
EUROPA: El Tratado de Maastricht
EL
Tratado de Maastricht fue firmado el 7 de febrero de 1992. Nacía así la Unión
Europea que agrupaba a los doce países miembros de la Comunidad Europea. Era el
proyecto más ambicioso para crear una Europa unificada. En un plazo
relativamente corto (siete años), los Estados firmantes se comprometían a crear
un mercado único en todos sus ámbitos, a garantizar la libre circulación de
bienes y personas por lo que sería el mayor espacio económico del mundo, a
llevar a cabo una unión monetaria, creando una moneda común destinada a
sustituir a las nacionales en una fase posterior, a realizar una política
exterior comunitaria y a desarrollar una intensa cooperación en los asuntos
internos.
Los
cambios producidos en 1990-1991, con la desintegración de la Unión Soviética y
la radical modificación de la situación en Europa oriental cobraban una especial
relevancia en relación con el proceso de unificación.
La
Europa unida aparecía como la única alternativa posible (a la vez económica y
política) a la hegemonía mundial de Estados Unidos. Sin embargo, las nuevas
condiciones producidas por la retirada de Rusia del este de Europa no sólo
ofrecían oportunidades sino que también planteaban nuevos problemas.
La
reunificación alemana ampliaba el espacio de la Comunidad Europea pero añadía
incógnitas al precario equilibrio entre unas divisas débiles en su mayoría
frente a un gobierno alemán preocupado por financiar sin inflación la
incorporación de la ex República Democrática Alemana. El retraso en la
realización del mercado interior repercutiría en las siguientes etapas
consensuadas en Maastricht: la unión monetaria, la política exterior común y la
cooperación en los asuntos internos.
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