Terminados en 1907, el
Lusitania y su barco gemelo, el Mauritania, eran los campeones indiscutibles del
Atlántico norte, al obtener frecuentemente para su compañía, Cunard, el
codiciado premio anual cordón azul por hacer más rápidamente el viaje
entre Nueva York y Liverpool, Inglaterra. Dado su lujo, las naves eran llamadas
palacios flotantes y competían con cualquier hotel de primera clase en el mundo.
El Lusitania ha sido uno de los vapores de lujo para pasajeros más rápido y
admirado que ha cubierto las líneas trasatlánticas. Terminó trágicamente el 7 de
mayo de 1915 en aguas de Irlanda, al ser torpedeado por un submarino alemán. En
el naufragio murieron 1.198 personas, víctimas inocentes de la Primera Guerra
Mundial., 128 eran de nacionalidad norteamericana.
Fue construido en los astilleros
John Brown, Clide de Escocia.El 7 de julio de 1906, el buque insignia de
la línea de transatlánticos de la compañía británica Cunard, fue arrojado
al mar y de inmediato redujo el tiempo de viaje de Liverpool a Nueva York
durante cinco días, navegando en una asombrosa velocidad de 24 nudos. Las
características de barco eran las siguientes: Desplazaba 31.550 toneladas de
arqueo bruto; la eslora era de 241 m; manga 26,8 m y un calado de 11 metros. Al
momento de su botadura era junto con su gemelo el Mauretania el barco más grande
del mundo. Su planta motriz estaba compuesta por cuatro turbinas, que eran
alimentadas por 25 calderas con un total de 129 hogares. El consumo diario de
carbón era de 1.000 t a una velocidad de 25 nudos. Estaba capacitado para
transportar, con gran lujo, a 2300 pasajeros y a los 900 tripulantes. Era un
barco, un lujo impresionante. En el interior, por ejemplo, el comedor estaba
totalmente construido en el estilo Louis XV y el salón había paneles de caoba y
una chimenea en mármol de Carrara.
La construcción del trasatlántico
fue subvencionada par el almirantazgo británico mediante acuerdos secretos con
la Cunard, que no fueron revelados hasta mucho tiempo más tarde. Bajo esos
términos, en caso de guerra sería retirado de servicio de pasajeros y
convertirse en cruceros armados. Por lo tanto, tenía sus motores, calderas,
tanques de combustible y los controles esenciales instalado debajo de la línea
de flotación, como cualquier buque de guerra, aunque tenía un serio problema
porque era muy alto y largo, por lo que se lo llamaba el "galgo de los
mares".Era rápido pero muy vulnerable ante el fuego enemigo. Consumiría
demasiado carbón para la economía nacional en una guerra de desgaste.
AVISOS DE ALEMANIA: Los
alemanes advirtieron a los pasajeros que pensaban viajar en el Lusitania que
desistieran de su propósito y cancelaran sus reservas. Subrayaron que todo barco
de pasajeros perteneciente a un país enemigo que entrara en aguas de la zona de
guerra se exponía a ser atacado. Se prevenía a los gobiernos neutrales de que no
deberían permitir que sus tripulaciones, pasajeros o mercancías utilizaran esos
barcos. La embajada alemana en Washington llegó incluso a publicar en los
periódicos americanos anuncios que advertían:
A los viajeros que proyecten
embarcarse en una travesía por el Atlántico, se les recuerda que existe estado
de guerra entre Alemania y Gran Bretaña, y que los barcos de bandera británica
pueden ser destruidos. Los pasajeros que viajen por la zona de guerra en barcos
de Gran Bretaña o de sus países aliados, lo harán bajo su propia
responsabilidad.
EL FATÍDICO VIAJE: El
“Lusitania” había zarpado el 1° de mayo de 1915 del puerto de Nueva York con
destino a Liberpool. Ya hacia varios meses que había reanudado su servicio
regular entre Inglaterra y Estados Unidos. En este viaje iba al mando del
capitán Turner, que pudo salvarse y que aporto valiosa información a las
autoridades encargadas de la investigación. A bordo viajaban unas 2000 personas
en calidad de pasajeros, y 800 tripulantes.
