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La
mayor parte de la civilizaciones americanas se mantuvieron separadas entre si,
siendo escasos las relaciones y los intercambios recíprocos. Esto permitió que
algunas religiones existieran grandes culturas con construcciones de grandes
ciudades, desarrollo de la agricultura, actividades artesanales, organización
política y social, y con religiones que presentaban una multitud de divinidades.
En otras regiones, los hombres vivían en estadios culturales menos desarrollados
inclusive algunos pueblos en salvajismo primitivo.

Áreas culturales
Las
grandes culturas precolombinas se encontraban ubicadas en tres zonas:
-Mesoamérica:
comprende parte de México, Guatemala, Honduras y parte de Nicaragua.
-Área
Circuncaribe: con centro en el mar Caribe, comprende las Antillas, los
países meridionales de América central y las costas atlánticas de Colombia y
Venezuela. Hacia el sur, los límites pasan por las Guayanas, siendo impreciso
hacia el interior.
-Área
Andina: se extiende a lo largo de la zona de los Andes, integrada por el sur
de Venezuela, Ecuador, Perú, oeste de Bolivia, noroeste de Argentina y norte y
centro de Chile.
LOS MAYAS: Los mayas crearon en el
sudoeste de México la civilización más deslumbrante de las Américas. Según la
mitología maya, el dios Kukulkán guiaba al pueblo hacia sus máximas
proezas; éste lo veneraba como constructor de ciudades, legislador y maestro del
calendario. Kukulkán adoptaba la forma de una serpiente emplumada, tan
fantástica y estilizada como el arte maya, en el cual las formas se extienden y
entrelazan, en fiel trasunto de la vegetación tropical.
Los
Mayas recibieron influencias desde la ciudad de Teotihuacán que controlaba
las tierras altas de México desde el primero al séptimo siglo. Su edad de oro
duró unos cinco siglos de 300 a 900 AD. Luego, ellos cesaron de construir
templos, declinaron y se fragmentaron en diversos estados que fueron un botín
fácil para las fuerzas invasoras del norte como los Toltecas que habían sido
desalojados de Tula hacia el fin del décimo siglo. Estos últimos se volvieron la
elite dirigente de los Mayas durante el período postclásico. Los dios toltecas
fueron agregados al panteón maya pero los Toltecas fueron absorbidos y ellos
adoptaron la lengua maya yucateca.
Se
puede decir que fueron una cultura del área mesoamericana, cuyos rasgos destacados son la
escritura jeroglífica, el calendario, las pinturas murales, las cerámicas, el
estilo arquitectónico, entre otros. Desarrollaron una importante cultura
intelectual y por eso se los llama “los griegos de América”
Ubicación témporo-espacial
La
cultura maya se ubica en tres períodos: Preclásico entre el 3000 a.C. y el 300
d.C., Clásico, entre el 300 y el 900 d.C. y el Posclásico, entre el 900y 1546
d.C.
Se
instalaron en Mesoamérica, alrededor del 3000 ac., en las tierras altas de
Guatemala, luego en las tierras bajas de Guatemala y Chiapas en México. Las
ciudades más importantes del período clásico fueron Uaxactún y Tikal
(aproximadamente en el 1800 a.C.). En la etapa posclásica, se destacaron las
ciudades de Chichén ltzá, Mayapan o Uxamal, en la península de Yucatán.
Organización social
La
sociedad maya estaba integrada por diferentes clases sociales: los nobles, los
sacerdotes, el pueblo y los esclavos.
Los
nobles, ¡os que tenían “padre y madre”, era el grupo destacado de la sociedad
cuyos privilegios se transmitían por herencia. Entre ellos se elegía el jefe de
cada clan familiar y los jefes locales. Los españoles los llamaron “caciques”.
Los
sacerdotes eran los más destacados por gozar de mayor prestigio. Tenían
funciones destacadas en el gobierno y en la cultura como presidir ceremonias
religiosas, sacrificios, dominio del calendario, conocimientos de los ciclos de
la agricultura. Eran historiadores, astrónomos, matemáticos.
