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EL CARGUERO estadounidense Savannah, botado en 1959, fue el primer
navío mercante que usó energía nuclear en la generación de vapor para la
propulsión por turbina. Antes de ser dado de baja en 1970, había navegado
más de 800.000 Km. Su planta de energía estuvo en pleno; funcionamiento 99.9
% del tiempo en alta mar. Sólo requería reabastecimiento cada dos años. El
futuro de los barcos nucleares parecía prometedor. Así pues, ¿por qué hay en
la actualidad tan pocos navíos no militares de propulsión nuclear?
A
raíz del éxito del Savannah, numerosos armadores de barcos se interesaron
por la energía nuclear. La antigua República Federal Alemana construyó el
Otto Hahn en 1968 y los japoneses el Mutsu en 1973. El magnate naviero
griego Aristóteles Qnassis había proyectado instalar un reactor nuclear en
su petrolero gigantesco Manhattan; pero cambió de idea y se instalaron
calderas tradicionales. En 1982 todos los países, excepto la antigua URSS y
Japón, habían convertido sus barcos nucleares a diesel.
Las razones fueron sobre todo económicas, pues los costos de desarrollo eran
muy altos y, en el caso del Manhattan, entonces el barco más grande del
mundo, la investigación demostró que la energía tradicional sería más
barata. En la década de 1980, los adelantos tecnológicos abatieron los
costos. Pero la creciente conciencia de los peligros de la energía nuclear y
las medidas de seguridad más estrictas hicieron poco prácticos los barcos de
propulsión nuclear.
Sin embargo, los aspectos económicos influyen poco en círculos militares.
Muchos submarinos actuales funcionan con energía nuclear y pueden recorrer
mas de 600.000 km sin reabastecerse.
Sabìa Ud que?...
POON LIM, joven marinero chino al servicio de la marina mercante británica,
sobrevivió en una balsa durante 133 días. El 23 de noviembre de 1942, su
barco, el Benlonzond, había sido torpedeado por un submarino alemán en el
Atlántico. Poon Lim agarró u: cinturón salvavidas y buscó más
sobrevivientes: no había ninguno.
De milagro , topó con una balsa salvavidas abastecía de provisiones: comida
y agua suficiente para 50 días. Sobrevivió los otros 83 día; gracias a su
inventiva y a su infalible instinto de autoconservación. Encontró un trazo
de escombros que flotaba y le arrancó un clavo, al que le dio forma de
anzuelo con los dientes. Durante algún tiempo usó o asta de galleta como
cebo para atrapar peces chicos, con los que a su vez pescó otros más
grandes. Cuando se le acabó la pasta, usó el resorte de una lámpara para
atraer a los peces. Por espacio de casi tres meses sólo comió pescado crudo
y algunas gaviotas, y bebió agua de lluvia que recogía en latas.
De alguna manera logró mantenerse vivo y sano casi cuatro meses y medio.
Varias veces estuvo a punto de ser rescatado cuando avistaba barcos o
aeroplanos. Pero ninguno lo vio, hasta que el 5 de abril de 1943 lo recogió
un pesquero frente a la costa de Brasil, cerca de Salinópolis. Aunque muy
débil, podía caminar y sólo tenía el estómago revuelto, según dijo un
médico. Ese mismo año le concedieron la Medalla del Imperio Británico.
Tiempo después, Poon Lim intentó alistarse en la marina de EUA, pero lo
rechazaron por tener los pies planos.
Sagaz náufrago Poon Lim sobrevivió 133 días en el Atlántico en una balsa, a
base de pescado y aves cuya carne desecaba para hacer más agradable su
sabor. |