
Matemático,
físico, químico y astrónomo francés, Laplace realizó estudios de mecánica
celeste, formuló una hipótesis cosmogónica sobre el origen del sistema solar y
una teoría general de la capilaridad, y es a de trabajos sobre termología,
electromagnetismo cálculo de probabilidades
Pierre
Simon de Laplace nació en Beaumont-en-Auge, Francia, el 28 de marzo de 1749 y
murió en París, el 5 de marzo de 1827. Sus orígenes humildes impidieron a su
padre ayudarle en la educación y los estudios. Cuando demostró su enorme
inteligencia y su afición por la ciencia, fue la aportación económica de
parientes y vecinos acomodados la que sostuvo sus estudios en la Universidad de
Caen.
Reinando
Luis XVI marchó a París. Para conseguir el interés de Dalembert sobre su persona
escribió una disertación sobre los principios de la mecánica y se la envió al
matemático, quien, asombrado, mandó llamarle de
inmediato.
Fue D’Alembert
quien le facilitó el acceso a la Escuela-Militar de París, como profesor de
matemáticas. Sus primeras investigaciones se centraron en la aplicación de las
matemáticas a la mecánica celeste. Pero Laplace destacaría a lo largo de su vida
científica no sólo en el campo de la astronomía y las matemáticas, sino también
en la química y la física.
Miembro de
pleno derecho de la Academia de las Ciencias de París desde 1785, en 1816 se
convirtió en uno de los «cuarenta inmortales» de la Academia Francesa.
A pesar de
su intensa actividad científica, Laplace tuvo tiempo para intervenir en la
política de su época. Designado por Napoleón ministro del Interior, fue miembro
del Senado y llegó a ser su vicepresidente en 1803. Una vez constituido el
imperio, Bonaparte lo nombró conde. Con este título y el de marqués que le
otorgaría más tarde el rey Luis XVIII tras la restauración de la monarquía,
Laplace pasó sus últimos días semirretirado en Arcuel.
La astronomía
La importancia histórica de Laplace como científico hace que, junto con Lagrange,
sea la figura más destacada en el campo de la astronomía teórica de su tiempo.
Laplace
propuso una teoría para justificar las variaciones de las órbitas planetarias.
Ni siquiera Newton pudo explicar matemáticamente por qué la órbita de Júpiter se
contrae continuamente, mientras que la de Saturno se expande. Según la teoría
del primero, las desviaciones de las órbitas de los planetas son normales y se
corrigen con una periodicidad de 929 años. Su demostración matemática del
fenómeno permanece inalterada hasta la actualidad, con excepción de pequeñas
correcciones.
Entre 1798
y 1827, Laplace reunió sus escritos en una obra de cinco volúmenes, titulada
Tratado de la mecánica celeste, en la que pretendía dar una explicación
matemática a la teoría de la gravitación universal basada en los principios de
Newton.
En esta
obra unifica las teorías dispersas de científicos como Newton, D’Alembert, Euler,
Halley y otros, además de las suyas propias, con lo que resulta un compendio del
conocimiento de su época sobre el movimiento de los cuerpos del Sistema Solar.
En otra de
sus obras, Exposición del sistema del mundo (1796), presenta de forma resumida la
historia de la astronomía. Según Laplace, el Sistema Solar proviene de una
atmósfera primitiva en forma de nebulosa que rodeaba a un núcleo condensado de
temperatura muy elevada, el cual giraba alrededor de un eje que pasaba
por su centro. Como consecuencia del enfriamiento de las capas exteriores y de
la rotación del conjunto se engendraría en su momento una serie de anillos
sucesivos en el plano ecuatorial de la nebulosa. Éstos serían el origen de los
planetas, siendo el Sol el núcleo central.
Tras
demostrar, a partir de métodos desarrollados por Lagrange, el acotamiento
superior e inferior de la excentricidad de las órbitas planetarias y la relación
matemática constante que existe entre la masa de un planeta, su distancia media
y su excentricidad, llegó a descubrir la influencia del aplastamiento de la
Tierra sobre el movimiento de traslación de la Luna y el valor del achatamiento
terrestre a partir de la correspondiente anomalía del movimiento lunar.
La física
Laplace
escribió numerosos artículos acerca de las fuerzas elementales de la naturaleza.
Por ejemplo, sobre el movimiento de los proyectiles, la fuerza de la gravedad o
las mareas. También estudió el equilibrio de una masa líquida en rotación y
propuso una teoría sobre la tensión superficial que guarda numerosas analogías
con el moderno concepto de la atracción o cohesión molecular dentro de un
líquido.
A Laplace
se debe la que se conoce como ecuación del potencial que lleva su nombre, válida
para calcular el potencial de una magnitud física en un momento dado mientras
está en movimiento continuo. Esta ecuación es aplicable tanto a la gravitación
como a la electricidad, la hidrodinámica y otros aspectos de la física.
También
contribuyó al estudio de la electricidad y el magnetismo con técnicas
matemáticas, enunciando dos leyes fundamentales del electromagnetismo.
Primera ley
En toda
región donde no hay carga eléctrica, el potencial varía de manera que su valor
medio en los puntos de una superficie esférica es igual al potencial en su
centro.
Segunda ley o ley de Ampére de la inducción
magnética
En un
elemento de corriente dentro de un campo magnético, la fuerza que actúa es
siempre normal al elemento de corriente y al campo.
La química
Laplace
trabajó con Lavoisier en la determinación del calor específico de los cuerpos,
ideando un instrumento para su medida, que denominó calorímetro de hielo,
mediante la medida de la cantidad de hielo fundido a partir del peso de una
sustancia caliente de temperatura conocida. A él se deben las bases de la
termoquímica moderna.
Estableció
también la fórmula de las transformaciones adiabáticas de un gas, que utilizó en
la expresión de la velocidad de propagación del sonido.
Las matemáticas
Como gran
matemático que fue, destacan sus investigaciones sobre el cálculo de
probabilidades; así, en 1812 publicó su Teoría analítica de las probabilidades,
obra que supone la introducción de los recursos del análisis en el estudio de
los fenómenos aleatorios.
Destacó en
gran medida en el denominado cálculo integral y diferencial, dando origen al
cálculo de diferencias finitas parciales, y proponiendo un método para la
reducción de ciertas integrales como series mediante coeficientes diferenciales.
También introdujo el uso de la función potencial, demostrando que la función
presentada por Clairaut y utilizada por Lagrange en el campo de la dinámica
satisface una ecuación diferencial en derivadas parciales, para cuya integración
introduce las funciones llamadas armónicos esféricos, estudiadas poco antes por
Legendre.
Otra
aportación de Laplace a ¡as matemáticas es la denominada transformada de Laplace,
transformación que hace corresponder a una función de variable real f(t),
definida en todo el campo de los números reales, una nueva función L09, llamada
transformada de Laplace
Fuente Consultada: Gran
Enciclopedia Universal Espasa Calpe
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