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EL HOMBRE PÁJARO DE CRETA
Como la tecnología moderna y el pedal recrearon el
vuelo de Dèdalo
SEGÚN una leyenda de la
antigua Grecia, hace 3.500 años el genial inventor Dédalo realizó el primer
vuelo humano. Preso en la isla mediterránea de Creta, ideó un audaz plan de
fuga. Con alas de plumas de aves pegadas con cera, se elevó en el aire junto
con su pobre hijo ICARO. Al volar, éste se acercó demasiado al Sol y se le
fundieron las alas; pero Dédalo logró escapar.

Una leyenda hecha realidad,
metido en la cabina del Daedalus 88, de frágil aspecto, Kanellos
Kanellopoulos, de 10 años, pedaleo al volar sobre el mar de Creta a abril de
1988, en una reproducción del mítico vuelo de Dédalo.
¿Dónde aterrizar?
En 1984, científicos del
Massachusetts Institute of Technology (MIT) decidieron reproducir la huida
de Dédalo de Creta en un avión de diseño especial impulsado por pedales. No
se sabe dónde aterrizó Dédalo, de modo que el equipo del MIT optó por la
isla volcánica de Santorini, situada 117 km al norte de Creta, como destino.
El plan de un vuelo con
tracción humana a tal distancia requería un osado giro de imaginación. El
anterior vuelo de este tipo de mayor longitud, que se realizó en 1979 sobre
el Canal de la Mancha en el Gossanier Albatross, sólo había abarcado 36 km.
Pedalear en el aire desde Creta hasta Santoriní equivalía a correr dos
maratones consecutivos.
El modelo de la aeronave se
diseñó por computadora para lograr eficiencia aerodinámica máxima y se
construyó con los materiales ligeros más avanzados. Daedalus 88 pesó 31 Kg.
menos de la mitad que su piloto. Pero su envergadura de 34 m era mayor que
la de un jet Boeing 727.
Se requirieron cuatro años de
trabajo y una inversión de un millón de dólares para que el equipo llegara
por fin a Creta en la primavera de 1988 e intentara reproducir la huida de
Dédalo. Poco después de las 7:00 horas de la mañana del 23 de abril, con el
campeón griego de ciclismo Kanellos Kanellopoulos en los controles, la rara
aeronave, como libélula rosa y plateada, se elevó silenciosa de una pista en
el aeropuerto de Iraklion y puso rumbo al norte por el mar. El ciclista
pedaleó a cinco metros sobre el mar de Creta, rastreado por una flota de
embarcaciones de apoyo pequeñas y bebiendo continuamente solución de glucosa
para reponer el litro de líquido perdido cada hora por el sudor.
Ayuda de la naturaleza
Se calculó que el vuelo
duraría cinco horas en el mejor de los casos; pero con el viento a favor
Kanellopoulos llegó a su destino en menos tiempo. A razón de 30 km/h se
aproximó a la playa de Santorini 3:55 horas después de haber salido de
Creta.
El único percance del viaje
ocurrió al final. Cuando el Daedahts 88 se disponía a aterrizar, una ráfaga
de viento de frente desbarató la aeronave a siete metros de la costa.
Kanellopoulos salió alborozado e ileso. El mito del Dédalo se había vuelto
realidad. |