EL MARXISMO, Teoría Marxista de Marx

LA TEORÍA MARXISTA -  LA LUCHA DE CLASES Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

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Introducción sobre el Marxismo: Entenderemos por "marxismo" a la teoría científica que expresa los intereses históricos revolucionarios del proletariado como clase social. Su producción va a estar condicionada por la existencia de esta clase cuyos intereses históricos van a pasar por la supresión de toda forma de explotación. Será el punto de vista proletario, aún no fundado científicamente, de Carlos Marx y Federico Engels el que les permitirá producir esta teoría apoyándose, pero a !a vez rompiendo con ellos, en los logros de la economía política clásica, la filosofía alemana y el socialismo francés.

El marxismo como teoría científica no es producto del trabajo en un laboratorio, y así como su surgimiento va a estar condicionado por las luchas de clases, su rol de ideología del proletariado revolucionario define su sentido último: su reinscripción en la lucha revolucionaria como "guía de la acción". Su realización histórica se encuentra en la practica social del proletariado, transformándose así en fuerza material de cambio, por lo que es imposible referirse al marxismo como teoría científica sin hacerlo al mismo tiempo con su expresión en la práctica política revolucionaria.

Estos dos niveles, diferentes pero internamente ligados, teoría y práctica revolucionaria serán los dos ejes centrales de nuestra esquemática exposición.

El marxismo como teoría
Las diversas concepciones con que se interpretaban hasta Marx y Engels los fenómenos históricos suponían, de una u otra forma, el idealismo filosófico. Todo proceso concreto era entendido como un momento de la realización de un principio ideal, ya sea directamente religioso (voluntad divina) o metafísico filosófico (la realización de la Idea Absoluta, del destino de Libertad, de Nacionalidad, etc.). Así, se fundamentaban las diversas "filosofías de la historia" que, para los fundadores del marxismo, no serían en definitiva más que ideologías de las diversas clases dominantes.

El orden existente, basado en la explotación de clase, encontraba en los principios ideales que supuestamente movían tos hechos de la historia humana una garantía absoluta que los legitimaba y justificaba. La revolución teórica que opera Marx desde la perspectiva del proletariado supone un cambio radical de los términos en que se planteaba el problema e inaugura un nuevo espacio teórico, no regulado por 1a elaboración de principios ideales imaginarios, sino por el conocimiento de las leyes objetivas de! campo socia! específico en estudio: el Materialismo Histórico. Ciencia que sacará el problema del terreno de las "filosofías de la historia" y que obrará condicionando la elaboración de las bases de una nueva filosofía: el Materialismo Dialéctico.

Origen del Marxismo:

Explica Ignacio Massum, en su libro "Las Ideologías del Siglo XXI",  Si el liberalismo había removido las bases del mundo medieval que agonizó durante la «Edad Moderna», el nacimiento del marxismo va a sacudir hasta sus más profundas raíces el pensamiento del siglo XIX. Como dicen Marx y Engels en sus primeras palabras del Manifiesto Comunista: «Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo». Nada mejor que esa frase para comprender lo que significó el marxismo en su época.

El liberalismo había cuestionado la legitimidad del poder basado en la voluntad de Dios, había proclamado la libertad de conciencia y había reconocido la libertad económica como «natural». Todo eso había escandalizado a los conservadores que seguían soñando con un mundo teocéntrico, estático y cerrado. Pero el mensaje marxista, para la Europa de su tiempo, es mucho más conmocionante aún, porque venía a decir que Dios era un invento de las clases dominantes para adormecer a los pobres, que era inevitable la inminente supresión de toda forma de propiedad privada y anunciaba el arribo de un paraíso terrenal, sin dios, sin familia ni propiedad, donde todo, incluso las mujeres y los hijos sería propiedad de todos, hasta llegar a suprimir al mismo Estado. Para colmo, estas ideas no eran fruto de una mente afiebrada sino el enjundioso trabajo de un economista serio, estudioso y extremadamente detallista en sus razonamientos.

En general, la mayoría de las personas creen que el marxismo consiste en suprimir la propiedad privada y entregar el manejo de la economía al Estado. Esta es una simplificación extrema del pensamiento de Marx, que es sumamente elaborado y complejo.

