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QUE ES LA MATERIA?
La
naturaleza nos muestra una multitud de objetos distintos formados por diferentes
materiales y, a la vez, vemos la desintegración de muchos de estos cuerpos: las
montañas sufren la erosión del viento y del agua, que convierten en polvo lo que
fueron inmensas piedras, la materia orgánica que forma a los seres vivos se
degrada en componentes microscópicos por la acción de bacterias y otros
organismos. ¿Hasta qué punto puede llegar en la desintegración de un objeto
material?
Si
tomamos una hoja de papel y la rompemos una y otra vez obteniendo en cada corte
trozos más y más pequeños, ¿hasta dónde podrá continuar el proceso? Esta
pregunta la formularon los griegos (y probablemente también otras
civilizaciones) hace muchos siglos. Algunos, como Aristóteles, creían que el
proceso de división de algo material era infinito, o dicho de otro modo:
afirmaban que la materia es continua. El espacio entre los astros estaría
ocupado por la materia más sutil y perfecta: el éter.
Aristóteles afirmaba que el espacio está completamente lleno de sustancia y, por
consiguiente, que el vacío no existe.
Por
otro lado, Demócrito, que nació algunos años antes que Aristóteles, postulaba
que al dividir un cuerpo material se podría llegar (con instrumentos con los que
él no contaba) a obtener una porción mínima de materia que ya no sería
divisible. A esta partícula la llamó átomo (palabra que en griego significa
precisamente “no divisible”) y a su postura se la llama atomismo. Ciertamente,
estas conjeturas no estaban respaldadas por ningún tipo de experimentación y se
debatían sólo en el ámbito del pensamiento abstracto al que los griegos eran tan
proclives.
Demócrito afirmaba que “lo único que existe son los átomos y el vacío”.
En
todos los tiempos, para los que creían en la existencia del átomo fue una
cuestión fundamental estimar cual sería, aproximadamente, su tamaño. Los
antiguos ya habían notado que con una pequeñísima cantidad de tintura podía
teñirse una inmensa cantidad de agua. Esto les daba la pauta del increíble
número de átomos presentes en una pequeña porción de materia Pero hubo que
esperar hasta el siglo XVIII para obtener números que aproximaran un orden de
magnitud para el tamaño del átomo. Hubo varias experiencias similares, entre
ellas, la de Benjamín Franklin (1706-1790), quien en 1773 notó que una cucharada
de aceite (unos 4 cm3 de volumen) derramada sobre la superficie tranquila de un
lago se extendía abarcando un área de 2.000 m². A partir de esto dedujo que el
tamaño de la molécula de agua no podía superar el valor:
4cm3/2.000m² 2.1O-7
cm
El valor promedio que actualmente
se acepta para el tamaño del átomo es 10-8 cm.
A lo
largo de la historia, el atomismo pasó por largas etapas de olvido y resurgió
con fuerza en otros momentos. Inicialmente, mientras las ideas de Aristóteles
marcaban el camino del conocimiento, el concepto de átomo fue dejado de lado.
Pero a medida que la Física y la Química se fueron afirmando como ciencias, la
existencia del átomo salió del ámbito de la especulación filosófica y surgió
como necesaria a partir de la investigación de la materia, pero con
características diferentes de las que Demócrito le había asignado. El átomo, tal
como se lo conoce en la actualidad, ya no es una microscópica esferita sólida,
indivisible, eterna e inmutable, sino que tiene una estructura interna cuya
complejidad aún no termina de desentrañarse.
De
todas maneras, todavía a principios del siglo XX la teoría atómica estaba en
discusión y eminentes científicos (entre ellos, el Premio Nobel de Química
Wilhelm Ostwald consideraban al átomo como una ficción muy poderosa, pues
explicaba muchos de los comportamientos macroscópicos de la materia, a la cual
no podían dar crédito.
Ver:
El Átomo
Los primeros elementos:Tierra,
Aire, Agua y Fuego
Una
cuestión que sigue lógicamente a la postulación de la existencia de los átomos
es la siguiente: ¿Existe un solo tipo de átomos que forman, según su
disposición, todas las sustancias conocidas, o existen muchas variedades
diferentes? Y si hay muchas variedades, ¿cuántas son? ¿Y en qué se diferencian
los distintos átomos?
Así
como la enorme cantidad de palabras de un idioma se arma a partir de unas pocas
decenas de letras, todos los objetos que podemos conocer ¿estarán formados a
partir de unos pocos constituyentes elementales?
Si
prendemos fuego a un trozo de leña verde veremos que, a medida que la combustión
avanza, el liquido (savia) en su interior burbujea, emanan vapores y,
finalmente, cuando el fuego se extingue, sólo queda un polvo oscuro.
Probablemente fue basándose en observaciones de este tipo que muchas de las
civilizaciones antiguas, entre las cuales surgió la pregunta por los
constituyentes elementales de la materia, llegaron a una respuesta similar:
todos los cuerpos están compuestos por sólo cuatro constituyentes elementales:
agua, aire, tierra y fuego. De acuerdo con esta concepción, las distintas
sustancias que existen se diferencian según la proporción en que está presente
cada elemento.
Algunos asociaban distintas formas y tamaños con los átomos de cada elemento:
por ejemplo, los átomos de agua serían esferitas perfectas que les permitirían
deslizarse unas sobre otras, mientras que los de tierra tendrían formas
irregulares que los ayudarían trabarse entre sí dando más rigidez a la sustancia
de la que participaran.
Aristóteles, en particular, adhería a esta teoría, pero agregaba un quinto
elemento o quinta esencia: el éter, que formaba la esfera celeste.
Es
interesante notar que existe un paralelismo entre los cuatro elementos y las
formas en que la materia puede presentarse:
| |
FUEGO |
------> |
ENERGIA |
|
| |
AGUA |
------> |
LIQUIDO |
|
| |
TIERRA |
------> |
SOLIDO |
|
| |
AIRE |
------> |
GASEOSO |
|
Fuego
~- Energía
El
concepto de estos cuatro elementos primordiales fue mantenido durante siglos.
Los egipcios y los árabes experimentaban y manipulaban sustancias en busca de
combinaciones útiles para ramas tan diversas como la Medicina, los cosméticos,
la metalurgia o el embalsamamiento.
En Europa, durante la Edad Media, los
alquimistas fueron los herederos de esta tradición. La idea básica que manejaban
era la de la transmutación. Esto implicaba la alteración de las proporciones de
los cuatro elementos fundamentales presentes en una sustancia para obtener otra
diferente.
Si bien la Alquimia, con su dosis de magia y sus métodos primitivos,
estaba muy lejos de poder lograr su objetivo, permitió la producción y el
reconocimiento de muchas nuevas sustancias (arsénico, cinc, bismuto, fósforo;
los ácidos sulfúrico, nítrico y clorhídrico; las sales carbonato de sodio,
sulfato de amonio y sulfato de sodio; etc.) y sentó las bases de lo que sería
más tarde la experimentación química. Por otro lado, la idea de transmutar una
sustancia en otra no era disparatada, y siglos más tarde los científicos
modernos pudieron llevarla a cabo en sus laboratorios.
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