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En
mayo de 1917, un oficial británico y una partida de guerreros árabes
emprendieron una travesía de 965 km a través del desierto para sorprender a los
turcos y capturar el puerto de Akaba en el mar Rojo. Esta victoria fue el mayor
logro de un hombre que sería conocido como Lawrence de Arabia. (imagen)
En
mayo de 1917, una partida de unos 50 hombres en camellos, salió de Al Wajh, el
cuartel general de Feisal, líder de la revuelta árabe contra los turcos. Tres
hombres compartían el liderazgo de la expedición. Nasir, el sherif exiliado de
Medina, era el de mayor rango. Auda Abu Tayi, veterano de varias batallas, era
el jefe de una de las tribus Howeitat, del norte, que la expedición
trataba de reclutar.
El tercero de los líderes era el capitán Thomas Edward
Lawrence, un oficial de la inteligencia británica, consejero del agrado de
Feisal. Este era el único miembro no árabe de la partida, pero hablaba la lengua
árabe y se había adaptado con facilidad al estilo de vida y la vestimenta de los
beduinos del desierto.
A
pesar de su poca experiencia militar, Lawrence demostró ser un líder guerrillero
ejemplar y un hábil estratega, realizando un plan para capturar Akaba de manos
de los turcos (objetivo principal de la expedición). La idea era impedir que los
turcos siguieran mandando refuerzos a Palestina, donde los británicos trataban
de expulsarlos de sus posiciones alrededor de Gaza.
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Engañar al enemigo
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Con
el duro viaje que les esperaba, Lawrence y los árabes tenían que viajar ligeros
de equipaje. Estaban armados tan sólo con rifles y pistolas y sus provisiones
consistían en cantidades de harina que podían ser transformadas en pan. También
transportaban gelatina explosiva para utilizarla contra las vías férreas bajo
control turco, así como 20.000 libras en oro para comprar amistades y pagar
reclutas al llegar a su destino.
La
expedición se dirieió hacia el noreste, saliendo de Al Wajh, con la intención de
cabalgar a lo largo de una amplia curva de 965 km, para impedir ser detectados
por los turcos o hacerles creer que la partida se dirigía hacia Siria, más al
norte. Después de los primeros días de marcha sin problemas de agua, entraron en
un territorio árido y desolado. Recorrieron senderos estrechos peligrosos
alrededor de acantilados, a trabes de campos de lava en la altiplanicie, valles
y pilares de arenisca hasta las llanuras abiertas.
Cada
día montaban en sus camellos y la partida seguía viaje justo antes del amanecer.
Durante las horas centrales del día se detenían y descansaban lo mejor que
podían, utilizando sus mantas para cubrirse del ardiente sol. En 10 días
alcanzaron el ferrocarril cerca de Diraa. Como no había turcos en la zona,
Lawrence y sus ayudantes volaron un tramo de la vía férrea, cortaron los cables
del telégrafo y arrastraron los postes antes de seguir viaje.
Lo
peor del viaje aún no había comenzado. El 20 de mayo la partida comenzó a cruzar
la árida llanura del El Houl, barrida por un viento caliente y cargado de arena
que abrasaba la piel.
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Un Riesgo Inutil |
A
medida que avanzaban, la arena y las llanuras dc lodo blanco que reflejaban el
sol sin piedad, se añadían a la incomodidad. Retenida por las tormentas de arena
y los movimientos de las dunas, comenzó a escasearles el agua. En el cuarto día
en este infierno, Lawrence se dio cuenta de que faltaba uno de sus hombres,
Gasim. Su camello caminaba tras el grupo, por lo que Gasim debía ir a pie, sin
posibilidad de encontrar a los otros o sobrevivir más de un día en las llanuras
de lodo seco que estaban cruzando. Lawrence pensaba que Gasim era un «proscrito
cobarde y falso» y lamentaba haberlo llevado con él, pero se sentía obligado a
retroceder para buscarlo.
Auda
y los otros que podrían haberle ayudado, habían seguido viaje, por lo que
Laxvrence volvió solo, confiando en lecturas detalladas del compás que le
permitirían localizar al grupo principal posteriormente. Después de cabalgar
durante hora y media bajo el sol abrasador y cegador, Lawrence encontró a Gasim,
balbuceando y medio loco por la sed. Fuera de sí, Lawrence lo hizo callar y se
lo llevó. En el camino encontró a Auda, que había vuelto para buscarlo. Auda se
quejaba de que Lawrence hubiera arriesgado su vida por un ser tan despreciable.
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En Busca de Reclutas |
Cinco
días más tarde, la expedición abandonó la zona de Elhoul y entró en Wadi Sirhan,
un largo valle con suficientes pozos para proporcionarles el agua necesaria para
el resto del viaje. Tres días después, establecieron contacto con los pastores
de Howeitat y la partida continuó hasta alcanzar un lugar seguro. El oro y los
explosivos habían llegado intactos y tan sólo habían perdido dos hombres.
Lawrence, aunque sufría de forúnculos y fiebres, se había portado como un
beduino.
