Hume,
y pensó que la razón y la experiencia debían coincidir en sus apreciaciones,
pues al no ser así, algo fallaba, mas como la experiencia es evidente, lo
que debía faltar era la razón, y entonces acometió su gran labor
eminentemente crítica, demostrando que la sola razón es incapaz del
descubrimiento de la verdad.
Kant fue el prototipo del moderno profesor
universitario. Pertenecía a la secta pietista y era tan ordenado que las
mujeres ponían en hora sus relojes cuando él pasaba por la calle. Por la
mañana en las calles de Koenisberg era fácil escuchar: "Son las nueve; ya
pasa el señor Kant hacia la Universidad." Fue educado en el racionalismo y
estudió la filosofía de Leibniz en los textos del profesor Wolff, pero,
según él confiesa, la lectura de las obras de Hume "le despertó del sueño
dogmático". En sus obras quiso hallar la base para un nuevo método de la
metafísica. La Crítica de la razón pura es un tratado sobre el entendimiento
y la razón. La Crítica de la razón práctica es una teoría sobre el proceder
y los actos del hombre.
La Crítica del juicio, es un estudio sobre la
percepción sensorial y la belleza artística. Con estas obras quiso señalar
los límites de nuestro entendimiento y de nuestra razón. A partir de este
momento podemos formular preguntas acerca de Dios, el mundo, la libertad y
la inmortalidad, porque antes habremos resuelto esta cuestión: ¿qué es la
verdad? Y luego, enfrentarnos con los grandes problemas: ¿qué esperar? Entre
sus hallazgos destacan la invención de los juicios sintéticos a priori,
gracias a los cuales es posible la ciencia, y la moral del imperativo
categórico, por la que el hombre debe obrar el bien por el bien mismo.
Su
máxima era: "Obra como si tu acción pudiera convertirse en ley universal."
Apareció entonces el estudio del conocimiento humano y la Filosofía tomó
nuevos rumbos, se intentó zanjar el conflicto entre el racionalismo
dogmático (nuestra razón y las doctrinas que aceptamos de los grandes
autores), y el empirismo escéptico (la duda de las opiniones de los grandes
maestros, hasta que no hayan sido comprobadas por la experiencia). Existe
gran distancia entre la cosas en sí y el sujeto, el hombre, que trata de
conocerla. Éste, el sujeto, goza de la máxima preponderancia en el
conocimiento, pero lo más importante no es el conocimiento de la realidad,
sino cómo podemos llegar a ese conocimiento; de qué modo conocemos.
Los
seguidores de Kant fueron los fundadores de la doctrina filosófica conocida
con el nombre de "idealismo alemán" y exageraron de tal modo la
preponderancia del sujeto en el conocimiento, que llegaron a prescindir por
completo del objeto y afirmaron que éste, las cosas y el mundo no son más
que proyecciones de nuestro pensamiento, de modo que la realidad no sólo
existe en el espíritu, sino que es formada por éste. Para los idealistas, el
mundo exterior no posee realidad alguna. Los filósofos idealistas más
conocidos son Fitche, y Hegel, pero más importancia que sus doctrinas en sí
la tuvo la proyección de las mismas en la sociedad de nuestro tiempo, pues
en el idealismo alemán se inspiraron las concepciones políticas más
modernas, como es el socialismo en sus dos aspectos extremos: fascismo y
comunismo. Fitche inició el método dialéctico para el desarrollo de sus
especulaciones y su personal interpretación de la filosofía kantiana
mediante la teoría del "yo" (el hombre) y el "no-yo" (el mundo).
Su obra
principal es Doctrina de la Ciencia, pero también merecen destacarse sus
Discursos a la nación alemana, que constituyen la levadura doctrinal del
nacionalismo alemán. Hegel comprendió la Filosofía como un suceso de la
Historia Universal. Examinó todos los conocimientos existentes hasta
entonces para encontrar en todo un sentido único. Dio forma definitiva al
método idealista conforme a un esquema de tres fases: Tesis, que representa
la afirmación primaria; antítesis, que es la negación, y síntesis,
superación de las dos anteriores en una afirmación definitiva. Su sistema se
desenvuelve en tres partes principales: la Lógica, la Filosofía de la
Naturaleza y la Filosofía del espíritu.
Exaltando, por otra parte, al Estado
por encima de los individuos, contribuyó también a dar vida a los sistemas
totalitaristas contemporáneos. Marx basó sus doctrinas en la afirmación de
que la materia es la única realidad existente. Pero se refería a una materia
viva, dinámica, capaz de originar el proceso evolutivo de la sociedad.
Aceptó la filosofía de Hegel, aunque señalando la materia como sujeto de la
evolución, en lugar de la idea hegeliana, que propone el espíritu. En su
obra El Capital, emprendió una crítica del régimen capitalista y preconizó
como remedio la lucha de clases, lo que dio origen al movimiento
revolucionario conocido vulgarmente con el nombre de "marxismo" del que se
derivaron el "socialismo" y el "comunismo".
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