Albert Pike
(imagen) y su plan del Nuevo
Orden Mundial: Adam Weishaupt
murió en 1830 a la edad de ochenta y dos años. En 1834, Giuseppe Mazzini asumió
el liderazgo de la logia de los Illuminati, manteniendo este puesto hasta su
muerte en 1872. Durante su mandato mantuvo correspondencia con el satanista y
masón de grado 33, Albert Pike, Gran
Comandante Soberano del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado de los Francmasones, perteneciente a la jurisdicción del Sur
de Estados Unidos, y más tarde, fundador del Ku KIux Klan. Mazzini había
nombrado a Pike jefe de operaciones de los Illuminati en Estados Unidos, y los
dos cooperaron estrechamente.
Pike se encargó de los aspectos teosóficos de sus
actividades y Mazzini asumió los asuntos políticos. En cierta ocasión, como
consecuencia de la mala reputación en Europa de las logias masónicas del Gran
Oriente, por las actividades
revolucionarias de Mazzini, éste escribió a Pike, el 22 de enero de 1870,
presentándole una solución:
Debemos dejar que todas las
federaciones sigan igual, con sus mecanismos, autoridades centrales y distintos
modos de correspondencia entre los grados altos del mismo rito, organizados como
están en la actualidad; pero debemos crear un «súper rito» que permanezca
desconocido, para el cual sólo convocaremos a aquellos masones de grado superior
a quienes seleccionamos. Con respeto a nuestros hermanos masones, deben jurar
mantener sus actividades bajo el más estricto secreto. Mediante este rito
superior controlaremos a todos los masones dando lugar a un único centro
internacional, el más poderoso porque su dirección sería desconocida.
Según Jan Van
Helsing, esta elite procede del grado 33 del Rito Escocés.
Al igual que muchos ocultistas,
Albert Pike tenía un «guía espiritual» que le orientaba en sus estrategias para
implantar el Nuevo Orden Mundial. En una carta que envío a Mazzini
(imagen),
el 15 de agosto de 1871, transcribe uno de los mensajes que recibió de su guía.
El contenido de la misiva incluye planes para provocar tres guerras mundiales,
describiendo con gran precisión acontecimientos que han ido sucediendo dentro de
su macro agenda mundial.
El gran secreto de la masonería
La
mayoría de los masones del mundo no progresan más allá de los primeros res
grados de iniciación, a pesar de la existencia de otros treinta grados
superiores en el llamado Rito Escocés y once más en el Rito de York. En su libro
...And he Truth Shall Set You Free (Y la verdad os hará libres), David Icke
dice:
Los
hombres que van a su logia local en tu ciudad no tendrán ni la más remota idea
de cómo su organización los utiliza. Para que el plan funcione, hay que
mantenerlos a oscuras y qué mejor manera de lograrlo que mediante los distintos
niveles de iniciación. Sólo los «aceptables» progresan a los niveles superiores
y averiguan lo que realmente ocurre. La gran mayoría de los masones ocupan los
tres niveles inferiores. Son la carne de cañón de la organización. Entre los
grados cuatro y treinta y tres, encontrarás a los que «piensan correctamente» y
que tienen influencia en la sociedad hasta los presidentes de Estados Unidos.
Después del grado 33 existen los «grados Illuminati». Algo que no se menciona en
ningún manual de la masonería. Estos últimos son los que controlan el
espectáculo y son agentes de la secta del «Ojo que todo ve». La masonería global
es una enorme pirámide de manipulación.
Morales y dogma:
Que
las logias masónicas tienen una agenda secreta es algo en lo que coinciden
muchos investigadores. Los análisis de los libros escritos por masones sobre la
masonería muestran, sin ningún género de duda, que el objetivo final le la
masonería es destruir el cristianismo para abrir el camino hacia un Nuevo Orden
Mundial, inspirado por una única religión: el luciferismo. El sostén de la
masonería superior es un libro de Albert Pike, titulado Las enseñanzas de la
masonería que recoge las opiniones de célebres escritores masónicos como Albert
G. MacKay, de grado 33 y autor de los dos tomos de Una Enciclopedia de
masonería, donde declara que Pike fue uno de los escritores masónicos más
importantes de todos los tiempos. Otro masón del mismo grado, Arthur Edward
Waite, también autor de una enciclopedia sobre la masonería sostiene que Pike
fue un gran genio de la masonería. Por su parte, el escritor Carl Claudy, de
grado 33, se refiere a Pike como «uno de los genios más grandes de la masonería
[...]. Fue un místico, un experto en simbología y profesor de las verdades
ocultas de la masonería».
En Las enseñanzas de
la masonería, Pike alude a un «secreto» escondía
en el libro que sólo pueden encontrar los adeptos de grado 32
033 (los que tienen
un poder mental superior), y afirma que otros masones o personas fuera la
masonería se engañan en relación con el uso de los símbolos masónicos
especialmente, con el verdadero significado de la Luz, vinculado con el Gran
Arquitecto del Universo, el dios masónico. Para Pike, la verdad es relativa y
equivocan los que dicen que la Biblia está inspirada en lo Absoluto. En la
Biblia se dice que matar es un crimen, pero, para Pike,
con frecuencia un hombre debe sacrificarse si su
muerte beneficia a otros. Franlkin D. Roosevelt, masón del grado 33, creía en
ese principio de Pike, aplicándolo al caso del ataque
de Pearl Harbour.
Aunque ese presidente de Estados Unidos sabía al menos
una semana antes que Japón iba a atacar, no hizo nada para evitarlo. El sacrificio
de cientos de hombres inocentes benefició a su país ya que proporcionó excusa
ideal para declarar la guerra a Japón y, a la vez, participar en la guerra
contra Alemania, contrariando sus promesas electorales. Las palabras exactas
de Pike dicen: «[...] el interés e incluso la vida de un hombre debe
sacrificar por los intereses y bienestar de su país y
de la mayoría».
Después de Roosevelt ha habido
muchos otros casos de presidentes y primeros ministros masones que han recurrido
al principio del sacrificio de Pi para justificar la muerte de inocentes
en conflictos y guerras de todo tipo.
Fuente Consultada: El Gran
Complot Cien Años de Poder en la Sombra Robert Goodman