Transportaba también, una partida
de municiones de fusil y de cañón, cuya cantidad es estimada diferentemente en
fuentes diversas desde 173 toneladas, reconocidas por W. S. Churchill, que en
ese momento era primer lord del Almirantazgo; hasta 5.000 toneladas en que es
estimada por otros. Lo concreto, independientemente de la cantidad, es que este
hecho y no los torpedos fue la causa del hundimiento del buque, ya que como
veremos mas adelante, ellos impactaron justamente en esa bodega.
El capitán Turner, al igual
que otros capitanes de buques ingleses en la zona de guerra, debía comandar su
nave bajo las órdenes específicas expedidas en febrero de 1915 en respuesta a la
declaración de zona de guerra de Alemania. Una de las instrucciones era
seguir un curso en zigzag y navegar a toda máquina. En la fatal mañana
del 7 de mayo, el Lusitania navegaba a 19 Km. de la costa irlandesa, en un punto
donde apenas 225 Km. de agua separan a Irlanda de Inglaterra. Su curso era más o
menos recto. En respuesta a la niebla y retardando la llegada a Liverpool para
aprovechar la marea hacia la bahía, el capitán Turner frenó su nave de 21
a 18 nudos (la velocidad máxima era de 25 nudos).
Los botes salvavidas se
inspeccionaban a diario, y ocho tripulantes realizaban simulacros con los
pasajeros. Uno de ellos preguntó preocupado al- capitán Turner si eso era
suficiente para un verdadero caso de emergencia. “El Lusitania es tan rápido
que ningún torpedo puede alcanzarlo”, respondió con seguridad, además
Tuner sabía que cuando
llegara cerca del puerto de Inglés de Fasternet, el Lusitania recibiría
un crucero inglés escolta o a un destructor que lo escoltara y defendiera de los
posibles ataques submarinos. Lamentablemente no fue así pues la prioridad de los
acorazados ingleses era para los barco con rumbo a Francia. Cuando Turner pide
protección solo había un viejo crucero llamado Juno que no podía navegar
a mas de 18 nudos y sin las cargas de profundidad para enfrentar a los
submarinos.
En la tarde de día 7 de mayo
no había niebla. a las 1:40, con el periscopio, Schwieger vio algo, pero más que
atractivo: la Lusitania. Era un objetivo fácil, moviéndose a 18 nudos recta. La
tripulación del U-20 prepara el torpedo. Mientras tanto, muchos de los pasajeros
transatlántico había terminado el almuerzo en el salón de estilo Louis XV.
Mientras que algunos peregrinos en la cubierta, disfrutando de la agradable
tarde, otros esperando que el café en la sala de estar. En el fondo, la orquesta
tocaba la junta directiva de Danubio Azul. El tiempo volverá a la calma, pero el
final estaba cerca.
A las 14:09, el U-20 disparó su
torpedo , una bomba de 150 libras, poco antes de las 14:10, dos pasajeros en
cubierta vieron un periscopio delator y luego distinguieron el casco y torre
sumergidos. “Un submarino”, dijo uno. “iDios mío!”, replicó el
otro, “estamos perdidos!” En ese momento, el vigía de estribor, un marino
de 18 años llamado Leslie Morton, vio una enorme burbuja emergiendo a
unos 500 m., y una estela blanca enfilada hacia el barco. Tomando un megáfono,
el joven vigía gritó hacia el puente: “iTorpedo a estribor!”
El proyectil tocó el navío en el
medio, unos 3 m. bajo la línea de flotación. La seca detonación inicial del
torpedo fue seguida casi inmediatamente por una segunda explosión, más violenta,
que hizo volar agua, vapor, humo, carbón, polvo y otros escombros por los
ventiladores y ductos del barco. Muy escorado hacia estribor, el Lusitania se
hundió al cabo de 18 minutos. Aunque 761 pasajeros y tripulantes pudieron
organizarse rápidamente para salir del navío dañado, otros 1.198 murieron en
aguas irlandesas.
Un segundo torpedo disparado a la
banda de estribor determino la destrucción del buque, que a las 14:15 horas
lanzo la primera llamada de socorro, anunciando que se hallaba en situación de
peligro. El “Lusitania” se hundió definitivamente a las 14:33 horas, es decir 18
minutos luego del primer impacto.
