La Medicina en el Siglo XX, Microorganismos

MICROORGANISMOS: LA EVOLUCIÓN DE LA MEDICINA EN LOS INICIOS DEL SIGLO XX

La Derrota De Las
Infecciones
(en videos)

 

 


Cirugía y Transplantes

La Salud Mundial

Vitaminas y Hormonas

El Psicoanálisis

Medicina en la Antigüedad Evolución de la Medicina Ciencia en el Hogar El Estetoscopio

El estudio de los microorganismos: Cuando se observaron por primera vez las bacterias, se extendió la idea de que debían ser los más pequeños de los organismos vivos. Sin embargo, poco después, mientras los físicos descubrían que los átomos no eran después de todo las unidades más pequeñas de la materia, se hizo evidente que existían otras formas de vida más pequeñas que las bacterias.

Un microorganismo, también llamado microbio u organismo microscópico, es un ser vivo que sólo puede visualizarse con el microscopio. La ciencia que estudia a los microorganismos es la microbiología. Los microorganismos son formas de vida muy pequeñas que sólo pueden ser observados a través del microscopio. En este grupo están incluidas las bacterias, los virus, los mohos y las levaduras. Algunos microorganismos pueden causar el deterioro de los alimentos entre los cuales se encuentran los microorganismos patógenos, que a su vez pueden ocasionar enfermedades debido al consumo de alimentos contaminados. Adicionalmente, existen ciertos microorganismos patógenos que no causan un deterioro visible en el alimento. Sin embargo, por otro lado existen también algunos microorganismos que son beneficiosos y que pueden ser usados en el procesamiento de los alimentos con la finalidad de prolongar su tiempo de vida o de cambiar las propiedades de los mismos (por ejemplo, para la fermentación llevada a cabo para la elaboración de las salchichas, el yogur y los quesos). Fuente Consultada: Wikipedia

A principios de siglo se descubrió que una serie de enfermedades graves, como la poliomielitis, la liebre aftosa del ganado y el mosaico del tabaco, eran producidas por agentes infecciosos tan pequeños que pasaban a través de los filtros que atrapaban a las bacterias. A diferencia de éstas, no era posible cultivarlos en medios inanimados sino en células vivas como, por ejemplo, en yema de huevo. En 1915, trabajando en Londres, F.W. Twort descubrió que algunos virus, a los que dio el nombre de bacteriófagos, pueden infectar y destruir bacterias. El servicio militar durante la guerra le impidió proseguir sus investigaciones, que fueron desarrolladas por Félix d’Hérelle, en Francia.

Hasta 1927, año en que Albert Calmette  y Camlile Guerin  del Instituto Pasteur de París, elaboraron la vacune BCG, no había una protección eficaz contra la tuberculosis. Sin embargo, le vacuna no era una solución para los que ya estaban afectados por el mal, para quienes el único tratamiento conocido era el reposo, el aire puro y los baños de sol. Según se suponía, este régimen aumentaba el suministre sanguíneo a los pulmones y favorecía la resistencia contra la infección. Los sanatorios de Suiza atraían a muchos enfermos, pero los que no podían pagarlos tenían que recurrir a los establecimientos públicos. En la fotografía, tratamiento de un grupo de nidos afectados de tuberculosis, mediante exposición a rayos ultravioleta (Londres, 1930).

Hasta la llegada de las sulfamidas y los antibióticos, la principal arma contra las enfermedades infecciosas era la inmunización, un sistema de prevención más que un tratamiento. En los años 20, la más mortal de las infecciones endémicas seguía siendo la tuberculosis por lo que la elaboración de una vacuna adecuada, en 1927, constituyó un importante progreso. Sus inventores fueron los biólogos franceses L.C.A. Calmette y Camille Guérin, de ahí el nombre de la vacuna (BCG, «bacilo de Calmette-Guérin»). La vacuna era un derivado de bacilos de la tuberculosis bovina, cuya virulencia había sido reducida mediante cultivo en bilis de buey.

A Uno de los aspectos básicos del tratamiento convencional de la tuberculosis era la luz del sol, y no se regateaban esfuerzos para proporcionárselas a quienes tenían medios para pagarla. Este sanatorio en Aix-les-Bains, al sureste de Francia, constaba de una planta giratoria para que los pacientes estuvieran al sol todo el día. También se creía que las aguas minerales podían tener un efecto benéfico. Sin duda, la localización de este sanatorio se escogió para que tos enfermos pudieran disfrutar de ambos tratamientos.

La tuberculosis puede atacar a diferentes órganos, pero especialmente a los pulmones. Esta enfermedad estaba considerada como uno de los grandes flagelos de la humanidad desde los albores de la historia; sin embargo, hasta la aparición de las vacunas y de fármacos como la isoniacida, muy poco podía hacerse por los afectados. Los médicos resaltaban los méritos del aire puro y los baños de sol, pero los sanatorios antituberculosos no hacían más que retrasar el desenlace de la enfermedad.

Fuente Consultada: El estallido científico de Trevor I. Williams

10 Estudios Médicos Que Pueden Salvar Su Vida

Biografías - Todo Argentina - Maravillas del Mundo - Historia Universal - Juegos Pasatiempo

Sonico Meneame

Si te gusta esta página, votá!

(+) Tips o Sugerencias Sedna

 Autor del Diseño, Mantenimiento y Armado Usando Las Fuentes Consultadas