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UNA DILIGENCIA que iba de Pittsfield a Albany, en el este de EUA, se despeñó
por un desfiladero. El carruaje se volcó en un recodo, y sólo un tocón
impidió que cayera al vacío por un escarpado precipicio. Los temblorosos
pasajeros treparon a lugar seguro mientras el equipaje se desplomaba hacia
el abismo.
Esta aterrorizante historia de la década de 1830 no era insólita en los
viajes en diligencia. Los vuelcos y los desbocamientos de caballos eran muy
frecuentes; pero también el mal tiempo y las inundaciones causaban
problemas. En 1829, se perdieron tres pasajeros y cuatro caballos en
Inglaterra, cuando la diligencia postal de Liverpool fue arrastrada río
abajo desde un puente inundado.
Para el viajero también había peligros humanos: no sólo se exponía a la
amenaza de los salteadores de caminos, sino al riesgo de compartir un largo
viaje con compañeros fuera de lo común. Hay relatos de pasajeros que
viajaron en diligencias con presidiarios encadenados, cadáveres y al
parecer, incluso un oso de feria.
Pese a los peligros e incomodidades, este medio de transporte tenía la
gran ventaja de ofrecer la insólita velocidad promedio de hasta 16 km/h. Al
competir las compañías por pasajeros, la velocidad se volvió una obsesión.
Las paradas para cambiar caballos se minimizaron y las diligencias viajaban
toda la noche. A lo largo del siglo XVIII, la duración 6? los viajes se
redujo 10 veces o más, sin que se considerara la seguridad. En una ocasión
resultaron lesionados cinco pasajeros cuando el conductor de la diligencia
postal de Albany jugó carreras con el de una diligencia rival.
Vaaaámonos! Durante una
parada en una posada inglesa, los pasajeros comunican las últimas noticias
antes de abordar nuevamente la diligencia.
Conductores experto: Aunque a veces eran
irresponsables, los conductores de diligencias eran bien respetados. Por su
salario y destreza eran la élite de los hombres de a caballo. El folklore
del Oeste de EUA está cuajado de pintorescos personajes, como Sage Brush
Bill y Cherokee Bill, que transportaban pasajeros y correspondencia.
La era de la diligencia duró poco más de dos siglos. El primer servicio
regular quizá comenzó en Inglaterra durante la década de 1630 y en EUA
un siglo después, y se incrementé hasta su apogeo en los primeros decenios
del siglo XIX. Aunque la llegada del ferrocarril hacia 1830 originé el
rápido declive de la diligencia, ésta permaneció como medio de transporte en
el Lejano Oeste de EUA hasta que se concluyó el ferrocarril del Pacífico en
1869.
Corrida diaria: A mediados del siglo XIX los
carruajes “concord" proporcionaban un eficiente servicio postal
y de transporte de pasajeros afincas particulares en , el Oeste de Estados
Unidos. |