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Los 4 evangelios:
Es casi seguro que los evangelios de Lucas y Marcos se publicaron en los años
62-66 inmediatamente antes de la ruina de la nación judía anunciada por Jesús.
El de Mateo es un poco posterior: en los años 80. El de Juan, el más tardío, fue
publicado después de la muerte de su autor, en los años 95-100.
Estos
evangelios están redactados en griego, lengua comercial e internacional de aquel
tiempo, pero resulta fácil comprobar que son traducciones o adaptaciones de
textos escritos, los unos en arameo, idioma que hablaban los judíos en tiempo
de Jesús, los otros en hebreo, lengua antigua del pueblo judío, que ya no se
hablaba pero si se usaba para la literatura religiosa. Un hecho se impone a
primera lectura: los tres primeros evangelios de Mateo, de Marcos y de Lucas, se
parecen en muchos pasajes, cuentan los mismos hechos, a menudo en el mismo
orden.
Por eso los llamamos evangelios sinópticos, lo que significa que
podríamos disponerlos en tres columnas yuxtapuestas .para comparar sus tres
maneras de contar el mismo hecho con palabras bastante parecidas.
Pero
también varios relatos de Juan contienen las mismas expresiones, modismos,
detalles que se encuentran en Lucas o Marcos. De todo esto se desprende que los
evangelios no son creaciones totalmente originales. Si dos o más evangelistas se
expresan en la misma forma, esto se debe a que usaron una misma fuente de
información. Está seguro que la Iglesia de los primeros tiempos usaba varios
escritos más o menos desarrollados (podríamos hablar de pre-evangelios) que
reunían palabras, milagros y hechos de Jesús. Mas todavía se hacía uso de una
enseñanza transmitida oralmente y memorizada por los candidatos al bautismo.
Esta catequesis oral ha sido la fuente principal de los evangelios.
La tradición de los
apóstoles
Sabemos que Jesús murió siendo
todavía joven y que el tiempo de su predicación fue muy breve. Y
murió sin haber escrito nada.Pero Jesús había dedicado la mayor
parte de su tiempo a formar estos «doce apóstoles que había
escogido. Convivían con él, como acostumbraban hacer los discípulos
de los maestros judíos. Jesús les hacía memorizar su enseñanza.
Más que multiplicar los discursos,
había repetido de mil maneras las verdades esenciales. Los apóstoles
tenían grabadas en la memoria una serie de instrucciones del
Maestro, además de los hechos que habían presenciado. Y no podemos
dudar que desde los días de Pentecostés se preocuparon por dar forma
a estas instrucciones de. Jesús que iban a ser la catequesis dé la
Iglesia primitiva.
Se sabe que el Evangelio de Marcos es
mucho más corto que el de Mateo o de Lucas. Pero es fácil averiguar
que casi todos los hechos contados en este evangelio, están también
en Mateo y Lucas. Muy posiblemente este conjunto de hechos, de
parábolas y de milagros común a los tres evangelios sinópticos
representa el contenido de la tradición catequística que,
anteriormente a ellos, se transmitía en todas las iglesias. |