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Primera máquina con teclas de
palanca independientes
A
Javier Progin, de Marsella, se debe la invención de la primera maquina de
escribir en la cual aparecen teclas de palanca. Se la llamó máquina tipográfica
y fue objeto de una patente en Francia en el año 1833. Esta máquina era muy
primitiva y antiestética. Las palancas de las teclas se colocaban alrededor de
una placa circular y con ellas se hacían girar los brazos de los martillos donde
iban colocados los tipos, haciéndolos bajar o subir. Estos tomaban la tinta de
una almohadilla o tampón dejando la impresión sobre el papel, fijo en la
máquina. El conjunto de todas las palancas se movía sobre el papel al imprimirse
cada letra.
Además de imprimir letras, esta máquina se dice fue empleada para escribir
signos musicales y hacer matrices tipográficas .Datos de la oficina británica de
patentes demuestran que en 1840 Alexander Bain y Thomas Wright utilizaron una
máquina para imprimir los telegramas, y estos mismos son reconocidos como los
inventores del sistema de imprimir empleado con este objeto. El aparato de Bain
no dio resultado corno máquina de escribir.
Entre
1840 y 1850 se inventaron muchas máquinas de escribir en Inglaterra pero como
muchos de los primeros intentos, se idearon para producir letras grabadas de la
escritura de los ciegos o, más especialmente, con objeto de escribir los
telegramas, y como tales métodos de transmisión telegráfica se abandonaron,
estos inventos dejaron de interesar. Estas máquinas se fundaban en algunos de
los principios de las modernas de escribir, pero ninguna pasó del período de
experimentación.
En
Estados Unidos de América, sin embargo, Charles E . Thurber, de Worcester, en
Massachusetts, inventó y patentó en 1843 - 1845 una máquina que ejecutaba el
trabajo como las actuales. Consistía en una rueda de tipos, operada por una
serie de palancas con tipos, montadas alrededor de un gran círculo. Era grande y
pesada, pero fue la primera en que se dispuso el carro móvil que lleva toda
máquina moderna. También era lenta, aunque con ella se podía escribir bastante
bien, y su modelo original está expuesto en el Museo de la Sociedad de
Anticuarios de Worceseter .
Quizás el inventor que interesó mas hacia esta época fue Alfred E. Beach ,
editor del Scientific American, pues desde 1847 a 1856 hizo considerables
esfuerzos y ensayos para producir una máquina práctica de escribir. Su primitiva
máquina no tenía importancia, pero los artículos que aparecieron en la revista
Scientific American incitaron y auxiliaron considerablemente a los que
posteriormente se ocuparon del asunto.
La
principal novedad de la máquina de Beach era que las barras porta-tipos
convergían en un centro común, y esta disposición se ha adoptado en muchas de
las máquinas inventadas desde aquella época. Tenía otras características
excelentes, tales como los espacios marginales y entre líneas, dispositivo para
el avance del papel y el timbre de aviso al terminarse la línea, todo lo cual
representaba una marcada mejora sobre las máquinas anteriores.
Siguió a Beach S. W. Francis, un rico médico de Nueva York, que obtuvo patente
por una máquina de escribir en la que se aplicaba un movimiento semejante al de
las teclas de un piano para mover las barras de tipos colocadas en círculo,
alrededor de un centro común. Así, al principio de Beach, de emplear una caja
circular, alojamiento de las barras de tipos, Francis añadió el mecanismo del
piano. La máquina era complicada y ocupaba bastante espacio y, aunque capaz de
escribir bien, era demasiado costosa para aventurarse en su construcción
comercial. Por tanto, nunca se puso en el mercado y de ella se construyó un solo
modelo.
En
1843, Peter Foucault , un joven ciego, del Instituto de Ciegos de París, ideó
una máquina que tuvo gran éxito para imprimir letras en relieve. Esta máquina de
escribir atrajo extraordinariamente la atención y fue premiada con medalla de
oro en la Exposición Internacional de Londres de 1851 . Se construyeron y
utilizaron por largo tiempo estas máquinas en varias instituciones de ciegos en
diferentes partes de Europa. Pero, sin embargo, no llegaron a ser de uso
general.
El crecimiento de los negocios en
el siglo XIX demandó con urgencia una máquina eficaz:
De
tiempo en tiempo, fueron concediéndose numerosas patentes, representando otras
tantas tentativas para producir una máquina que fuese aceptable; pero ninguna de
éstas ofreció notable progreso antes de 1867. Además, una máquina de escribir no
se hubiera considerado de verdadero valor en el mundo de los negocios en aquella
época en que la importancia de los mismos no requería tal auxilio. Pero cuando
el brusco avance del progreso se inició a fines del siglo XIX , fue preciso
cambiar radicalmente los métodos financieros; todos los hombres
La primera máquina de escribir con
"escritura visible" de talento
trabajaron hacia el mismo fin, y la máquina de escribir, práctica y apta para
cumplir los fines a que estaba llamada, no tardó en aparecer.
