MENTIRAS
DE LOS GOBIERNOS
LAS MENTIRAS NACIONALES COMO ARMAS DE PODER PARA EL CONTROL DE LA POBLACIÓN |
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El caso Ummo: La
imaginación de los desinformadores al servicio de las agencias de inteligencia
parece no tener límite. Durante la Guerra Fría, el KGB llevó a cabo una serie de
«experimentos» destinados a comprobar el potencial del fenómeno ovni como
elemento propagandístico y de control de la población. De hecho, parece ser que
la mano del servicio secreto soviético podría encontrarse detrás de al menos una
parte de los casos más apasionantes de la historia ufológíca mundial, el caso
Ummo.
Recapitulando brevemente, diremos que el caso Ummo surge cuando en los años
sesenta determinados grupos de contactistas
y ufólogos empiezan a recibir a través del correo unos misteriosos informes en
los cuales los propios remitentes afirman ser habitantes de un planeta llamado
UMMO que orbita alrededor de la estrella IUMMA, que
nosotros llamamos Wolf 424, a 14,6 años luz en la constelación de Virgo. Estos
informes se recibían en muchos países, aunque fue precisamente España el país en
el que se centró la mayoría de ellos. Se puede pensar que se trataba de una
simple broma, pero el contenido de los mismos logró intrigar a mucha gente
debido a los temas que trataban. ¿Qué tenían de particular estos informes? En
primer lugar, su ausencia de contenido mesiánico. No son mensajes redentoristas
de «amor y paz» como los que en aquella época recibía Eugenio Siragusa, otro
célebre contactado. Son informes fríamente expositivos, muchos de ellos de un
elevado nivel científico.
No se
trata de especulaciones ni de mera palabrería seudocientífica, sino una
impecable muestra de planteamientos cosmológicos e incluso técnicos sumamente
desarrollados para aquella época. Precisamente fue este elevado nivel científico
lo que, según el investigador Jacques Vallée, hizo sospechar a los servicios de
inteligencia franceses que algo muy extraño estaba sucediendo alrededor de toda
esta historia. Así, sucesivas pesquisas los llevaron a la conclusión de que
agentes del servicio secreto soviético se estaban infiltrando en los grupos
contactistas con el fin de llevar a cabo un ambicioso experimento sociológico
sobre la manipulación de las creencias religiosas con fines propagandísticos. De
hecho, más tarde se pudo comprobar que algunas de esas teorías expuestas en la
correspondencia de los presuntos extraterrestres tenían su fiel reflejo en los
trabajos de algunos de los más brillantes científicos soviéticos del momento,
algunos de ellos incluso deportados por su disidencia política. Se trataba, por
tanto, de datos a los cuales el KGB hubiera podido tener fácil acceso.
La
infiltración de espías en sectas de todo tipo no es algo nuevo. Las sectas y los
movimientos religiosos son utilizados como un arma extraordinariamente eficaz
para desestabilizar gobiernos y propagar toda clase de creencias y doctrinas.
Por otra parte, la infraestructura de la secta también puede servir para dar
cobertura a las redes de espionaje, convirtiéndose en una tapadera inmejorable
para lograr cualquier objetivo.
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