 |
UNA FRIA SOMBRA DE LA DUDA
Para Robert Peary , llegar al Polo Norte, fue solo la mitad de la
batalla
HABÍA SIDO una velada
fascinante. Los invitados al banquete del TívoIi en Copenhague habían
escuchado un emocionante relato de aventuras y exploración de Frederick Cook,
que describió el viaje con que se convirtió el 21 de abril de 1908 enla
primera persona en pisar el Polo Norte. Pero entonces llegó un telegrama: el
comandante Robert Peary, de la marina estadounidense, antiguo colega de Cook,
reclamaba el Polo como suyo, y en consecuencia llamaba embustero a su rival.
Peary era un distinguido
explorador polar, con 20 años de experiencia. Cook era un hombre
carismático, héroe popular que en 1906 había dirigido una expedición de
ascenso al monte McKinley, el pico más alto de Norteamérica. Pero sólo
contaba con dos años y medio de viajes árticos. Pearylo retó a presentar
pruebas de su afirmación.
Se enfrentan los rivales
La agria polémica que
sobrevino dividió a Estados Unidos. La causa de Cook empezó a desplomarse en
octubre de 1909, cuando sus dos acompañantes esquimales de la expedición
polar declararon que en ningún momento del viaje habían dejado de tener
tierra a la vista. (La capa de hielo que rodea al Polo Norte cubre un
océano, no tierra firme, y está en movimiento constante.) Aunque Cook los
rebatió, no pudo comprobarlo con su bitácora, pues la había dejado en el
Artico. Su credibilidad se dañó aún más cuando Ed Barrille, su guía en la
expedición al McKinley, firmó una declaración bajo juramento. En ésta
afirmaba que Cook no se había acercado más de 23km a la cima. Se probó que
las fotografías presentadas por Cook como prueba de ambas conquistas se
tomaron a modo de engañar a quienes las vieran.
Peary triunfaba. Con Cook
deshonrado, su reclamación fue apoyada. Recibió 22 medallas de oro de
sociedades geográficas del mundo entero y fue ascendido a vicealmirante en
reconocimiento a su proeza de haber llegado al Polo Norte.
Así quedaron las cosas hasta
1985, cuando Wally Herbert, explorador británico que también llegó al Polo
Norte, analizó la bitácora de Peary. La bitácora de un explorador, con sus
observaciones diarias de navegación y el registro instantáneo de los
avances, es la prueba vital del éxito en toda expedición polar. En la de
Peary, la parte que hablaba del tiempo que pasó cerca del Polo y en él tenía
nueve páginas en blanco, con sólo una hoja suelta escrita, añadida quizá más
tarde, donde relataba su triunfo. No menos inquietante era la navegación,
evidentemente descuidada. La única manera de saber hacia dónde se desliza la
capa de hielo que cubre el Polo (y qué dirección se debe tomar para
compensarla) es practicar con regularidad cuidadosas observaciones del Sol,
para determinar la latitud y la longitud.
 |
Pelea por el título En
asta caricatura francesa de 1909, Cooky Peary disputan el título de
primer hombre en llegar al Polo Norte. El público estaba dividido en su
apoyo a las declaraciones de ambos exploradores. |
¿Fuera de rumbo?
Peary no tomó en cuenta el
movimiento del hielo. Realizó una lectura de la brújula y luego avanzó en
línea recta hacia el Polo, hasta cubrir la distancia requerida. En el camino
sólo hizo tres anotaciones de latitud y ninguna de longitud, por lo que no
tenía modo de saber con exactitud dónde se hallaba.
Cuando calculó que el grupo
había recorrido la distancia correcta, se estableció el campamento y Peary
salió a observar el Sol, para confirmar que verdaderamente estaban en el
Polo Norte. Según Herbert, las observaciones mostraron a Peary que la
distancia era correcta, pero habían viajado en dirección equivocada, y de
hecho estaban a unos 80 km. al oeste del Polo. Además, Herbert supone que
Peary no se atrevió a decir la dolorosa verdad a sus agotados compañeros y
falsificó la bitácora a fin de respaldar su afirmación.
Pero la controversia no
termina aquí. Un informe de la National Geographic Society, publicado en
diciembre de 1989, presenta nuevas pruebas a favor de Peary. Un escrupuloso
examen de sus fotografías ha convencido a los expertos de que en verdad
llegó al Polo Norte. Otra prueba son las mediciones que hizo de la
profundidad del océano cerca del Polo, que parecen adecuadas en comparación
con las cartas modernas. Más de 80 años después de la reclamación de Peary
sobre el Polo Norte, la suerte parece haber cambiado otra vez a su favor.
|
 |