LA EVOLUCIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN A partir del incesante avance de la ciencia y de la tecnología, la comunicación dejó de ser exclusivamente oral para desarrollarse a través de otros medios, como la prensa, la radio, el cine y la televisión. En la actualidad, las sociedades industrializadas dependen, en gran medida, de los medios de comunicación masivos. Su sistema económico —basado en la compraventa generalizada—, la compleja división del trabajo y las necesidades del Estado para cumplir con sus funciones requieren de estos medios para difundir la información del modo más rápido y a la mayor cantidad de personas posible. De allí que cada vez sea más estrecha la relación entre los grandes grupos económicos y las grandes cadenas de comunicación. EL CINE En París en diciembre de 1895, los hermanos Lumiére, produjeron el primer film: La llegada del tren. El impacto de este hecho puede considerarse en gran medida por las consecuencias que desató en algunos espectadores, que huyeron despavoridos de la sala al ver a la locomotora aproximarse demasiado a la pantalla. Las primeras películas eran de escasa duración, incluso en la actualidad serian consideradas como cortometrajes. Entre los primeros títulos se destacan Lumire en Lyon, Salida de la fabrica y El Herrero.
Puede ser explotado algún tiempo como una curiosidad científica, pero no tiene ningún interés comercial.” Aparentemente las palabras del inventor no fueron proféticas. Por el contrario, al poco tiempo, surgieron en Francia las primeras empresas cinematográficas: la Gaumont y la Pathé, que lanzaron sus películas comerciales y los noticieros cinematográficos. Gracias a estos desarrollos, quedaron registrados los primeros hechos políticos, artísticos, deportivos y culturales. Además, surgió un nuevo género cinematográfico que tendría un gran desarrollo a lo largo del siglo: el documental. En las postrimerías del siglo XX, los procesos de concentración de imágenes dieron lugar a una lucha por la posesión de las patentes entre europeos y norteamericanos. De esta manera, en EEUU, Thomas Ava Edison (1847-1931) patentó una máquina y un proyector. En pocos años, Edison —que triunfó en numerosos juicios por patentes— pasó a ser el productor de cine más destacado de los Estados Unidos y controló gran parte de la nueva industria. En 1903, produjo uno de los primeros grandes éxitos masivos. El film se llamaba Asalto y robo de un tren. Esta producción dio lugar al nacimiento de un genero especifico que haría historia: el western (películas que contaban historias del oeste norteamericano ocurridas durante el siglo XIX marcado por la colonización y el asentamiento de flujos migratorios que provenían del este).
Las primeras salas de proyección se crearon en 1902 en Los Ángeles, creciendo en número en los años posteriores (entre 1906 y 1909). Sin embargo, este progreso seria obstaculizado por el comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914) interrumpiéndose la competencia entre los estudios norteamericanos y europeos. Hasta ese momento, el cine europeo mantenía la primacía. Sin embargo, en ese mismo año en una ciudad situada en los alrededores de Los Ángeles, en el estado de California (EEUU) fue construido el primer estudio cinematográfico. En ese lugar, comenzaron a trabajar numerosos productores que burlaban el monopolio ejercido por Edison. En 1912. Charles Chaplin (1889-1977) de nacionalidad británica, creo el personaje de Charlot (Carlitos) contribuyendo junto con otras grandes figuras a la difusión mundial del cine norteamericano. En esta etapa fundacional del cine, ocupa un destacado lugar, el realizador David Wark Griffith (1875-1948), considerado uno de los máximos creadores de la narración cinematográfica y director de uno de los primeros largometrajes del cine mudo “El nacimiento de una nación”. Se trataba de una epopeya basada en lo ocurrido en el sur derrotado, durante los años posteriores a la guerra civil norteamericana. El film reivindicaba la creación y la acción del Ku Klux Klan.
