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ROLLS ROYCE: EL AUTOMÓVIL DEL
SIGLO
Que lo hace tan especial?
EL PRIMER automóvil Rolls-Royce, producido en 1904, tenía un motor de 2
cilindros y 1.8 litros. Apenas tres años después, la misma empresa produjo
el Silver Ghost, con un motor de 6 cilindros y 7 litros. Se consideró a este
modelo como lo máximo en seguridad y suavidad. En un truco publicitario
diseñado para mostrar lo confiable del vehículo, logró una marca mundial de
23.127 km conducidos ininterrumpidamente sin descomposturas. En 1987, el
Phantom VI de Rolls-Royce fue el automóvil de producción en serie más caro
del mundo. Actualmente, el modelo mas ‘austero” vale 350 000 libras esterlinas.

La dama alada:
El emblema de Rolls-Royce, una plateada estatuilla de una dama alada, el
“espíritu del éxtasis”, no ha sido nunca de plata
maciza.
El Phantom de 1910 tenía un emblema plateado; después se ha hecho de
aleaciones de cobre, cinc y níquel, y más recientemente, de acero
inoxidable. Se creó el emblema por una manía que empezó en 1910, cuando los
propietarios de Rolls-Royce colocaban sobre sus venerables automóviles a sus
mascotas, como un gato negro, un muñeco grotesco o un policía. Desde 1911,
casi todos los vehículos Rolls-Royce han llevado la estatuilla alada. Una
notable excepción es el automóvil ceremonial de la reina Isabel II, que
tiene una figura de acero de San Jorge matando al dragón.
¿Está encendido el motor?
En la década de 1950, el anuncio más famoso de Rolls-Royce decía: “A 58 km/h
el ruido más fuerte de este nuevo RollsRoyce del Silver Cloud] proviene del
reloj eléctrico.” Pero 40 años antes, en 1910, dos experimentos ya habían
demostrado que los motores de esta marca funcionaban con notable suavidad.
En el primero, se colocaron sobre una hoja de papel, encima del cofre de un
Rolls-Royce, tres vasos llenos de tinta hasta el borde. El motor funcionó
cuatro minutos a 1.150 rpm. Una cámara con el obturador abierto se enfocó en
los vasos y se expuso la película durante todo ese lapso. No se derramó una
sola gota de tinta, y
Una dama preocupada por la
seguridad:
Para evitar lesiones graves por accidente, los automóviles Silver Spirit y
Silver Spur, de la marca Rolls-Royce, tienen desde 1980 un mecanismo que
tira de la estatuilla de la dama alada hacia la carrocería ante el menor
impacto.
una fotografía de gran nitidez atestiguó la total ausencia de vibraciones.
En la segunda prueba se puso un penique de canto sobre el tapón del radiador
de un Rolls-Royce. El motor estuvo encendido durante dos minutos; pero la
moneda, para asombro de todos los presentes, no se cayó.
La bella o la bestia:
El más escandaloso “Rolls-Royce” fue el Beast (“Bestia”), que produjo el
extravagante financiero inglés John Dodd a fines de la década de 1970. De
hecho, no era un Rolls-Royce auténtico. Dodd justificó el uso de la marca de
automóviles más codiciada del mundo al instalar un motor Rolls-Royce para
avión Merlin 61 de 27 litros bajo el cofre de 4.3 m de largo de su
automóvil, fabricado bajo pedido. Además, agregó dos de los famosos sellos
de fábrica de esa casa: la estatuilla alada y el radiador.
Aunque nunca se demostró, se tuvo al Beast por el automóvil más rápido que
haya recorrido una vía pública, a velocidades superiores a 320 km/h. Su
motor era igual al que se usó en los aviones Spitfire, que combatieron
durante la Segunda Guerra Mundial.
La Rolls-Royce se enfureció y recurrió a sus abogados. El Beast, nada
confiable en el tráfico, se descomponía frecuentemente camino a los
tribunales, adonde Dodd, ávido de publicidad, llegó una vez a caballo. Sin
embargo, Dodd finalmente perdió el litigio, y en 1983 huyó a España. El
Beast se fue con él, pero sin el famoso emblema de la casa Rolls-Royce.
El
fabricante de automóviles Charles Rolls sentado al volante de uno de los
tres modelos que diseñó el ingeniero electricista Henry Royce en 1904, Tanto
le impresionó la calidad del vehículo que acordó comprar toda la producción
de Royce y venderla con la marca Rolls-Royce.
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