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Charles
Lindberg (1902-74)
En
1903, cuando Charles tenía un año de edad, el único avión existente en el mundo,
tenía una autonomía de un minuto. Cuando cumplió los 25 años, la aviación había
alcanzado un grado de desarrollo tal, como para que este entusiasta se fuera en
33 horas de N.York a Paris sin escalas, con su Spirit Of St. Louis.
Todo
esto no fue gratis; unos cuantos murieron en este desarrollo, y los intentos por
el premio Orteig de 25.000 U$s. (todos con varios tripulantes y motores) habían
fracasado, generalmente en forma trágica.
Los
rugientes veintes estaban faltos de un héroe, y este vino a llenar el lugar.
Veamos como hizo, este solitario que prefirió un solitario motor. A los 21 años,
hizo su primer vuelo solo, a los 22 chocó en el aire y bajó en paracaídas, a los
23 no pudo salir de un tirabuzón y volvió a bajar en paracaídas, e inició el
correo entre St. Louis y Chicago donde al año siguiente también bajó en
paracaídas.
En
1926 y con 2000 hs voladas, no cree que el Atlántico le depare sorpresas; para
competir por el premio Orteig solo le falta el avión. Nueve empresarios de St
Louis lo patrocinan, encarga un monoplano de ala alta a Ryan Co de San Diego,
California y a su diseñador Donald Hall, con quien establece armoniosa sintonía.
El
Spirit Of St. Louis se construyó a toda prisa, en mayo, pues otros pilotos
como el explorador del Artico, Richardr Byrd, también competían por el premio,
sin embargo el único que pensaba cruzalo solo era Lindbergh.El motor, un
Whirlwind de 9 cilindros y 220 HP a 1800 rpm; el resto alivianado al máximo para
dejar capacidad portante para llevar los 1750 litros =1400 Kg. de nafta mas 100
Lt. de aceite necesarios. Se suprime la radio, el sextante, el tapizado, el
parabrisas se reemplaza por un tanque de nafta; también se suprime el sistema
eléctrico y la pintura.

Toda
comodidad, cedió lugar a la aerodinamía y liviandad. Costo de todo el avión:
10.500 dol. Tras las primeras pruebas, vuela sin escalas a St Louis calibrando
el consumo, y luego a N.York.
Con
muy poco preámbulo, con el primer pronóstico meteorológico aceptable, el 20 de
mayo sale desde la pista de césped de 1500 m de Roosevelt Field hacia París, y
después de 33 horas y media, aterriza en Le Bourget. Durante todo el viaje
estuvo luchando para no dormirse , la borrasca, la niebla, y la inestabilidad
del avión dificultaron aun más su tarea, muchos pensaron que estaba loco,
pero cuando llegó fue recibido por una multitud entusiasta de 100000 personas.
Los coleccionanistas casi le destrozan su Spirit.
La
velocidad media, fue de 173 kph. Las consecuencias de este vuelo, son tremendas.
Se transforma en el ídolo mundial Lucky Lindy, cosa que a él poco parece
importarle.
A
partir de este momento aparece un antes y un después; la aviación comienza a ser
tomada en serio como un medio de transporte de personas; en los próximos tres
años nacerán las principales aerolíneas del mundo y recién entonces los
pasajeros descubren que el avión de transporte existe.
Se
desarrolla mucha tecnología que se intercambia, especialmente con la industria
automotriz. Lucky Líndy quedará como máximo
referente de la aviación por el resto de su vida.
Cuando Nixon y el Congreso de EE.UU. debieron decidir en 1970 si aportaban
dinero para el SS116 consultaron a Lindy y éste respondió que no se debía gastar
dinero de los contribuyentes en una actividad no rentable; el tiempo le daría la
razón.
Tuvo
ideas políticas cuestionables y fue influenciado por Alexis Carrel sobre la
superioridad del hombre blanco.
