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A TODO VAPOR
El record de Stephenson se levantó sobre los cimientos de otros
inventores
ENTRE EL 6 Y EL 14 de octubre de 1829, se reunieron en Rainhill, Inglaterra,
cinco máquinas mas de aspecto poco atrayente en una competencia que haría
historia ferroviaria, a fin de escoger la mejor locomotora para el nuevo
ferrocarril Liverpool-Manchester. Concursaron grandes talentos de la
ingeniería de la época.

Una replica de la Rocket
de Stephenson
Entre ellos estaban George y Robert Stephenson, padre e hijo. Al tercer día
de pruebas, su nueva locomotora. Rocket, cuya revolucionaria caldera marcó
la pauta para locomotoras ulteriores, se lanzó a todo vapor hacia la
victoria, con velocidad máxima de 47 km/h. Esto hizo del diseñador, George
Stephenson, el “padre de la locomotora”. Pese a su originalidad, en realidad
la Rocket fue sólo un desarrollo de la obra de inventores precedentes.
Fracaso por rieles endebles:
El hombre a Quien debería otorgarse esa paternidad es Richard Trevithick,
ingeniero de Cornualles. Un cuarto de siglo antes, descubrió los principios
básicos para una locomotora de vapor de alta presión, con el rendimiento y
la potencia suficientes para jalar de un tren, y la construyó. En 1804,
mostró una locomotora que podía mover una carga de 20 ton a 8 km/h. Aunque
era mecánicamente adecuada, la endeble vía de la época se destrozó bajo su
peso. Desilusionado, Trevithick abandonó el diseño de locomotoras.
Lograr el equilibrio entre la locomotora y los rieles fue crucial para el
éxito de los Stephenson, en 1829. La de Trevithick tenía ruedas de cerco
plano para una vía con reborde en forma de ‘L’. El peso de la locomotora
creaba la fricción que las ruedas necesitaban para girar sobre los rieles,
pero éstos eran muy débiles para resistir la carga, de modo que debía
buscarse
otro método. En 1812, John Blenkinsop, ingeniero de Yorkshire, encontró una
solución al problema: una máquina ligera, con rueda dentada que engranaba en
un riel de cremallera instalado a lo largo de la vía.
Sin embargo, este método no permitía mover cargas pesadas a muy alta
velocidad. En 1813, William Hedley construyó la locomotora Puffing Billy,
con ruedas motrices lisas que no implicaban desgaste excesivo para los
rieles. Pero fue Stephenson quien puso la ceja en el interior de las ruedas,
para que éstas absorbieran parte de la tensión que antes soportaban los
rieles, y patentó un riel “de filo”, de fierro colado y remate plano, cuya
forma le ayudaba a soportar cargas pesadas. Además, abandonó los sistemas de
engranajes dentados, que se habían empleado para accionar las ruedas
motrices, y usó varillas motrices, mucho más eficientes. La locomotora fue
su gran obra maestra. Stephenson fue el primero que hizo pasar “tubos de
fuego” (la Rocket tenía 25) por el agua de la caldera para
calentarla, a fin de que la presión del vapor se mantuviera en valores más
constantes y altos que nunca. Este principio básico de diseño ha permanecido
inalterable en las locomotoras de vapor desde entonces.
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