El
primero que consiguió este resultado, haciendo la máquina de escribir
indispensable en las casas de comercio, fue Charles Latham Sholes, de Milwaukee,
quien, en 1868, sacó patentes sobre modelos que sirvieron para construir las
primeras máquinas de escribir que se utilizaron en las oficinas. Asociado con
Sholes, que era un impresor y editor, trabajaba Samuel W. Soule, que, de la
misma profesión que el primero e inventor, se dedicaba además a la agricultura;
a éstos se asoció también Charles Glidden, que por aquel tiempo se ocupaba en
otra clase de invenciones. Sholes y Soule trataban de construir juntos una
máquina numeradora para marcar hojas de libros en blanco, etc. Los tres se
reunían diariamente en el mismo taller mecánico de Milwaukee , donde efectuaban
sus ensayos y cada uno se interesaba por las invenciones de sus compañeros.
Se
dice que Glidden hizo la siguiente observación: ¿Por qué no hacer una máquina
que escriba letras y palabras, en lugar de números solamente ? .Esta fue la
iniciativa lanzada sin saber, por aquel tiempo, que ya se había estudiado la
cuestión anteriormente. La idea no produjo sus frutos inmediatamente; pero
teniendo en cuenta los sucesivos incidentes , esta casual observación fue el
origen de la máquina de escribir Remington. No mucho después de esto, Glidden
descubrió, casi por casualidad, que había sido inventada una máquina por John
Pratt, de Centre, Alabama, ideada para hacer precisamente lo que él había
sugerido. Estaba sugestionado por el beneficio que la máquina de escribir podía
reportar a la Humanidad, así como la fortuna que habría de proporcionar al
inventor. Llamó la atención de Sholes sobre la cuestión, rogándole que pensase
en ella. Sholes prometió cooperar en el proyecto, y como Glidden fue el primero
que sugirió la idea, le invitaron a tomar parte en la empresa y, finalmente,
Soule se unió a ellos. Se estudiaron muchos dispositivos y se hicieron numerosas
experiencias, dando por resultado la construcción de un tosco modelo,
complemento de los trabajos de Soule, que ideó los tipos movibles dispuestos en
círculo y otros detalles de menor importancia. Sholes contribuyó con el sistema
de espaciar de modo conveniente letras y palabras.
Estas
máquinas se presentaron al mercado bajo la dirección de sus inventores, pero
Soule y Glidden se separaron de la empresa. Al principio, la máquina sólo
escribía en mayúsculas y, aunque trabajaba rápidamente y con exactitud, pronto
se vio que estaba lejos de ser perfecta. Se escribieron muchas cartas con ella,
y una de éstas llegó a manos de James Densmore, un rico propietario de petróleos
y hierros en Meadville, Pennsylvania. Reconociendo el gran valor de esta
máquina, adquirió la cuarta parte de participación en el invento, pagando todos
los gastos hechos, incluso los que se hicieron en ensayos hasta aquella fecha.
Hizo este negocio sin haber visto la máquina, basándose sólo en el hecho de que
escribía legiblemente y más rápida que la pluma. Después de verla, meses más
tarde, consideró como muy desacertada la manera de construirla, pero buenos los
principios en que se fundaba e inmediatamente se propuso perfeccionarla.
Se
hicieron numerosos modelos, que se abandonaron después y, desanimados Soule y
Glidden, abandonaron definitivamente la empresa, y si no hubiera sido por el
constante estímulo de Mr. Densmore, Shole hubiera hecho lo mismo. Después que la
máquina hubo sido perfeccionada a tal punto que los propietarios creyeron
llegado el momento de someter sus méritos al público, decidieron asegurarse
antes con la opinión de reconocidos y expertos mecánicos, para que pudieran
informar respecto a posibles perfeccionamientos y detalles de fabricación.
Con
este objeto se eligió a George W. N. Yost, y después de aconsejar pequeños
cambios, que fueron realizados, les recomendó a F.. Remington e Hijo, de Ilion,
Nueva York, como indudablemente la mejor preparada de las fábricas para hacer
tan delicado y exacto trabajo corno era preciso, debiendo ser las piezas
intercambiables. Esta firma había sido encargada de la fabricación de municiones
durante la guerra civil y estaba bien equipada con maquinaria y personal
práctico; y después de hacer varios cambios y mejoras, construyó un millar de
máquinas de escribir. Asimismo, compró los derechos de patente de dicha máquina,
que se tituló “Remington”. Todos estos trabajos preliminares se llevaron a
efecto en el año 1873, y el primer modelo de máquina «Remington» apareció al año
siguiente.
Fuente Consultada: Los Viejos Tiempos
(un paseo por la historia)
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