BIOGRAFÍA SAN IGNACIO DE LOYOLA
Creador de la Compañía de Jesús   

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San Ignacio de Loyola

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SAN IGNACIO DE LOYOLA (1491-1556)
Fundador de la orden religiosa llamada Compañía de Jesús, en 1540, para contrarrestar el avance de la reforma protestante. Esta orden se caracterizaba por su perfecta disciplina y obediencia , casi de tipo militar (de ahí el nombre de Compañía), no para matar al enemigo, sino para defender y propagar la fe cristiana por medio de escritos, predicaciones y misiones.
SAN IGNACIO DE LOYOLA
REACCIÓN CATÓLICA:
La extraordinaria difusión que alcanzaron el luteranismo y demás herejías, originó un movimiento de reacción que, partiendo del seno de la Iglesia, trató de corregir los males que la afligían. Este movimiento, que levantó el nivel moral del mundo católico, combatió las herejías y dio santos ilustres a la Iglesia, se llama la Contrarreforma.


Los Concilios de Viena (1311), Pisa (1409), Constanza (1414-1418) y Basilea (1431-1449), intentaron sin éxito corregir los defectos de la organización eclesiástica, pues los Papas no se habían decidido a emprender la tan anhelada reforma por hallarse contagiados del ambiente fácil y cómodo y por el temor de que un Concilio reformador viniese a mermar y a derogar su autoridad, potestades y atribuciones. No andaban equivocados, ya que la revolución iba directamente dirigida contra la autoridad del jefe de la Iglesia. Ahora, sin embargo, las cosas habían cambiado; el Pontífice se encontraba amparado por dos grandes puntales: la Inquisición y la Compañía de Jesús, cuyos miembros, a los votos de castidad, pobreza y obediencia, comunes a todas las órdenes religiosas, anteponen el de "obediencia pasiva" al Papa.

El 13 de diciembre de 1545 tuvo apertura el Concillo de Trento, que finalizó el 4 de Diciembre de 1563,es decir duró 18 años.
La orden religiosa que mayor contribución tuvo en este movimiento y la que, en último extremo llevó la voz cantante a lo largo del Concilio de Trento, fue la Compañía de Jesús, que fundó el vasco Ignacio de Loyola.


Como es sabido, Ignacio de Loyola (1491-1556) era militar y durante el sitio de Pamplona fue herido en una pierna. Durante la convalecencia le fue entregado un libro de vidas de santos que leyó y sobre el que meditó profundamente. "¿De qué me vale ganar el mundo si pierdo mi alma?", fue la gran cuestión que se planteó y que le decidió a entregarse enteramente a trabajar "A la mayor gloria de Dios", lema de los jesuitas.


Dejó la espada a los pies de la Virgen y luego paseó su cojera y su recio espíritu por París, Tierra Santa y Roma. Finalmente presentó al papa Paulo III los estatutos de una orden con gran aliento militar. Por esto la llamó "Compañía". El año 1540 fueron aprobados los estatutos, y los jesuitas comenzaron a levantar casas en España, Europa y América. Una de las armas de conquista y apostolado más interesantes ideadas por el ilustre fundador fue el libro Ejercicios Espirituales, que es un verdadero autoanálisis del alma en busca de la perfección cristiana. Si la obra del Concilio de Trento fue larga, también fue eficaz.


Los numerosos puntos que se discutieron pueden dividirse en dos grupos: los que afectan al dogma y los que se refieren a disciplina eclesiástica. En resumen, fue una revisión total de la doctrina católica y la instauración de una verdadera disciplina que estaba muy relajada. Se definió la doctrina del pecado original, se decretó la perpetuidad del matrimonio, el celibato eclesiástico, la devoción a los santos, la necesidad de la Tradición, el número de Sacramentos, la doctrina del Purgatorio, la autoridad del Papa sobre los Concilios, etc.

Quizá la más importante decisión respecto al dogma fue la "Teoría de la justificación", según la cual la fe por sí sola no basta (tesis opuesta a la teoría de Lutero), pero la fe con obras hace que los méritos de Cristo permitan valorar nuestros propios méritos.
Respecto a la disciplina se suprimieron todos los vicios y corruptelas que inficionaban el clero, , la obligación de los obispos de residir en sus diócesis y la creación de los seminarios para la formación de los sacerdotes.


