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La
vejez
Existen muchas más mujeres que hombres en edad avanzada (más de 60 años).
En 1995 el número de mujeres mayores de 60 años en las regiones
desarrolladas representó más del 20% del total de la población femenina,
mientras que la proporción correspondiente a los hombres fue del 15%. Por su
parte, la proporción de mujeres y hombres de este grupo etario en las
regiones en desarrollo fue bastante menor: no supera el 10% para ninguno de
los dos sexos.
Los altos mandos
Llos puestos jerárquicos
En el mundo de los negocios, las mujeres raramente ocupan más de 1 ó 2% de
los puestos ejecutivos superiores. Sin embargo, en les categorías más
generales de administración y gestión, la proporción de mujeres aumentó en
todas las regiones: saltó del 6 al 33% en Europa y del 8 al 25% en América
latina. En los niveles superiores de gobierno le participación femenina es
escasa.Así,
por ejemplo, en 1994 sólo 10 mujeres eren jefes de Estado o de Gobierno,
aunque es dable destacar que se ha logrado cierto progreso en puestos
ministeriales o en cargos políticos en general
El
trabajo
Las tasas de participación de te mujer en la tuerza de trabajo son altas en
la mayor parte del mundo desarrollado, pero bajas en los países en
desarrollo, particularmente en los devastados por la guerra o por el
deterioro económico. La educación de tas niñas está mejorando, pero aún hay
centenares de millones de mujeres que no terminan la enseñanza primaria,
especialmente en el mundo islámico.
La
educación
Las mujeres instruidas contraen matrimonio a una edad mayor, desean tener
menos hijos, tienen más probabilidades de utilizar métodos anticonceptivos
eficaces y tienen mayores oportunidades para incrementar sus salarios.
Gracias a la difusión de la enseñanza primaria universal, ha aumentado
tetase de alfabetización femenina a un 75% en América latina y el Caribe y
en Asia oriental y sudoriental; en cambio, en Africa predominan altas tasas
de analfabetismo. En educación superior, la matriculación femenina iguale o
supera a la masculina en muchas regiones del mundo, pero aún persisten
algunos obstáculos para lograr mejores oportunidades laborales.
Jefa de
Hogar:
Como
jefa del hogar El mayor promedio de hogares con jefatura femenina (35%>
corresponde a las tierras del Caribe; las tases medias se ubican en América
latina (21%> y en África del sur del Sahara (20%).
En cambio, son más bajas en el resto del mundo. La jefatura femenina se
produce siempre tras la disolución de un matrimonio, ya sea por muerte,
separación o divorcio, y también en las relaciones de concubinato.
La
Familia:
Los
cambios en la condición de la mujer, en el tamaño y la estructura del
hogar y la familia tienen importantes repercusiones en las políticas
sociales y económicas. Los hogares más pequeños se encuentran en
las regiones desarrolladas: disminuyeron a una cifra media de 2,8
personas por hogar en 1990. También disminuyeron en Asia oriental y
sudoríental (3,7 y4,9 respectivamente), en América latina (4,7)’ en el
Caribe (4,1).
En los países de Africa del Norte el tamañodel
hogar aumentó de 5,4 a 5,7personas. En los países desarrollados, la
disminución del tamaño medio del hogar refleja, en gran medida, el aumento
del número de hogares unipersonales, especialmente entre adultos solteros
de ambos sexos y mujeres de edad avanzada.
El
estado civil
La mujer, parlo general, contrae matrimonio a una edad más temprana que el
hombre, pero existen diferencias entre regiones. Entre las africanas y las
de Asia meridional, se registran las tasas de nupcialidad más añas del
mundo, particularmente entre los 15 y los 19 años. En los países adelantados
no es común el matrimonio de jovencitas a esa edad. Las mujeres del medio
rural, por su lado, contraen nupcias a una edad más t6mprana que las del
medio urbano. En los países desarrollados se tiende a contraer matrimonio a
una edad mayor y la cohabitación suele ser la forma en que los señoras
jóvenes se establecen como parejas. La inestabilidad marital es otra de las
características de nuestro tiempo en esos países. En los últimos 20 años, la
lasa de divorcios’ ha aumentado considerablemente en la mayoría de tos
Estados occidentales, sobre todo en los Estados Unidos y en los países
escandinavos.
La
maternida
En los paises en desarrollo la mortalidad derivada de la maternidad es una
de las principales causas de defunción. La Organización Mundial de la Salud
(OMS) estima que más de medio millón de mujeres mueren en el parto lodos los
años, y que otras muchas sufren complicaciones relacionadas con el embarazo.
El riesgo de morir por causas derivadas del embarazo durante la vida de una
mujer africana es de 1 entre 23, mientras que una mujer de Améñca
anglosajona tiene un riesgo de 1 entre
4000.
La
fecundidad
El número de nacimientos por mujer ha disminuido notoriamente en casi todo
el mundo durante los últimos 25 años. Las tasas de fecundidad más bajas son
las que presentan las regiones desarrolladas: 1,9 hijos por mujer, lo cual
no llega al nivel de reemplazo generacional (2,1). Por el contrario en
Africa las mujeres siguen teniendo un promedio de seis hijos, sobre todo en
algunos países al sur del Sahara.
LA CIRCUNCISION FEMENINA
Datos proporcionados por las Naciones Unidas, la Unicef,
la Unesco y la Organización Mundial de la Salud (OMSI revelan que la
denominado circuncisión femenina es uno práctico de mutilación sexual
padecido por 130 millones de mujeres y dista mucho de ser erradicada.
Mujeres de 28 países de África, varias naciones del Medio Oriente” también
las de comunidades situadas en Pakistán, Indonesia y Malasia se ven
afectadas. Cada año, dos millones y medio de niños y adolescentes posan a
integrar el numeroso grupa de mutiladas, a un promedio de cinco por minuto.
En los Estados en que se realiza esto práctica se considera que es un camino
imprescindible hacia la purificación. Costumbres ancestrales, el alto grado
de religiosidad, la ignorancia, a superstición y la dominación masculina que
caracterizan las sociedades de dichos Estados se interponen e la labor de
organismos occidentales que luchan para ponerle fin o esta situación. Las
distintas formas de ablación, practicadas sin la asepsia necesaria,,
acarrean graves complicaciones ginecológicas, y en muchos casos, la muerte a
causa de lo infección. La mejor alternativa para combatir este ritual es a
educación, y la prohibición sólo lograría empeorar las condiciones de su
práctica, de por sí primitivas. La circuncisión es asumida en muchos países
africanos como una de sus señas de identidad, por lo que los intentos
externos para erradicarlo, sobre todo si se sostiene que es un acto bárbaro
o salvaje, no hacen más que afianzar la adhesión o esa práctica. Los pocos
intentos para eliminarla legalmente en algunos países africanos han
fracasado. La OMS apuesta a combatir el ritual con
información dirigida a jóvenes y a líderes locales y religiosos, con
capacidad poro influir en sus ámbitos de pertenencia. Es un camino lento
pero, tal vez, el más eficaz.- |
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