Finalizada la Primera Guerra Mundial, la supremacía norteamericana también alcanzó al cine, superando ampliamente en número y en capacidad de distribución a las producciones europeas. Frente a la experiencia traumática que habia dejado la guerra y la necesidad de olvidarla comenzó la época de oro del cine cómico con figuras tales como Charles Chaplin (1889-1977), Harold Lloyd (1893-1971) y Buster Keaton (1896-1966). El éxito del cine mudo se debe a varias razones: en primer lugar, resultaba accesible a las comunidades de inmigrantes, que por esa época eran muy numerosas y no dominaban el idioma inglés. En segundo lugar, la rentabilidad que representaba para la sociedad y los empresarios norteamericanos, que veían en el cine un gran negocio y un nuevo tipo de distracción y entretenimiento accesible a la mayoría de la población. Poco a poco, fue considerada como vía de escape para los trabajadores norteamericanos frente a sus largas jornadas de trabajo, por lo general intensivas y mal remuneradas. Los empresarios del nuevo mercado, para fomentar nuevas necesidades artificiales (no menos artificiales que las producidas en la actualidad) crearon géneros cinematográficos para todos los gustos. De esta manera, nació el western, el policial, el bélico, el cine de terror, de aventuras y el romántico, entre otros. En Europa también el cine continuo diversificándose y constituyéndose en un espacio de critica a la sociedad de ese momento. En la Alemania derrotada, se estrenó en 1919, El gabinete del Doctor Caligari. En medio de un clima tenso, se da lugar el desarrollo de la corriente expresionista. Esta corriente —que tenía también sus expresiones en la pintura, la música y la literatura— traducía la descomposición de la sociedad alemana de posguerra. La crítica al sistema económico y social se torna más explícita en las películas de Fritz Lang, o Metrópolis (1924), que describe un mundo de esclavos sometidos por el maquinismo.
Bajo las mismas intenciones que en la Unión Soviética, el cine fue utilizado tanto por Hitler (Alemania) como por Mussolini (Italia) como vías de legitimación del régimen fascista. De esta manera, en Italia, en agosto de 1932, se inauguró el Festival de Venecia, con el propósito de promocionar una imagen favorable del país y del régimen. En su primera edición, el festival permitió el encuentro de producciones americanas y europeas, y, según un crítico de la época, se tuvo la impresión de asistir al bautismo oficial del cine como arte. En las ediciones posteriores (1934 y 1935), la represión y la censura del régimen fascista se agudizaron, y las intenciones originales se frustraron. En Alemania, con el nazismo en el poder, grandes directores debieron emigrar. El cine fue utilizado por Hitler y Goebbels como un nuevo medio para defender y difundir sus ideas totalitarias. La realizadora berlinesa Helena “Leni” Riefenstahl, amiga personal de Hitler, fue quien mejor comprendió las pretensiones del dictador. Dirigió dos documentales, El triunfo de la voluntad, de 1936 —en el que se describe con imágenes impactantes y en un tono admirativo el Congreso del Partido nazi en Nuremberg realizado en 1934— y Las Olimpíadas, en el cual la directora filma ese evento deportivo realizado en Berlín, durante 1936. De este modo, transformó la pantalla en una vidriera del régimen.
En Europa, el cine arte encontró otros grandes creadores, entre ellos el francés René Clair (1898-1981) y el catalán Luis Buñuel (1900-1983) quien, en compañía de Salvador Dalí, realizó el primer film surrealista de la historia: El perro andaluz (1928). En él aparecen los elementos constitutivos del movimiento surrealista: el mundo de los sueños, el psicoanálisis, la crítica al sistema capitalista, a la Iglesia, al arte tradicional y al cine norteamericano. En 1927, se estrenó en Hollywood la primera película sonora, El cantor de jazz.(ver mas abajo) El cine sonoro otorgó grandes posibilidades al nuevo género de la comedia musical y revolucionó la industria del cine. En ese momento, Hollywood se había convertido en vanguardia del avance tecnológico. En ese mismo lugar, en 1935, se proyectó la primera película en color: “La Feria de Las vanidades”. Sin embargo, el nuevo sistema alcanzó su aceptación indiscutida con una película que se convirtió, con el paso del tiempo, en un clásico: “Lo que el viento se llevó” (1939), que retomó el tema de la Guerra Civil norteamericana.
