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El Gran Salto Adelante fue una serie de medidas económicas, sociales y
políticas implantadas en la República Popular China por el gobierno del
Partido Comunista de China (PCCh) a finales de los 1950 y principios de los
1960 con la intención de aprovechar el enorme capital humano del país para
la industrialización.
El fracaso de estas medidas, unido a una serie de catástrofes naturales,
produjo una hambruna que, según la mayoría de las estimaciones, provocó la
muerte de entre 20 y 30 millones de personas.
El Gran Salto Adelante tomó diferentes elementos de la historia de la URSS
para combinarlos en una única y original fórmula china. La idea era la de
colectivizar y crear comunas como unidades económicas autosuficientes, que
incorporaban la industria ligera junto a proyectos de infraestructuras. Se
pensaba que a través de la colectivización y el trabajo en masa, la
producción china de acero sobrepasaría la del Reino Unido en quince años.
También influyó la herencia histórica de China, en la que la lealtad de las
autoridades locales al centro de poder se demostraba obteniendo buenos
resultados en la implantación de las políticas impulsadas por éste, al igual
que hacía la pequeña nobleza en los tiempos imperiales. Esto generaba una
competición de las autoridades locales para informar de lo bien que se
estaban cumpliendo las ordenes, lo que generaba informes demasiado
optimistas, o francamente falsos. Por otro lado, la docilidad del
campesinado chino y el culto a la personalidad en la figura de Mao y la
confianza que el pueblo sentía hacia él, llevó a estos campesinos a un
paroxismo colectivo de trabajo interrumpido.
En la provincia de Henan se estableció una comuna experimental a
principios de 1958, y pronto el modelo se fue extendiendo por el país.
Decenas de millones de personas fueron movilizadas para producir un único
producto, símbolo de la industrialización, el acero. Se crearon
aproximadamente 25.000 comunas, con alrededor de 5.000 familias en cada una
de ellas.
Durante un tiempo, explotando el recurso natural más importante de China,
pareció que el gran salto funcionaba. En 1958, las cosechas fueron enormes y
el gobierno requisó una cantidad récord de cultivos. El año siguiente fue
desastroso para la agricultura a causa del mal tiempo y de la
diversificación del trabajo en las granjas, pero los requisitos del gobierno
no disminuyeron, de modo que los campesinos, sin comida, empezaron a morir
de hambre (entre 1959 y 1962 murieron veinte millones).
Mao reconoció el desastre, pero se negó a disculparse. Explicó a sus
partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían cometido errores. |