La tarea de llevar a la práctica los acuerdos del Concilio fue lenta, pero segura. Esta reforma robusteció el Catolicismo en las naciones que se mantuvieron fieles, dio al mundo un nuevo espíritu de tolerancia. Además del mundo pagano, del que se iba teniendo noticia (China y Japón, América, etc.) existieron tres grandes bloques: el Catolicismo, el Protestantismo y el Mahometismo. Por su parte el Catolicismo creó dos instituciones para la defensa de la fe: "La Sagrada Congregación del Índice", donde se dictaminaba sobre los libros prohibidos, y "La Inquisición", que si bien ya existía en algunos puntos, fue robustecida.

BIOGRAFÍA: Ignacio de Loyola y la Compañía de Jesús (1491-1556)
San Ignacio de Loyola Era un soldado que amaba el placer y todas las diversiones típicas de los hombres destinados a las armas; le gustaba leer los relatos de andanzas de caballeros y de amor cortesano. Su ambición era ser un soldado aventurero. Sus sueños se evaporaron cuando una bala de cañón le hirió la pierna y lo dejó lisiado de por vida.

Mientras sanaba su herida, Ignacio se dedicó a leer vidas de los santos y la historia de Cristo. El idealismo que antes lo impulsaba a la carrera de armas, ahora lo llamaba a ser un soldado para Cristo. Pasó todo un año meditando y haciendo su examen de conciencia. Esta última experiencia lo llevó a escribir los Ejercicios espirituales, un libro corto que enseña cómo disciplinarse de manera tal que la voluntad, las emociones y el cuerpo puedan ponerse al servicio del espíritu.

San Ignacio sintió una gran necesidad de educarse. A pesar de tener más de treinta años, no tuvo vergüenza de volver a un equivalente del colegio secundario y aprender latín. Luego estudió en varias universidades en España y en París por espacio de diez años.

Al terminar este período de formación, san Ignacio funda la orden que luego fue conocida como "los jesuítas". En 1534, en la capilla de san Dionisio en París, reúne a un grupo de hombres que prometen llevar una vida de pobreza y de celibato. Se autodenominan la "Compañía de Jesús".

La Compañía marcha a Roma a ver al papa Pablo III y ofrecerle sus servicios. Le juran obediencia y apoyo incondicional. El Papa acepta el ofrecimiento, aprueba la orden y nombra a Ignacio su Padre General. Tanto san Ignacio como sus sucesores han trabajado tan cerca de los papas que a los Padres generales de los jesuítas se los ha apodado "los Papas Negros". Este título deriva de las sotanas negras que visten los sacerdotes jesuítas.
La orden creció en muy poco tiempo y con un éxito enorme. Fueron particularmente eficientes en las misiones y en el área de la educación.

San Francisco Javier, uno de los primeros miembros de la Compañía de Jesús, representa el modelo del misionero. Fue enviado a Oriente, donde predicaba sermones sencillos con un encanto personal especial en el modo de evangelizar y acercar a la fe a miles de personas en la India, Japón y en las Indias Orientales.

Pero es quizás en la educación donde los jesuítas son reconocidos mundialmente como líderes. San Ignacio fundó muchos colegios para preparar a sus seminaristas. En poco tiempo, los jesuítas establecieron y formaron parte del cuerpo académico de muchas de las universidades de los países católicos de Europa. La tarea demandaba a tantos de sus hombres, que casi todos ellos estaban ocupados en algún asunto educativo.

Muchos creen que el secreto del éxito de los jesuitas se debe a su estricta disciplina y a su énfasis en la obediencia. San Ignacio no olvidó sus días en el ejército y no vio ningún inconveniente en utilizar muchas de las enseñanzas aprendidas allí, y aplicarlas al estilo de vida de su Orden. Consideró igualmente importante insistir en la educación de sus hombres, pues no quería en las aulas a maestros que no estuviesen bien formados. Los jesuítas estudiaban durante varios años antes de estar al frente de una cátedra.

San Ignacio formó un ejército de hombres al servicio de la Iglesia en la Contrarreforma. Los entrenó para ayudar a la gente a recobrar su confianza en ella, y permanecerle fiel. Muchos otros grupos dentro de la Iglesia fueron también responsables de la Contrarreforma, pero pocos tuvieron la energía o la dedicación de la Compañía de Jesús.

La reforma de la Iglesia en España y la fundación de la Compañía de Jesús, fueron dos de los muchos esfuerzos que ayudaron i detener el avance del protestantismo. Estos movimientos y otros terminaron de consolidarse en el Concilio de Trento, cuando la Iglesia retoma su rumbo y comienza una vida nueva.

Ampliar: Las Misiones Jesuíticas en América

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