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INTRODUCCIÓN HISTÓRICA:
La dinastía manchú de los Qing declinó a lo largo del s. XIX, mientras
aumentaba la influencia europea en China. A su caída siguió un período de caos y
de gobierno de los caudillos regionales.
LA CAÍDA DEL IMPERIO:
En 1905, el político Sun Yal-sen fundó la Alianza Revolucionaria
con el fin de expulsar a los manchúes y establecer un gobierno
republicano. Las tropas nacionalistas tomaron Wuchang el 10 de octubre de
1911 y en pocas semanas las provincias del sur se habían independizado. Cuando
los manchúes reclamaron el apoyo del Ejército del Norte su líder, Yuan Shikai,
conminó al emperador a abdicar y, en marzo de 1912, asumió como presidente de la
república. En enero de 1916 aceptó una invitación a convertirse en emperador,
pero poco después abandonó el cargo y murió.
EL PARTIDO NACIONALISTA:
La Alianza Revolucionaria de 1912, liderada por Sun Zhongshan, se
transformó en el Partido Nacionalista. Yuan Shikai expulsó del parlamento
a los miembros del Partido Nacionalista, y éstos se trasladaron al sur, a Cantón
(Guangzhou), donde Sun Zhongshan reorganizó el partido con ayuda de la
URSS. Tras la muerte de Sun Zhongshan, en 1925, la dirección del partido
pasó gradualmente a manos de Chiang Kai-shek.
LOS CAUDILLOS REGIONALES:
A partir de 1916, en China no hubo un verdadero gobierno central, y su
control estaba en manos de caudillos Entre ellos se destacaron ZhangXun,
«el general de la trenza», que restauró por breve tiempo al emperador manchú Pu
Yi; Ceng Yuxiang, «el general cristiano», que prohibió el juego a sus
tropas, y Yan Xishan, «el gobernador modelo» de Shanxi.
MOVIMIENTO POPULAR:
El 4 de mayo de 1919, durante la conferencia de paz celebrada en París , se
anunció que las antiguas colonias alemanas en China serían entregadas a Japón,
lo que provocó grandes manifestaciones. Ese incidente dio su nombre al
Movimiento del Cuatro de Mayo, que se oponía al confucianismo y era receptivo a
una ola de nuevas ideas.
EL PARTIDO COMUNISTA CHINO (PCC)
PARIDO COMUNISTA CHINO: Fundado por
revolucionarios que habían militado en el movimiento del Cuatro de Mayo, el
primer congreso del PCC tuvo lugar en julio de 1921, y él asistió un joven Mao
Tsé Tung.
LA HISTORIA CHINA:
LA GRAN MARCHA DE MAO:
Tras la caída de la dinastía manchú en 1911, China vivió un largo período de
inestabilidad. Los nacionalista reunificaron el país, pero se detuvieron ante la
invasión japonesa de 1937. Los comunistas llegaron al poder en 1949 y durante
los 25 años siguientes intentaron una transformación revoluciona.
La guerra entre el Koumintang
de Chiang Kaishek y los campesinos del Ejército Rojo se prolongó en China hasta
1928. Al Ejército Rojo (brazo armado de los comunista) lo formaban voluntarios severamente disciplinados y sin
embargo existía una igualitaria hermandad entre hombres y oficiales. Los más
eminentes entre sus líderes eran Chang Kuot'ao y Mao, viejos amigos desde
los días estudiantiles en Pekín y cofundadores del Partido Comunista Chino de
Shangai.
Sus
metas eran extremas: confiscar las haciendas a sus dueños y distribuir la tierra
entre los campesinos pobres; establecer pautas socialistas en los medios de
producción y corregir la desigualdad existente entonces en China.
Los
soldados chinos gozaban antes de una reputación de crueldad. Hasta un proverbio
se refiere a eso: «El hierro bueno no se convierte en clavo, así como tampoco
el hombre bueno se transforma en soldado». Mao cambió esto. Sus soldados, a
diferencia de los otros, trataban bien a la gente.
Decía
una canción:
«1. Cierren las puertas cuando abandonen una casa. 2.
Devuelvan y arrollen las esteras de paja. 3. Sean corteses y amables con la
gente y ayúdenla. 4. Devuelvan los artículos prestados. 5. Sean honestos en
todas las trasacciones con los campesinos. 6. Paguen todos los artículos
comprados. 7. Sean limpios, pongan las letrinas a una distancia prudencial de
las casas.»
El
comienzo de 1930 concierne al recién nacido Ejército Rojo. Chiang Kaishek
comenzó una guerra total pero perdió batallas. El Ejército ganaba practicando
sus slogans tácticos: «Cuando el enemigo avanza, retrocedemos. Cuando hace alto
y acampa, lo molestamos. Cuando busca evitar la batalla, lo atacamos. Siempre
que retrocede, lo perseguimos».
Entonces Chiang comenzó a usar nuevos métodos sugeridos por sus consejeros
prusianos. Construyó una serie de fuertes, extendió carreteras y comenzó a
rodear al Ejército Rojo.
Los
rojos recibían al consejo alemán a través del general Li The (Otto), que
había sido metido de contrabando por el Comintern, el Soviet Comunista
Internacional.