El cine francés adquirió, a partir de los años 30, fama mundial. Su temática daba cuenta de los problemas que atravesaba la sociedad: aparecían reflejados los dramas de ciertos sectores sociales como la clase media y la obrera.. La rápida conversión del cine en una costosa empresa industrial, la llegada del sonido y la crisis económica iniciada en 1929, llevaron a la industria cinematográfica norteamericana a depender del mundo de las altas finanzas. Tras la Segunda Guerra Mundial, en Europa, surgieron dos corrientes cinematográficas renovadoras: el neorrealismo italiano, durante el comienzo de la posguerra y, en los 50, la nueva ola (nouvelle vague) del cine francés. En la destruida Italia de posguerra, un grupo de realizadores renunció al llamado “cine-espectáculo”, al estilo Hollywood y al cine monumental de la época de Mussolini y contó la realidad de su gente desde una perspectiva ética y realista. Con precarios medios, recurriendo a la filmación con la cámara en la mano, salieron a filmar historias de la vida cotidiana en los exteriores naturales. Por renunciar a todo recurso artificioso, su cine fue llamado neorrealista.
Tres grandes
creadores brillaron con luces propias: Roberto Rossellini, que conmocionó con
films testimoniales y desgarradores, como Roma, ciudad abierta (1945); Vittorio
de Sica (1902-74) con Ladrones de Bicicletas (1948) —considerada una de las diez
mejores películas de la historia del cine— y Luchino Visconti (1906-76), quien
llevó el movimiento neorrealista a su dimensión más lograda con La terra trema.
Hacia la decada del 50, Federico Fellini comenzó a filmar, quien se convirtió, al poco tiempo, en uno de los grandes exponentes de la cinematografia mundial. La influencia del neorrealismo quedaba manifiesta en sus primeras producciones. Fellini construyo su propio lenguaje, cargado de ironía contra los símbolos del poder y contra la hipocresía de la sociedad tradicional. En Amarcord (Premio Oscar 1974) retrata, magistralmente, la Italia fascista a través de un relato autobiográfico. En esa misma época, en Francia, un conjunto de originales directores revolucionó el cine europeo: La Nouvelle Vague mostró su disconformidad con el cine francés de su tiempo y, con películas de bajo presupuesto apuntó a la originalidad.
Recurriendo al
aporte de una tecnología de avanzada, Hollywood siguió apostando más a las
formas de transmisión que al contenido. Presentó nuevos films en pantallas más
grandes y con superiores sistemas de sonido. La idea era deslumbrar al
espectador con el gigantismo. Se sucedieron películas inspiradas en la historia
de Roma y del Cristianismo, con altísimos presupuestos. La industria
cinematográfica norteamericana ha sido siempre, de manera más o menos
consciente, el instrumento de una constante propaganda de los valores de los
Estados Unidos. Sin ella, el mito norteamericano estaría menos presente en las
mentalidades de los El cine norteamericano parece, actualmente, dominar el mercado mundial. Esta conquista es, en realidad, una reconquista, porque a principios de los años 20, Hollywood manejaba el 80 % de la producción mundial. Este porcentaje se redujo en las décadas siguientes debido al auge de las cinematografías nacionales y a la Segunda Guerra Mundial, que impidió la difusión del cine norteamericano en diversos países. A partir de 1945, comenzó la reconquista que logró sus objetivos durante las últimas décadas del siglo: la mayoría de las películas exhibidas en el mundo son, en la actualidad, de origen norteamericano. (ver Vida de Marilyn Monroe) Bibliografía: Historia - El Mundo Contemporáneo - Pigna - Mora - Bulacio y Cao |
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