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Los medios de comunicación de masas son utilizados, por el Imperio mafioso que
nos gobierna, para justificar con mentiras y medias verdades la invasión y el
saqueo de los pueblos. "La guerra es el arte de destruir hombres, la política es
el arte de engañarlos." d'Alembert
El eje del mal:
El
gobierno norteamericano acosaba el régimen de Fidel Castro, incluyéndolo a Cuba,
como uno de los países que conformaban el «eje del mal» (Mayo de 2002) culpando
a este Gobierno por la fabricación y distribución de armas químicas y
biológicas. Dando referencia a que apoyaban al terrorismo, haciendo peligrar la
seguridad internacional, la democracia y los derechos de los ciudadanos.
Pero
Castro desmintió estas palabras y manifestó que si hallaba algún científico
trabajando para esa causa, se lo acusaría de traición a su vez desafío a los
norteamericanos para que mostrasen todas las pruebas que podrían tener en su
contra, a lo cual afirmo, «No tienen ninguna y no la tendrán, porque no
existen».
Pero
no solo Cuba ha sido víctima de este tipo de manipulaciones informativas. Sino
también los mismos estadounidenses en el periodo de la Guerra Fría fueron
víctimas de los soviéticos quienes convencían a sus compatriotas y a sus
influencias de que la zona de guerra en los EE.UU era una zona rodeada de
vandalismo, mafia, corrupción, violencia, haciendo creer que cuando un soldado
soviético mataba a ciudadanos estadounidenses era un acto engrandecido, tal es
así, que se publicaba en las páginas del periódico de Pravda.
Ya en
la década de los 80, siendo verdad o no, quisieron demostrar que el SIDA era un
experimento mal realizado y fuera de control de un armamento biológico. Esta
información corrió con rapidez en muchos países que no participaban de la
guerra, por la intriga que generaba esta declaración. Siendo la india uno de los
países donde más popularidad tuvo esta “mentira”.
Otro
caso fue el de los rusos que comenzaron a desparramar comentarios de que los
ciudadanos Estadounidenses secuestraban menores de edad para asesinarlos y luego
traficar sus órganos. Esta historia fue creciendo y cambiando de detalles y de
formas, transmitiéndose de un lugar a otro hasta llegar a nuestros días. Tal es
así que en Guatemala se llegó a creer que turistas estadounidenses eran
traficantes de órganos y por esos motivos fueron agredidos.
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