El
nombre genérico de sacerdote era akkin. Los adivinos o chilanes
eran particularmente estimados por el pueblo, en cambio el nacom o
sacrificador estaba mal conceptuado. El pueblo conformaba la mayor parte de la
sociedad. Suministraban la mano de obra para los trabajos agrícolas, tejeduría,
pesca, caza y edificaciones. Fueron uno de los pueblos más laboriosos de América
precolombina.
Los
esclavos formaban la última clase social. Eran prisioneros de guerra o
delincuentes Se compraban o vendían como mercancía. El infractor de la ley podía
obtener su libertad cuando pagaba por su delito. La familia maya era monogámica,
o sea, no podían tener más de un esposo o esposa a la vez.
Organización política
Los
mayas comprendían políticamente un número de ciudades-estados, gobernada por una
ciudad, a la manera de las antigua Grecia (polis ateniense o espartana). Cada
estado estaba gobernado por un halach uinic ,“verdadero hombre” cuyo cargo
hereditario. Sus funciones eran dirigir la política interior y exterior,
percibir impuestos y cumplir con funciones militares y ¡osas. Era asesorado por
jefes locales, regionales, sacerdotes y consejeros especiales. El batab
era un jefe local encargado de asegurar la marcha correcta de su villa, dirigir
a sus soldados y encargarse de los asuntos locales. No percibía impuestos, a
pesar de representar al halach uinic. Las funciones menores eran los
tupiles, encargados de hacer respetar la ley. El jefe militar era el
nacom, elegido por un periodo de tres años.
Organización Económica
La
base de la economía maya era la agricultura. El trabajo de la tierra se
efectuaba con el sistema de roza, que consistía en quemar sectores de campo o
bosques, y sin abono alguno, sembraban en agujeros abiertos con un palo
puntiagudo. Periódicamente quitaban las malezas, hasta la pérdida de la
fertilidad del suelo, por lo que abandonaban el lugar y buscaban otro. Esto
incidió en que las ciudades estuvieran muy dispersas. Debido a la necesidad de
agua, se ubicaron cerca de lagos o ríos o construyeron “cenotes”, depósitos de
aguas subterránea de considerable profundidad. Cultivaban principalmente el
maíz, así como tabaco, zapallo, algodón, tomate, cacao, tubérculos, mandioca,
copal....
Religión
Eran politeístas. Sus principales dioses se vinculaban con la agricultura y al
tiempo, como el dios de la lluvia, el maíz, etcétera. Poseían un ritual
complejo: oraciones, ayunos, sacrificios humanos. Concebían al hombre como
dependiente de los dioses que dominaban al mundo. El creador del mundo era Hunab
y se creía que su hijo ltzamná, señor de los cielos, de la noche y del día,
había otorgado a los mayas la escritura, los códices y quizás el calendario. Se
lo invocaba en las ceremonias propiciatorias del nuevo año, para evitar
desastres.

Cultura y Arquitectura:
La
arquitectura maya aparece profusamente decorada con símbolos del calendario.
Desde sus observatorios, astrólogos-sacerdotes estudiaban y calculaban el
movimiento de tos cuerpos celestes —de la mayor importancia para los
agricultores— con tanta precisión, que llegaron a idear complejos sistemas
astronómicos de una exactitud muy superior a la de cualquier otro en el mundo.
La
cultura maya ha creado algunas de las obras más notables de todos los tiempos.
La arquitectura es principalmente religiosa, donde los edificios se agrupan para
formar un centro consagrado al culto. Los centros más importantes fueron Copan,
Tikal, Piedras Negras, Chichen ltzá, Uxmal y Mayapán.
Se
distinguen dos tipos de edificios: templos y palacios. Los templos estaban
construidos en la cumbre de una pirámide con una o cuatro escaleras. Los
palacios estaban en plataformas más bajas. Se cree que eran residencias de los
sacerdotes.
Destacamos ”El Palacio del Gobernador” en Uxmal y “La Torre de Caracol” en
Chichen ltzá. Los edificios estaban adornados con bajo y altorrelieve,
esculturas, pinturas, frisos. Los artistas utilizaban el tallado de la piedra y
la madera, siendo el jade el material precioso de importancia para ellos. En
pintura realizaron obras murales (frescos) que no perduraron debido al clima
cálido de su región.