Mao y
otros líderes habían ganado batalladas operando desde la campiña y evitando las
ciudades. Pero contra su consejo, Li The comprometió alrededor de 180.000
hombres en grandes batallas planeadas para tomar pueblos y ciudades. Y fueron
derrotados gravemente.
Después de 7 años de luchas y triunfos, el Ejército Rojo se encontró rodeado.
Las únicas opciones eran k rendición o la retirada. En un audaz golpe, Mao
decidió retirar los 90.000 hombres que habían sido dejados a su cargo.
El 16
de octubre de 1934 comenzaron lo que más tarde se conoció como Liang Wan
WuCh'ienLi Ch'ang Ch'eng, la Larga Marcha de 25.000 li.. Comenzó en
Fukien y terminó al final de la carretera, cerca del desierto de Gobi
—una distancia de casi 9.700 kilómetros. Desde Jenofonte no hubo tan
magnífica y moralmente triunfal retirada. Fue un camino marcado por batallas,
privación, muerte y fe. Miles murieron.
El
Ejército comenzó abriéndose paso entre las líneas y se instaló en Kweichow
donde tomó el cuartel general del gobierno. Aquí, en una conferencia del
politburó, Mao fue hecho presidente del Partido. Fue bastante fácil para ellos
cruzar el Yangtze superior, el río de la Arena Dorada, pero desde allí se
introdujeron en las montañas salvajes de Yünnan del este, donde un río
traicionero corría a través de desfiladeros a miles de pies de profundidad.
Todos los puentes para cruzarlo estaban ocupados por tropas enemigas. Todas las
balsas habían sido conducidas a la orilla opuesta.
Chiang se figuró que había ganado y todo lo que debía hacer era acabar con
ellos, cogiéndolos en el desfiladero. Olvidó su desesperación y su ingenio.
Una fuerza del comando rojo, después de caminar 85 millas a través de las
montañas en 24 horas, capturó a un grupo nacionalista en un cruce. Entonces se
pusieron los uniformes enemigos y persuadieron a las tropas de la otra orilla
para que les mandaran balsas. Cruzaron el río en la oscuridad, se defendieron
contra el ataque y se aseguraron una ruta hacia el este.
Pero
había otro río para cruzar, el Tatú en Szechwan del este. Mao sabía que
era imperioso que el Ejército Rojo rechazara a Chiang hacia el río. Para
lograrlo, entraron en una peligrosa zona de tierra dominada por aborígenes, los
Lolos, que odiaban a los chinos. Había dos clases de Lolos, Blancos y Negros.
Los rojos se acercaron a los Negros diciéndoles que eran chinos rojos, enemigos
de los chinos blancos (los nacionalistas) y, por lo tanto, amigos de ellos.
Gracias a un comandante rojo que conocía el idioma de los Lolos, se llegó a un
acuerdo y el Ejército pudo tomar un atajo a través de su territorio. Fueron los
primeros en cruzar el puente del Tatú. Si no lo hubieran hecho así,
probablemente los hubieran empujado por la fuerza hacia las montañas del
Tibet para morir en la nieve.
Delante de ellos estaban las montañas, las grandes montañas nevadas de Szechwan
y muchas más detrás de ellas. Mao dijo después: «Sólo en la cima de Paotung Kand,
el ejército perdió las 2/3 partes de sus animales de carga. Cientos cayeron y no
se levantaron más».
A los
hombres y mujeres de la Marcha no les fue mucho mejor. En julio llegaron al este
de Tibet, donde encontraron el Cuarto Frente del Ejército Rojo, conducido por
Chang Kuot'ao.
Este y Mao se disputaron la supremacía, pero la disputa se interrumpió por el
avance de las fuerzas de Chiang y la creciente de un río que dividía físicamente
los dos ejércitos. Después, el ejército de Mao avanzó por semanas a través de
lóbregos bosques, junglas, pantanos traicioneros y pasos montañosos
constantemente amenazados por nativos que los odiaban.
«Buscar una oveja —reflexionó Mao más tarde— cuesta la vida de un
camarada.»
En
setiembre estaban muy metidos en los casi inhabitados Campos de Pastoreo. Llovía
casi todo el tiempo y tuvieron que tomar su camino, guiados por nativos
capturados, a lo largo de estrechos pasadizos para afirmar el pie.
Se
perdió mucha gente, se desplomaban en el pasto mojado o desaparecían en los
pantanos. No había nada que comer, excepto vegetales e hierbas salvajes. Por las
noches «ligábamos y uníamos arbustos para construir refugios rudimentarios». Y,
a pesar de la lluvia, no había agua potable; algunas veces debieron beber su
propia orina.
Para
la época que entraron en la llanura Kansu, quedaban sólo 7.000 hombres.
Después de descansar un tiempo, se abrieron paso entre la caballería muslime
y se encontraron las fuerzas rojas locales en el norte de Shensi. Era el
25 de octubre de 1935. La Larga Marcha había concluido.
De
los 368 días de viaje, 235 habían sido empleados en marchas diurnas y 18 en
nocturnas. El Ejército calculó haber pasado una escaramuza con el enemigo por
día y 15 días en batallas más importantes; cruzado 24 ríos y 18 cadenas de
montañas, 5 de las cuales tenían nieves eternas.
En
Pekín, un piso entero del Museo Revolucionario está dedicado a la Larga Marcha.
En un enorme mapa, luces de colores trazan cada etapa de la marcha, mientras un
guía recuenta la historia. |