La
siguiente tarea consistía en contactar con los jefes locales y conseguir
reclutar un pequeño ejército entre sus hombres, utilizando el oro de Feisal, con
prudencia. Esta tarea concernía principalmente a Auda, por lo que Lawrence
aprovechó esta oportunidad para realizar un largo y arriesgado viaje a Siria
para conseguir información. Asimismo, participó en un ataque al ferrocarril del
norte, para hacer creer a los turcos que la expedición se dirigía contra Damasco
en lugar de Akaba. Sin embargo, los turcos no estaban convencidos del todo y los
árabes, que formaban ahora un grupo de 500 hombres, se percataron de que el
enemigo había tratado de destruir los pozos en la ruta a Akaba. Afortunadamente
el daño fue menor y finalmente consiguieron estar listos para entrar en accion.
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Medidas Desesperadas |
El
plan de Lawrence era capturar los puertos de montaña que conducían hasta Akaha.
Mientras los turcos dominaran los puertos, cualquier ataque desde el mar estaba
condenado al fracaso ya que los turcos podrían bombardear el puerto de Akaba
desde las montañas. Si. los turcos perdían el control de la montaña, serían
incapaces de enviar refuerzos al puerto y como la armada británica controlaba el
mar Rojo, Akaba quedaría sin alimentos. Las operaciones comenzaron con un ataque
exitoso de las tribus locales contra Aba el Lis-san, el fuerte situado en el
primer puerto de montaña. Mientras tanto los últimos explosivos fueron
utilizados
en
ataques de distracción contra el ferrocarril antes y después del cuartel general
turco en Maan. Estos ataques confundieron a los turcos respecto a la intención
de los arabes. Pero entonces un golpe de mala suerte amenazó la empresa. Llegó
un batallón de refuerzo de la infantería turca y si bien los turcos no conocían
la importancia del ataque contra Aba el Lissan, enviaron sus tropas a
reconquistar el puerto. Las tribus tuvieron que huir del fuerte y perdieron el
control del puerto de montaña.
Viendo que no tenían otra alternativa que atacar al batallón turco, Lawrence y
un grupo de árabes, se movilizaron al instante, cabalgando toda la noche hasta
Aba el Lissan. Encontraron a los turcos acampando en el valle y tomaron
posiciones en las colinas circundantes. Siguió un día de calor abrasador, en el
cual los árabes dispararon contra los turcos sin conseguir forzarles a realizar
una carga suicida montaña arriba. Finalmente irritado tras una discusión con
Lawrence, Auda dirigió un ataque de caballería frontal, con sus hombres
disparando continuamente desde sus monturas, y consiguió ahuyentar a los turcos.
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Llegada Triunfal |
Nasir
y Lawrence completaron la derrota, atacando al enemigo en fuga. Lawrence,
montado en su camello Naama, se destacó del grupo y entró en las filas turcas,
disparando su pistola. De repente, Naama se derrumbó y Lawrence fue arrojado por
los aires (en su entusiasmo, había disparado contra su propio camello). Recuperó
la conciencia y pensando que iba a ser ejecutado o pisoteado por los turcos, se
alegró al ver que habían vencido. Auda, que también resulté ileso, mostraba los
resultados de su insólita carga (sus ropas estaban completamente agujereadas por
las balas).
Trescientos turcos habían muerto y 160 fueron tomados como prisioneros; unos
pocos escaparon. Increíblemente, los árabes sufrieron sólo dos bajas. El puerto
de montaña había vuelto a su poder y la suerte de Akaba estaba echada. Engañados
por los misteriosos movimientos de sus enemigos, los turcos no habían reforzado
la zona, y mientras las tropas árabes aumentaban continuamente, las guarniciones
de defensa estaban desprovistas de soldados. De hecho, los turcos se habían
retirado de gran parte de los puestos establecidos en los puertos de montaña en
dirección a Akaba. Pronto sólo una posición turca, la de Khadra, detenía el
avance árabe. Pero, frente a la posibilidad de morir de hambre o masacrados por
las tribus, los turcos se rindieron.
La
propia Akaba estaba indefensa. El 6 de julio de 1917, dos meses después del
comienzo de su expedición en Alwajh, Lawrence y sus compañeros, luchando contra
una terrible tormenta de arena recorrieron los últimos 6 km que los separaban
del puerto, donde cabalgaron jubilosos hasta el mar.
EL ATAQUE CONTRA EL FERROCARRIL:
Lawrence se deleitaba conduciendo personalmente los
ataques contra el ferrocarril turco. El ferrocarril era la arteria principal del
enorme imperio turco en Oriente Medio, recorriendo un amplio territorio desde
Medina, en Ambia, hasta Damasco y más allá. A pesar de su entusiasmo por
destruir las líneas férreas y el telégrafo y por volar puentes y trenes,
Lawrence limitaba a propósito el daño que infligía a los turcos. Su estrategia
consistía en mantenerlos en constantes dificultades, pero no obligarles a
retirar sus guarniciones. Era importante mantener a las tropas turcas en sus
puertos para que no fueran enviadas a Palestina, donde los británicos estaban
tratando de echar a los turcos de sus posiciones alrededor de Caza. Debido a la
aridez del clima, los resultados de los ataques de Lawrence (locomotoras
descarriladas y otros recuerdos de la revuelta árabe), pueden verse aún en el
desierto.
Fuente Consultada:True Action Adventures
(BBC)
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