La evacuación fue bastante
ordenada, aun dentro de la gravedad de la situación y de la rapidez del
hundimiento. No pudo aprovecharse la totalidad de los botes, hasta el extremo de
que los cabos de los pescantes de algunos de ellos tuvieron que se picados al
llegar el agua a la altura de la cubierta. El buque se hundió vertiginosamente
de proa, en 90 m. de agua, a una distancia de 11 millas del faro de Old Head
Kinsale, para quedar casi adrizado en el fondo.
En el cuaderno de bitácora del
U-20, que describió lo que vio, dice: "Se escucha un golpe fuerte y singular
y se observa una enorme nube. La explosión del torpedo debe haber sido seguido
por otra, quizás la caldera, carbón o pólvora. La superestructura por encima del
punto de impacto, y el punto se hicieron añicos. El barco se detiene y Andersen
rápidamente a gira a estribor y se hundió, mientras la proa. La impresión es que
se hunden en pocos minutos. Los barcos salvavidas se bajan al agua rápidamente.
Hay un gran pánico. Caen en la proa o de popa de agua y se hunden ".
Las siguientes cuatro explosiones
que hubo informado por el comandante de U-20 fue la que produjo la mayor parte
de la avería en la parte inferior de la proa del barco. Sería la carga de
explosivos en el depósito o el contenido de las cajas de mantequilla y queso? La
respuesta nadie sabe. Lo que sabemos es que el Lusitania se hundió por completo
en 18 minutos.
Según las normas de las leyes
internacionales aceptadas en 1914, un barco de guerra podía detener a un buque
mercante para buscar contrabando en su cargamento; es decir, material bélico
ilegal. Si el grupo que abordaba descubría carga para el enemigo, el barco de
guerra podía dirigir al barco interceptado a puerto amigo o hundirla. Pero se
esperaba del atacante que rescatara a la tripulación y pasajeros o se cerciorara
de que estuvieran a bordo de lanchas salvavidas. Pero el submarino,
especialmente por el modo en que lo usó la marina alemana en la Primera Guerra
Mundial, alteró las reglas. El gobierno alemán justifico el acto como uno más de
los típicos de la guerra, una vez formalizada la campaña sin restricciones
contra el comercio enemigo.
Para algunas personas, quizá
incluyendo a los estadounidenses que viajaron en el Lusitania, a pesar de
la advertencia alemana, la declaración presidencial implicaba que la bandera
protegía a los estadounidenses en altamar sin importar el país de origen del
barco en que viajaban. Para otros, tal vez algunos altos funcionarios
británicos, aquello significaba que Wilson se uniría a los Aliados si un
submarino alemán segaba vidas estadounidenses, es decir esto obligaría a EE.UU.
a entrar en la guerra. Esto, según el escritor inglés Colin Simpson,
llevó a una conspiración de funcionarios de los EUA e Inglaterra para provocar
el ataque del Lusitania.
¿Por qué la declaración de carga
del barco no incluyó el material de guerra? ¿Acaso fue la explosión de las
municiones y no el torpedo lo que envió al Lusitania a su líquida tumba? ¿Por
qué el almirantazgo inglés no escoltó al lujoso crucero cuando éste se internó
en las peligrosas aguas del sur de Irlanda? ¿Es que el capitán Turner recibió
órdenes de ignorar las medidas de seguridad que habrían evitado la tragedia a su
barco? ¿Por qué no se informó detalladamente al capitán de los hundimientos
previos del U20? ¿A qué se refería lord Mersey, investigador británico
oficial del desastre, cuando llamó al hundimiento del Lusitania “un maldito y
sucio asunto”?
De todas maneras la tragedia no
incorporó a la guerra a los Estados Unidos, contra todo lo que se esperaba en
ambos lados del Atlántico. Eso ocurrió dos años después, en abril de 1917,
cuando Alemania reanudó sus ataques submarinos. La intervención de los EUA
resultó decisiva y finalmente produjo la derrota alemana.
Cuatro meses después, Schwieger
hundió otro crucero inglés, el Hesperian, con un saldo de 32 muertos, a
pesar de tener órdenes estrictas de no atacar buques de línea. Interrogado por
haber violado órdenes, Schwieger dijo que confundió al Hesperian
con un crucero auxiliar. Se le preguntó si no sintió remordimientos al notar su
error. “Definitivamente no”, respondió. Antes de morir, en septiembre de
1917, en una misión, Schwieger fue responsable de hundir 190.000
toneladas de navíos ingleses y recibió la más alta condecoración naval de
Alemania.