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LA MARCHA SOBRE ROMA: Al terminar la
Guerra Mundial Italia se encuentra en una situación económica crítica. Cierran
las fábricas de armas, suben los precios, el Estado se halla endeudado con
Estados Unidos e Inglaterra, por empréstitos. Paro, hambre, huelgas, delinean la
coyuntura difícil. Tropas de obreros efectúan expediciones a tiendas de
comestibles. En las elecciones de 1919 consiguen mayoría los socialistas.
Durante la crisis aguda de 1920 los obreros de Lombardía y Piamonte ocupan las
fábricas declarando que son capaces de dirigir ellos mismos las industrias.
Mussolini es el
clásico hijo del pueblo, de familia humilde, educado por los salesianos, maestro
y periodista. Su cultura tenía todas las lagunas del autodidacta, pero poseía
instinto para arrastrar a las masas y una oratoria avasalladora. Su carrera
política se inicia como redactor jefe de un periódico socialista, pero choca con
el partido cuando defiende la entrada en la guerra contra Austria-Hungría. Al
perder su puesto de trabajo y su carnet funda otro periódico, 11 Popolo
d’Italia.
El primer programa de los fascios (1919) es todavía
democrático, pacifista, internacionalista; defiende las libertades de prensa y
asociación y la participación de los obreros en los beneficios de las empresas.
El espíritu versátil de Mussolini convierte en poco tiempo el programa de 1919
en la defensa de todo lo contrario.
Con el fin de acceder al gobierno, Mussolini
utilizó simultáneamente métodos ilegales —la violencia atemorizante de las
escuadras— y legales —la creación del Partido Nacional Fascista y la lucha
parlamentaria—. Ambos métodos se combinaban: ante el peligro comunista y la
violencia fascista, muchos italianos votaron al partido liderado por Mussolini,
que se presentaba como el único capaz de implantar el orden.
En 1921 obtuvo 35 bancas en el parlamento (sobre
un total de 450). Pero en 1922 Mussolini decidió movilizar a sus partidarios
sobre Roma tomar el gobierno por la fuerza. La marcha fue financiada con el
aporte de los grandes industriales de Milán. Esta acción puso en crisis el
funcionamiento de las instituciones de la democracia liberal.
El escuadrismo
fue el sistema utilizado para ir debilitando progresivamente la autoridad del
Estado y para asediar y destruir los baluartes rojos. Ciegos para el peligro,
los liberales, como el jefe del gobierno, Giolitti, y su ministro de Educación,
el historiador Benedetto Croce, les permitieron que tomaran sucesivamente
gobiernos locales, proceso que alcanza su punto culminante en julio de 1922.
Il Popolo d’ Italla del 15 de julio dice: “El fascismo italiano está empeñado
actualmente en una serie de batallas decisivas que implican depuraciones
locales...”.
Durante los meses
de septiembre y octubre de 1922 los fascistas pasan revista a sus fuerzas; un directorio
se encarga de las cuestiones políticas; varios dirigentes, de los problemas
militares. En los primeros días de octubre la presión sobre el gobierno se hace
más fuerte; Mussolini anuncia la “Marcha sobre Roma”.
Los
acontecimientos se precipitaron. Miles de camisas negras se reúnen en Nápoles;
unos días después ocupan los edificios públicos de la Italia central y los
centros de comunicaciones del Norte.
El 28 de octubre de 1922, cuarenta mil fascistas marcharon sobre la capital
italiana para imponer su entrada en el Gobierno.
Con ese golpe de mano, Benito Mussolini lograba
implantar, a sus 39 años, un modelo de régimen totalitario en Italia que duró
veinte años y se convirtió en ejemplo nefasto para otras naciones europeas.
El Fascismo entraba en la Historia pisando fuerte y el modelo totalitario
italiano se convertía en un experimento, cuyos pasos observaban con
benevolencia, cuando no con envidia, muchos conservadores europeos. La época que
acabaría desembocando en la Segunda Guerra Mundial había comenzado.
El gobierno quiso proclamar el estado de excepción el
28 de octubre, pero el rey se negó a firmar el decreto, para evitar
derramamiento de sangre. Dimite el gabinete
y el rey Víctor Manuel designó a Mussolini como
primer ministro y le encargó formar un nuevo gobierno.
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