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Los volcanes
en el tiempo y en el espacio
De los aproximadamente 500 volcanes activos que hay actualmente en
el mundo, solamente una pequeña proporción están en erupción en un
momento determinado, anualmente del orden de 20 ó 30. Una erupción,
momento en que el volcán arroja lava y gases volcánicos por su
cráter, es de una duración bastante corta en relación con la vida
del volcán.
Solamente unos pocos volcanes, como el
Strómboli y los volcanes hawaianos, están en erupción prácticamente
de forma ininterrumpida. En la mayoría de los volcanes, por lo
tanto, entre dos erupciones se da un período de inactividad
relativa, en el que se dice que el volcán permanece dormido,
emitiendo solamente cantidades pequeñas de gas e incluso algo de
lava, o de inactividad total, período en que el volcán parece estar
muerto.
El período en que el volcán «duerme»
es normalmente mucho más largo que el que está en erupción, y puede
durar decenas e incluso millares de años. Un volcán que no ha
entrado en erupción en «tiempos históricos» se dice que está
extinguido, pero esta definición es en realidad extremadamente vaga,
pues lo que se considera «tiempo histórico» puede ser mucho más
corto que el período en que un volcán puede permanecer dormido.
La erupción de 1973 en Heimaey
fue inesperada. El Helgafell, único volcán en la isla, había estado
dormido durante 5.000 años y se le consideraba extinguido.
Por otra parte, mientras en algunas
áreas del Mediterráneo el «tiempo histórico» puede ser de varios
miles de años, en otras áreas más remotas del mundo, como la
Antártida, no llega más que a unas pocas decenas de ellos. Lo más
juicioso sea probablemente considerar a todos los volcanes recientes
(aquellos que han tenido erupciones en los últimos 25.000 años) como
volcanes potencialmente activos.
Con la excepción de Australia, en
todos los continentes existen algunos volcanes, aunque la
distribución geográfica entre ellos es sumamente irregular. Las
erupciones volcánicas tienen lugar también en los océanos,
presentándose inicialmente como erupciones submarinas, que pueden
llegar a formar eventualmente islas volcánicas. Ejemplos de este
tipo de islas son Tristan da Cunha en el Atlántico y las Islas Hawai
en el océano Pacífico. |