Nota: La hazaña de
Lindbergh no fue solo cruzar el océano sin escalas,
sino que lo hizo solo, la
audaz tentativa captó la atención mundial, pero en realidad Lindbergh no fue el
primer aviador en realizar un vuelo transatlántico sin escalas. John Alcock y
Arthur Whitten Brown, dos aviadores británicos, lograron volar desde Lesters
Field, cerca de Saint Johns, Nueva Escocia a Clifden, Irlanda del 14 al 15 de
junio de 1919 en su avión Vickers Vimy IV (un bombardero modificado). Por haber
logrado este vuelo, Alcock y Brown ganaron el premio de 10.000 libras esterlinas
del periódico londinense Daily Mail, recibiendo el premio de manos del mismo
Winston Churchill. Se encuentra una estatua de Alcock y Brown en el aeropuerto
de Heathrow, cerca de Londres, Inglaterra en honor al primer vuelo
trasatlántico.
PARA SABER MAS...
Charles A. Lindbergh no fue el primero que cruzó el Atlántico en aeroplano ni el
primero que realizó una travesía sin escalas. (Ambas proezas ya se habían
realizado en 1919). No obstante, fue el primero que lo cruzó solo. La audaz
tentativa captó la atención mundial hasta un nivel sólo comparable a la firma
del armisticio. El 20 de mayo de 1927, Lindbergh despegó de Roo-sevelt Field en
Long Island (Estados Unidos) a las 7.54. Cuando aterrizó en el aeródromo Le
Bourget de París 33 horas y media después, lo esperaba una multitud entusiasta
de cien mil personas.
Los coleccionistas casi destrozan su avión, el
Spirit of St. Louis. En junio, cuatro millones de neoyorquinos le dieron la
bienvenida con un desfile. La prensa lo trató como a un nuevo Colón, unaimagen
equivalente a su ambición. Lindbergh quería una nueva Era: la del vuelo
transoceánico.
Empezó a pensar en la idea cuando hacía rutas
aéreas postales entre St. Louis y Chicago. Más tarde escribió: «¡Imagínate ser
capaz de poder sobrevolar la tierra a voluntad, aterrizando en este o en aquel
hemisferio!». Cuando leyó que un hotelero neoyorquino oriundo de Francia ofrecía
un premio de 25.000 dólares por un vuelo sin escalas entre su ciudad de adopción
y París, Lindbergh se propuso ganarlo. Tras conseguir el apoyo financiero de
unos hombres de negocios de St. Louis, empezó a buscar a un fabricante que
construyera un aeroplano según sus indicaciones. Muchos se negaron pensando que
estaba loco. Finalmente, una compañía californiana, la Ryan Airlines, aceptó.
El Spirit of St. Louis se construyó a toda
prisa: en mayo, otros pilotos, como el explorador del Ártico Richard E. Byrd,
también competían por el premio. Sin embargo, el único que planeaba un vuelo
solitario era Lindbergh y la prensa se concentró en él. La víspera de su viaje
histórico no pudo dormir, cuando inició su travesía de 5.782 km ya estaba
agotado y durante todo el vuelo estuvo luchando para permanecer despierto. La
borrasca, la niebla y la inestabilidad del aeroplano dificultaron aún más su
tarea.
Lindbergh se convirtió en un héroe internacional y
promovió los viajes aéreos comerciales ante reyes, financistas y todo el que lo
escuchara. Realizó vuelos de reconocimiento con su mujer, Anne Morrow, y
estableció rutas que todavía se utilizan. En 1935, la Pan Am inauguró el
servicio de pasajeros a través del Atlántico, y el sueño de Lindbergh se hizo
realidad.
OTRA HAZAÑA....

Howard Hughes, productor
de cine, fabricante de aviones y multimillonario, también estableció un récord
como piloto. Hughes cerró la época de los aviadores heroicos el 14 de julio de
1938, cuando aterrizó con su bimotor Lockheed en el campo Floyd Bennett de
NuevaYork tras dar la vuelta al mundo en tres días, 19 horas y 17 minutos, la
mitad del tiempo que había empleado Wiley Post en su viaje solitario de 1933.
Más tarde, Hughes aclaró: «Cualquier piloto aéreo comercial hubiera podido hacer
lo mismo». Hughes aprovechó las experiencias de sus predecesores y sus fondos
ilimitados. Su Lockheec 14 estaba equipado con los instrumentos de navegación
más modernos: estuvo en contacto permanente con emisoras de radio en tierra y en
barcos.
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