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LA DERROTA POR LA GUERRA DE LAS
MALVINAS MARCÓ EL FINAL DEL RÉGIMEN MILITAR. LOS ÚLTIMOS AÑOS ANTES DE LA
LLEGADA DE LA DEMOCRACIAS LOS JUICIOS POR VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS
Galtieri
Galtieri nació en Castelar, provincia de Buenos Aires. A los 17 años de edad
ingresó al ejército, egresando del Colegio Militar de la Nación como oficial del
arma de ingenieros. También fue egresado de la Escuela de las Américas.
Tras 25 años de servicio, fue nombrado comandante del cuerpo de Ingenieros del
ejército en 1975, en la misma promoción que llevó a Jorge Rafael Videla a ocupar
la comandancia en jefe de las Fuerzas Armadas. Fue un activo promotor del golpe
de estado en 1976, sus simpatías lo llevaron a rápidos ascensos, siendo nombrado
general de división en 1977 y teniente general en 1980.
En 1981 pasó a integrar la junta militar Junto con Jorge Isaac Anaya y
Basilio Lami Dozo. Este año tras la destitución de Videla como presidente y el
nombramiento de Roberto Eduardo Viola, Galtieri visitó los Estados Unidos en
función oficial. La administración Reagan, que consideraba el gobierno militar
una fuerza afín en la lucha contra el comunismo, lo recibió cálidamente y le
proporcionó información y asistencia de seguridad.
El descontento de Galtieri y otros oficiales de la línea dura con el gobierno de
Viola lo llevaron a ocupar en noviembre del mismo año la presidencia de la junta
militar y, un mes más tarde, a destituir a Viola para ocupar la Presidencia de
la Nación.
Durante su gobierno, Galtieri
retuvo el control directo de las Fuerzas Armadas Las medidas económicas del
ministro de Economía asignado por Galtieri, el renombrado técnico civil Roberto
Alemann, fueron no menos ortodoxas que las de sus antecesores. La restricción
del gasto público, la privatización de bienes estatales y el congelamiento de
los salarios llevaron a una gravísima depresión económica. La recesión llevó al
cierre de numerosas industrias (siendo Citróen y La Cantábrica las más
destacadas) y a medidas drásticas de reducción de personal por parte de otras.
Entre sus otro ministros se encontraban el general Ibérico Saint Jeans (en la
cartera de interior) y el doctor Nicanor Costa Méndez (Relaciones
Exteriores).
Galtieri intentó lograr un arco de
apoyo civil organizando “asados multitudinarios” en su beneficio político.
Como el que hizo en La Pampa al que asistieron 13 mil personas. Su sustento
político se basaba en su relación con el comandante de la Armada, Isaac Anaya y
en menor medida con el brigadier Basilio Lami Dozo, de la Fuera Aérea.
Galtieri,
que fue descrito en círculos norteamericanos como “un general majestuoso’",
estaba convencido que la cooperación militar argentina en las operaciones
antiguerrillas de la CIA en América Central, le daban el plafón internacional
para cualquier aventura militarista. Días antes de asumir el cargo de
presidente de facto su aliado en la Junta Militar, Isaac Anaya, había reflotado
un antiguo proyecto para invadir las islas Malvinas. Todo el plan se basaba en
la relación de confianza que se tenía con los Estados Unidos. Los militares
creían que la primera potencia mundial era un aliado incondicional a los
intereses de la dictadura militar argentina.
Marcha y guerra Hacia adentro la
situación político-social se hacía cada vez más aguda. Los partidos se
reagruparon en torno de la Multipartidaria y pese a las prohibiciones las
marchas de las Madres de Plaza de Mayo y de gremialistas reclamaban con
creciente respaldo popular por los desaparecidos y los bajos salarios. El 30 de
marzo de 1982 una protesta encabezada por la CGT Brasil lanzó a la calle a miles
de manifestantes en Buenos aires y otras ciudades del país.
El resultado fue una brutal
represión que produjo heridos, un muerto en la ciudad de Mendoza y cientos de
detenidos. Mientras los gases lacrimógenos dispersaban a los manifestantes-,
unidades de la Armada transportando tropas de las diversas armas se preparaban
para iniciar un operativo bélico en los mares australes. A pesar de la difusión
de algunos incidentes en torno de las Georgias del Sur nadie imaginaba lo que
estaba por venir.
Cuando se conocieron los hechos en la mañana del 2 de abril,
la situación dio un giro dramático. Dos días después de aquella marcha opositora
del 30 de marzo nuevamente la Plaza De Mayo se llenó de gente esta vez para
aplaudir la recuperación de las islas Malvinas. Había pocas banderas que podían
concitar mayor acuerdo popular que la recuperación de las islas Malvinas.
Con muy escasas excepciones
dirigentes políticos, sindicalistas; empresarios, religiosos se sumaron a la
convocatoria. Y la asunción de general Benjamín Menéndez como gobernador de las
islas el 7 de abril contó con la presencia de personalidades de todo el arco
político, cultural, religioso y empresario.
La rendición Las operaciones
militares fueron seguidas con una alta dosis de triunfalismo que luego se
convirtió en angustia cuando los ingleses hicieron capitular al ejército en
Puerto Argentino. La rendición de Benjamín Menéndez, gobernador de las Islas
Malvinas desató una crisis terminal Los generales derrotaron a Galtieri y la
opinión pública dio un vuelco brutal. En medio de una situación ingobernable,
con miles de desaparecidos, muertos. en combate en las islas Malvinas, exilados
y asesinados por grupo de tareas, el general Reynaldo Bignone reemplazó a
Galtieri con el apoyo del Ejército y de su nuevo comandante, el general Cristino
Nicolaides.
En su mensaje al país el 1ro. de
junio Bignone señaló: “la Nación vive un momento difícil y grave de su
historia y asumo el gobierno con una misión clara concreta,
institucionalizar al país a mas tardar en marzo de 1984". Comunicó el
levantamiento de la veda política y se refirió a los partidos políticos como
piezas fundamentales del sistema republicano “.
Entre los militares el impacto de
la derrota en Malvinas, la rendición, el descontento de los mandos medios con
los superiores, la sospecha de un posible “juicio” por las desapariciones y
asesinatos durante el combate con la guerrilla generó una situación altamente
conflictiva. Pero el ocaso del Proceso de Reorganización Nacional era
irremediable y los años por venir no crían fáciles para los gobiernos
democráticos. El estado de destrucción del aparato productivo no tenía
precedentes y la retirada de la Dictadura dejó al país en un estado emergencia
nacional.
Fuente Consultada: Malvinas La retirada
Editorial Perfil
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