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LA ELITE DEL DINERO: Desde los tiempos de
sir Francis Bacon, los políticos se han venido apoyado en las sociedades
secretas que proclaman la necesidad de un «nuevo orden» en el mundo. Un orden
laico y con derechos y obligaciones iguales para todo el mundo. Por lo que
respecta a Bacon, este nuevo mundo lo describe en su libro La nueva Atlántida,
donde se describe un país de sabios que basan su orden interno en principios de
los Rosacruces.
Bacon, que era político, científico y filósofo, fue uno de los
hombres más brillantes e influyentes de sus tiempos. En relación con su
contribución científica al mundo, opinaba que para aprovechar los recursos de la
naturaleza, primero había que observarla y luego, obedecer sus leyes. En otras
palabras, abusar de ella con la intención de controlarla abocaría a su
destrucción y, por tanto, a la desaparición de sus recursos. Esta misma idea
propuso el inventor austriaco Victor Schauberger en los años 30 del siglo XX.
Su
visión del mundo era del estilo «enkiano» y adaptó estos conceptos a la
filosofía interna de las sociedades secretas que fundó en 1580, el Rosicrosse
Literary Society (Sociedad Literaria Rosacruz) y el Lodge of Free and Accepted
or Speculative Masons (Logia de Masones libres y Aceptados Libres o
Especulativos), las dos con sede en el distrito londinense de Gray’s Inn.
La dinastía Rothschild:
Desgraciadamente, no todas las sociedades secretas pueden presumir de perseguir
unos fines tan altruistas y, con el correr del tiempo, muchas de la «corrientes»
fueron infiltradas por otras sociedades más poderosas cuya meta era usarlas para
establecer otro concepto de Nuevo Orden Mundial, sobre la base de la ideología «enliliana».
El objetivo era obtener el control de los pueblos privándoles de sus derechos
individuales para ser dirigidos por un único líder. En esta línea se produce la
infiltración de las logias masónicas por los Illuminati de Baviera en 1789,
cuando esta sociedad secreta se hizo con el control de la mayor parte de ellas,
no sólo en Europa sino también en Estados Unidos. Recogiendo las palabras de
Paul H. Koch en su libro Illuminati:
[...] los masones llevaban mucho tiempo predicando que el sentido último de la
existencia humana pasa por e/perfeccionamiento espiritual y personal hasta el
punto de que, en algún momento del futuro, el hombre habría evolucionado lo
suficiente para no necesitar Estado, ni religión, ni sociedad según los
parámetros conocidos, pues todos los hombres serían humanos. Este sistema global
llegaría pacíficamente, a partir de una evolución natural.
Los
Illuminati ofrecían un atajo para poder llegar supuestamente al mismo fin. En
vez de tardar siglos, prometieron realizarlo en muy pocos años. Lógicamente,
unas promesas de esta índole no habían sido hechas en balde por el fundador de
dicha sociedad secreta, Adam Weishaupt, que contaba con el apoyo económico de
uno de los hombres más ricos e influyentes de la época. Se trataba del
todopoderoso Meyer Amschel Rothschild (1743-18 12), hijo de Moisés Amschel Bauer,
un prestamista y orfebre itinerante de Europa Oriental. Meyer se casó con Gulete
Schnaper con quien tuvo cinco hijos varones, Amschel, Solomon, Nathan, Kalman y
Jacob y cinco hijas. Adquirió notoriedad cuando el príncipe Guillermo IX de
Hesse-Hanau le eligió como banquero personal. Después, cuando el príncipe tuvo
que huir a Dinamarca debido a conflictos políticos, dejó 600.000 libras al
cuidado del banco Rothschild.
Más
tarde, Nathan Rothschild (imagen) llevaría esta suma a Inglaterra para abrir una oficina
bancaria. El oro empleado como fianza procedía de la East India Company
(Compañía del Este de India). Nathan obtuvo un beneficio del 400 % al prestar
billetes de banco al duque de Wellington para financiar sus operaciones
militares, acrecentando sus ganancias gracias a la venta ilegal del oro que
sirvió como fianza. Esta operación fue el origen de la inmensa fortuna de la
familia Rothschild. Después seguirían las operaciones bancarias internacionales
ya que cada hijo abría un nuevo banco en países diferentes. Amschel en Berlin,
Solomon en Viena, Jacob en París y Kalman, en Nápoles.
El Nuevo Testamento de Satanás:
En su
testamento, Rothschild dejó instrucciones para gestionar la riqueza de la
familia en el futuro. Según el escritor alemán, Jan van Helsing, Meyer A.
Rothschild celebró en 1773 una reunión secreta en Frankfurt con doce influyentes
patrocinadores judíos para diseñar un plan global que controlara la riqueza total
del mundo. Por su parte, para W. G. Carr, este plan se convertiría más tarde en
los polémicos «protocolos de los sabios de Sión». Este documento, considerado
falso por la mayoría de los analistas, fue mantenido en secreto hasta 1901,
cuando cayó en manos de un profesor ruso, S. Nilus, que los publicó con el
título «El peligro judío». Ya sea casualidad o algo calculado, los veinticuatro
protocolos describen una situación muy parecida a la que estamos viviendo en
estos momentos.
El
informe de la reunión de 1773 cita, entre otras, las siguientes conclusiones
para acceder al control global de la riqueza, siempre conforme con la ideología
Illuminati:
• Control de la opinión pública
mediante estrategias de confusión dirigidas hacia la población.
•
Promover malas costumbres entre la gente hasta que no se entiendan unos a otros.
• Estimular la envidia, el odio,
las disputas y las guerras con ayuda de la privación, el hambre y las plagas
hasta que se sometan a las leyes de los Illuminati.
•
Favorecer el hedonismo y la búsqueda continuada de placer.
• Destruir el pensamiento libre,
creando un estado de opinión favorable a los Illuminati.
•
Conseguir el control del mundo por medios indirectos, socavando los cimientos de
la libertad auténtica, la justicia, el sistema electoral, la prensa y sobre
todo, la educación y la cultura.
• Sembrar por todas partes la
discordia, los conflictos y la hostilidad para amenazar a los paises y
neutralizar su resistencia.
• Los
presidentes de los Estados se elegirán entre los siervos de los IIluminati y
todos tendrán un pasado dudoso para que sean ejecutores fieles de las
directrices impuestas.
• El presidente tendrá la
capacidad de declarar el estado de guerra dando el control de las fuerzas
armadas a los Illuminati.
•
Provocar crisis económicas mediante la retirada repentina de divisas en los
mercados causando la ruina de las naciones «no iluminadas».
Al
final del texto, bautizado con el nombre del Nuevo Testamento de Satanás, dice:
«Todas estas medidas obligarán a los pueblos a entregar el control mundial a la
sociedad de los Illuminati. El nuevo gobierno mundial aparecerá como patrón y
benefactor de las naciones que se someterán voluntariamente. Si un Estado se
opusiese, entonces sus vecinos le declararán la guerra. Si los Estados vecinos
quisieran aliarse, habrá que desencadenar una guerra mundial».
(Ampliar Objetivos de los Illuminati)
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