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La proyección de Mercator permite
a los marineros dirigir el rumbo de la embarcación en largas distancias mediante
el trazado de líneas rectas, sin necesidad de hacer constantes ajustes de la
lectura del compás
El
matemático y geógrafo flamenco Gerhard Kremer pasaría a los anales de la
historia por la innovación que en el ámbito de la cartografía significó su
representación cilíndrica, directa y conforme de la esfera terrestre, a la que
él mismo darla nombre: la proyección de Mercator. La imagen que ésta ofrece del
globo terráqueo es la de un conjunto de meridianos trazados como líneas
verticales paralelas —separadas unas de otras por la misma distancia—, y una
serie de paralelos horizontales que se van separando progresivamente conforme se
alejan del ecuador.
Esta proyección, elaborada en 1569, todavía hoy sirve de
gran ayuda a los navegantes a la hora de dirigir el rumbo de sus naves, aunque
es menos práctica para construir los mapas del mundo, pues la escala está
distorsionada y las zonas más alejadas del ecuador se muestran exageradamente
grandes (así, por ejemplo, la extensión de Groenlandia, según la concepción de
Mercator, es superior a la de toda Sudamérica, cuando en realidad comprende una
superficie menor que la de Arabia Saudí).
Recorrido biográfico
Natural de Alemania, la familia de Gerhard (o Gerard) Mercatus se trasladó a los
Países Bajos poco antes de que él viniera al mundo. Nació en la localidad belga
de Rupelmonde, en 1512, y cursó sus primeros estudios en Hertogenbosch
(Holanda), donde se formó en la doctrina cristiana, la dialéctica y el latín. Ya
en 1530 ingresó en la Universidad de Lovaina (Bélgica) para especializarse en
humanidades y filosofía, materias en las que se licenciaría con tan sólo veinte
años de edad.
Las
dudas religiosas le asaltaron cuando no pudo conciliar el origen bíblico del
Universo con el que proponía Aristóteles. Tras dos años de estudios que le
llevaron a Amberes, su crisis personal y espiritual se resolvió con el
fortalecimiento de su fe, pero también con la pérdida de entusiasmo hacia la
especulación filosófica. Esta circunstancia, unida a la influencia que sobre él
ejerció el astrónomo y cartógrafo Gemma Frisius (de quien fuera discípulo en
Lovaina), desplazó su centro de interés hacia la geografía y las matemáticas.
Los
trabajos de Frisius y Mercator
A la
edad de 24 años, Mercator era ya un soberbio grabador, un destacado calígrafo y
un fabricante de instrumentos científicos altamente cualificado. Trabajó muy
estrechamente con su maestro (Gemma Frisius) y con Gaspar Myrica (grabador y
orfebre, cuyo taller era regularmente frecuentado por los dos geógrafos). Entre
los tres lograron hacer de Lovaina un importante centro de construcción de mapas
e instrumentos astronómicos.
La
reputación de estos científicos-artesanos fue creciendo paulatinamente, hasta el
punto de que el emperador Carlos y ¡es encargaría dos globos, uno terrestre (en
cuya fabricación invirtieron unos dos años, 1535-36) y su contrapartida celeste
(que acabaron en 1537). Estos mapas mostraban la caligrafía en itálica, libre y
elegante, con la que Mercator iba a cambiar por completo el aspecto de los mapas
tradicionales que se hacían en el siglo XVI. Al mismo tiempo, Mercator diseñaba
el trazado de Tierra Santa, el de Flandes y un mapamundi de dos caras, y en 1540
publicaba su Literarum Latinarum quas Ita/leas cursoriasqué vocant scribende
ratio —con su característica escritura cursiva—, una obra de la que además
de autor fue impresor.
A
pesar de su reconocida contribución al terreno de la geografía (en una época,
por cierto, en que el tráfico marítimo con las colonias en el Nuevo Continente
era constante) y de la fama que ya se había granjeado entre sus contemporáneos,
Mercator es hecho prisionero en 1544 bajo la acusación de herejía (junto con 43
ciudadanos más): su inclinación al protestantismo, así como sus frecuentes
ausencias de Lovaina (con el fin de recopilar información para sus mapas) lo
convirtieron en sospechoso y en una amenaza para el credo oficial. Tras siete
meses en la cárcel, la mediación de las autoridades académicas consiguió
liberarle; Mercator pudo entonces continuar con sus experimentos.