Lo primero que sorprende al que acomete la ardua tarea de leer las obras de Marx, en especial los tres voluminosos tomos de «El Capital» es que Marx casi no habla ni de socialismo, ni de comunismo, sino que se refiere exclusivamente a la crítica del sistema capitalista. Gracias a la tecnología hoy podemos hacer con facilidad un recuento de palabras en esta abrumadora obra, y podemos comprobar que en «El Capital» que a lo largo de sus miles de páginas se menciona 6468 veces la palabra «Producción», 7979 veces «trabajo», 2238 «plusvalía», o 6792 veces «valor», mientras que sólo se menciona 3 veces la palabra «socialismo» y 4 veces «comunismo». Como si esto fuera poco, cuando buscamos la palabra «socialismo» vemos que las tres veces que la menciona lo hace para criticar al socialismo de Proudhon; y cuando rastreamos el vocablo «comunismo» encontramos que tres veces se usa para hablar del «comunismo de las tribus primitivas» y la otra mención es en carácter peyorativo: En el Capítulo 37 del tomo 3° dice «Sé que si establezco esta comparación me acusarán de comunismo». Y para nuestra sorpresa, no hay otra mención al comunismo, ni al socialismo en su obra magna. Este recuento estadístico se hace con una finalidad específica, que intentemos mirar la doctrina de Marx desprendiéndonos de los prejuicios y simplificaciones que suelen hacerse.

Por que resulta tan atractivo el marxismo?

Si todo el andamiaje de su teoría se sustenta en un principio económico falso (la teoría del valor), si sus predicciones proféticas no se verificaron, si sus seguidorescometieron terribles atrocidades en su nombre, y finalmente fracasaron de manera más o menos confesada en su intento de construir una sociedad más justa ¿Por qué sigue teniendo tantos seguidores?

¿Cuál es el secreto? En primer término, su denuncia de la injusticia. ¿Quién no puede dejar de conmoverse frente a la descripción de las injusticias de su tiempo que contiene el capítulo VIII del tomo de «El Capital»? Estas descripciones responden a la verdad , histórica de su tiempo, pero siguen expresando situaciones de injusticia que subsisten en nuestros días.

 Su aporte a la mayor comprensión de la historia y la cultura a través de su descubrimiento del concepto de ideología, le hizo ganar adeptos entre los intelectuales, en especial entre quienes por su idealismo rechazaban la imagen estereotipada del «burgués». Para entender los motivos por los que Sartre adoptó el marxismo probablemente debamos revisar su biografía personal.

Sartre era un rebelde que vivía un estilo de vida que desafiaba las convenciones de su tiempo. Probablemente lo que genera una simpatía por Marx sea su descripción de la burguesía, o más precisamente, de lo que me atrevo a denominar el «señor burgués».

Éste personaje, existe en el imaginario social, desde el siglo XIX, como una entidad separada de lo que la burguesía que históricamente. El señor burgués es un personaje que tiene características claramente definidas. Su principal virtud es la de estar satisfecho. Cerramos los ojos e imaginamos al burgués barrigón, con una cadena de oro en su chaleco, fumando un cigarro en su mansión llena de sirvientes, «regodeándose en su crapulencia» (como dice el Mr. Burns en la serie televisiva «Los Simpson»). Es un ser insensible a las necesidades de sus obreros, aunque su esposa realiza coléelas de caridad que, en realidad, tienen como únicas finalidades, llenar el tiempo de su aburrida vida, tranquilizar su oscura conciencia y poder presumir entre sus amistades.

El burgués es un hombre de una moral tan estricta como hipócrita. Proclama la virtud y es capaz de las peores bajezas. Es religioso, pero no permite que la religión se inmiscuya en sus negocios. No es ni un emprendedor audaz (entrepencur) ni un yuppie adicto al trabajo (workalcolic). No es innovador, ni asume riesgos es más bien un conservador y un parásito social que vive del trabajo, de la inventiva e incluso del riesgo que otros corren. Le gusta «la buena vida», tiene gustos caros, y ama la ostentación. No es un intelectual, ni entiende el arte, pero, por supuesto, tiene una enorme biblioteca y asiste regularmente a la ópera, o a las exposiciones plásticas, mas que para ver para que lo vean.

En resumen, un ser despreciable que no merece el lugar que ocupa en la sociedad. No es mi intención hacer aquí un análisis sociológico para determinar si este personaje corresponde realmente a la realidad del empresario del siglo XIX o XX. Lo que puedo asegurares que está fuertemente inserto en el imaginario colectivo y obtiene un generalizado repudio. Basta ver la cantidad de películas de Hollywood que lo han retratado, para comprender que esta denuncia marxista ha trascendido el campo del socialismo para con vertirlo en un villano universal.

No puede negarse que el pensamiento de Marx no sólo impulsó el nacimiento de las experiencias social islas en el mundo, si no que también tuvo enorme influencia en las modificaciones que se hicieron en los países occidentales, e incluso, es notable el cambio que se opera en el discurso de la Iglesia Católica. Basta leer las encíclicas anteriores y posteriores a Marx para advertirlo nítidamente.

Fuente Consultada: Ideologías del Siglo XXI
Ignacio Massun
El Marxismo

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