Plasmaron en piedra el tiempo, erigiendo en lo más denso de la selva
mesoamericana, sin ayuda de bestias de carga ni vehículos de ruedas, las
gigantescas construcciones que sirvieron de plataformas ceremoniales a sus ritos
religiosos. Cada cinco, diez o veinte años construían una nueva pirámide o
ampliaban una antigua, inscribiendo la fecha a conmemorar en signos
pictográficos o glifos. Existía un signo distintivo para cada día, mes y
cada uno de los ciclos mayores.
Los
templos mayas estaban decorados con ondulantes formas de serpientes y máscaras
representativas de sus divinidades: el dios de la lluvia Chac-Mool, el
dios sol y el dios de la muerte, que se distinguía por sus mandíbulas
descarnadas. En numerosas fachadas de edificios se repetían, en una plegaria sin
fin, lós paneles tallados con la máscara estilizada del dios de la lluvia; en
otros, una única máscara recubría toda la fachada con el escarceo de sus formas
simbólicas, sólo interrumpido por una puerta central, la boca, bajo un gran
garfio de piedra que representaba la nariz.
En
torno a los templos mayas crecieron las ciudades, formando un conjunto de
plataformas, pirámides y espaciosas plazas. Los mayas de la época clásica
construyeron numerosas ciudades y centros religiosos, unos en el litoral, otros
en las llanuras del interior o en la lujuriante selva. La ciudad maya más
antigua que se conoce, Uaxactún, fue construida en el siglo IV; se
componía de ocho conjuntos principales de edificios, muy próximos entre sí,
enlazados por amplias calzadas.
En
Tikal floreció la mayor ciudad maya; en una angosta faja de terreno calizo,
artificialmente explanada, que se extiende entre dos hondonadas, magníficos
templos-pirámides se elevan más de veinte metros sobre el denso bosque tropical.
Obligados por la escasez de agua, los arquitectos mayas convirtieron las
hondonadas en depósitos que enlazaron con la ciudad median te una calzada. Ocho
inmensas pirámides, docenas de palacios ‘, moradas de menor importancia se
erigieron en Tikal, que duran te cuatro siglos y medio fue centro de la vida
maya. Junto a los templos se levantaban altares para los sacrificios y enormes
estelas labradas en relieve, que durante el período clásico postrero
proliferaron en una desconcertante exuberancia de motivos simbólicos y
decorativos, tales como la “Gran Tortuga” de Quirigua, que representa una
majestuosa figura humana sentada en las fauces de un monstruo.
El
calendario maya es la expresión de la importancia que los mayas dieron al
tiempo, no sólo como ordenador de los acontecimientos sino como fenómeno
sobrenatural que regía la creación. Poseían tres calendarios: el solar, el
venusino y el litúrgico. El solar estaba conformado por 365 días divididos en
meses compuestos por 20 o 18 días más uno de 5 días que era utilizado para las
fiestas de fin de año. El venusino era utilizado por los sacerdotes, que
estudiaban la posición del planeta Venus.
El
litúrgico estaba compuesto por 260 días, de las cuales cada día tenía un nombre
diferente. La escritura era utilizada en tiras de papel fabricadas con cortezas
de árboles, llamadas códices. Sobre los mismos, los escribas desarrollaron la
escritura jeroglífica: figuras y símbolos coloreados con pinturas vegetales, que
aún no se han podido descifrar. La mayoría de los códices fueron destruidos por
los españoles.
Tenían un libro sagrado llamado “Popol Vuh”, el libro de los tiempos y de los
acontecimientos, que se ha traducido al castellano. Relata la creación del mundo
y del hombre y nombra la principal deidad de la cultura “Kukulkau”.
En
matemáticas alcanzaron un verdadero desarrollo: se basaban en el sistema
vigesimal. Para la numeración escrita emplearon puntos, que valían 1 y rayas,
que valían desde 5 hasta el 19. El cero fue utilizado por ellos.
La
actual población maya se eleva a dos millones, de los cuales hay un millón
cuatrocientos en Guatemala. Sus reclamos son continuos: basta de opresión,
pobreza, marginación, discriminación y desamparo
La
indígena Rigoberta Menchú recibió en 1992 el premio Nóbel de la Paz, por
su ardua lucha por la defensa de los derechos de los indígenas
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