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Leipzig, o la batalla de las
naciones»
Para
Napoleón, la campaña de 1813 empezó con los mejores auspicios. El 2 de mayo
vencía a los ejércitos ruso y prusiano en Gross-Górschen, cerca de Leipzig, y
semanas después lograba una nueva victoria en Bautzen, en Silesia. Parecía que
Napoleón no había perdido su genio estratégico.
Sin embargo, algo fallaba, algo
había cambiado; antes, el emperador explotaba sus victorias con la
rapidez del
rayo; en cambio, en junio de 1813, aunque la acción de Bautzen demostrara que
sabía vencer todavía, acto seguido el emperador firmaba un armisticio del que se
arrepintió siempre.
En la
primera mitad de 1813. Prusia promovió uNa sacudida sensacional al sublevarse
contra Napoleón. En marzo, el rey Federico Guillermo se unió a Rusia, declaró la
guerra a Francia publicó su célebre proclama: "A mi pueblo", redactada a pesar
suyo.
Como siempre, Federico Guillermo era
pesimista, de una prudencia
exagerada, y su pueblo hubo de empujarle, encarnado por estadistas como Stein y
Hardenberg, soldarlos como Gneisenau, Scharnhorst y Blücher —el "Mariscal
Adelante" "viejo guerrero de mirada adolescente", poetas y filósofos Ernst Moritz
Arndt, y la juventud, los estudiantes, que enfebrecidos de entusiasmo
nacionalista se presentaban voluntarios en masa. A ejemplo de los españoles,
querían librar su patria de invasores y tiranos extranjeros: librar a Prusia y a
Alemania entera.
Cuando Federico Guillermo dictó esta proclama a su pueblo se proponía
restaurar las fronteras prusianas anteriores a 1806, pero la juventud y sus
jefes tendían a una finalidad mucho más amplia: su ideal era la unidad de
Alemania, la creación de un nuevo imperio germánico.
Todo
lo nuevo en la Alemania de aquella época se debía a Prusia, y las iniciativas
crearon una bola de nieve: en agosto, y gracias a las maniobras de Metternich,
Austria se adhirió a la coalición y pronto se constituyeron tres ejércitos
contra Francia: el de Bohemia, al mando del príncipe Schwarzenberg; el de
Silesia, al de Blücher, y el ejército del Norte, a las órdenes del príncipe
Carlos Juan de Suecia, es decir, de Bernadotte, encargado de proteger Berlín.
Se
cerraba el circulo: en el frente europeo meridional y en junio de 1813, los
anglo-españoles de Wellington vencían a los franceses en Vitoria y avanzaban
hacia la frontera pirenaica, terminaba la guerra de España, y la de Alemania
duraría poco tiempo. En efecto, Napoleón fue vencido en Leipzig, el 16 de
octubre, por los ejércitos aliados unidos. Después de tres días de encarnizada
lucha, el emperador ordenó la retirada a sus tropas y se sintió derrotado.
En
noviembre, Napoleón. con el resto de sus tropas, atravesaba el Rin y regresaba a
Francia. Empezaba la desintegración. La Confederación del Rin fue disuelta,
Baviera y Sajonia se separaron de Napoleón y Jerónimo Bonaparte fue arrojado de
Westfalia al igual que José de España. Los holandeses se sublevaron y Murat, rey
de Nápoles, negoció por su cuenta con Austria tratando de salvar su trono. A
finales de 1813, los ejércitos aliados entraban en Francia. |