Un atlas histórico-geográfico
En
1552 se estableció en el ducado de Clever (en Duisburg) y, una vez allí, abrió
un taller cartográfico con sus propios grabadores y enseguida se convirtió en
una figura de renombre. En Duisburg diversificó su actividad, si bien todo su
esfuerzo se concentraba en las tareas cartográficas: en 1 554 publicó un mapa de
Europa; de 1 559 a 1562 impartió clases de matemáticas en una escuela, trató de
reconstruir el árbol genealógico del duque Wilhelm de Cleve y redactó un
detallado comentario acerca de la primera parte de la carta del apóstol san
Pablo a los romanos; en 1564 completó el mapa de Lorraine y otro de las islas
Británicas. Pero lo más importante fue el perfeccionamiento de su ya mencionado
sistema de proyección cartográfico, que practicó entre 1 564 y 1 569.
Paralelamente, trabajó en la creación del Atlas,
sive cosmographicae
meditatíones de fabrica mundiet fabricati figura, que pretendía reflejar en una
colección de mapas la historia del mundo, desde su génesis hasta el siglo que a
Mercator le tocó vivir: la primera sección —compuesta por 27 mapas— abarcaba
desde la Creación hasta 1568 y llevaba por título Tabulae Geágraphicae CI.
Ptolemaei ad mentem auctoris restítutae et emendatae; en el siguiente
apartado trazó la disposición geográfica de Francia, Alemania, Países Bajos,
Italia y los actuales países balcánicos (a los que él dio el nombre de Sclavcha);
por fin, la última parte, que incluía las islas Británicas, sería editada un ano
después de su muerte (que le sobrevino en Duisburg en 1594), gracias a sus hijos
Rumold y Arnold (fruto de la unión de Gerard y Barbara Schellekens, con quien
había contraído matrimonio en 1 534). Las planchas del Atlas de Mercator fueron
más tarde aprovechadas por Jedocus Hondius, artífice de la edición del Atlas
Mercator-Hondius (de 1606).
La proyección de Mercator
Como
adelantábamos al principio, se trata de una representación cilíndrica, directa y
conforme del globo de la Tierra, realizada por Mercator hacia 1569 (aunque su
planteamiento matemático correcto se lo debemos a H. Bond, quien formuló su
definición exacta en 1645). La proyección corresponde a un desarrollo cilíndrico
efectuado a lo largo de la línea del ecuador. La conformidad se expresa mediante
las coordenadas clásicas de la esfera (l, j) y las coordenadas cartesianas del
plano (abscisas o X y ordenadas o Y), lo cual se traduce en las siguientes
ecuaciones (admitiendo que el meridiano origen constituye el eje de las Y):
X = Rþ
Y = R £= R Log tg (n/4 + Þ/2)
donde
R se corresponde con el radio de la esfera modelo y £
representa la latitud creciente. Las imágenes de los meridianos son, en
consecuencia, rectas equidistantes paralelas al eje de ordenadas, en tanto que
las paralelas se trazan como rectas paralelas al eje de abscisas (imagen del
ecuador). De esta forma, se puede reproducir el trayecto de un barco que sigue
un rumbo constante. Su defecto radica, repetimos, en la desproporcionada
distancia que separa a los paralelos a medida que se desplazan del ecuador a los
polos.
De
utilidad para los hombres de mar el aspecto transverso de la proyección de
Mercator se usa también en la confección de mapas a pequeña escala: es la
proyección de Gauss, en la que el ecuador (meridiano central, en la terminología
de Gauss) es una recta ortogonal, en tanto que la imagen de los restantes
meridianos y paralelos es la de dos familias de curvas ortogonales.
De
otro lado, la proyección de Mercator ha servido para diseñar la MTU (Mercator
Transversa Universal), muy utilizada en geodesia, y que consiste en una
representación cilíndrica conforme transversa, pero articulada sobre un
elipsoide concreto.
Para formular esta proyección según los parámetros
matemáticos, se parte del supuesto de que la imagen del meridiano central es el
eje de las Y y que se corresponde con un par de meridianos opuestos, lo cual
plantea un problema importante: al ser meridiano central una integral elíptica
de Þ, no es posible contenerlo en una expresión finita. Al respecto, se
han propuesto dos soluciones: el método del servicio cartográfico norteamericano
(que se sirve de unos desarrollos limitados de orden 5) y el método de la doble
proyección (primero, la proyección conforme del elipsoide modelo sobre una
esfera, y después la proyección de Gauss sobre esa misma esfera)
Como
vemos, la repercusión del modelo de Mercator ha sido determinante en el
desarrollo de los estudios cartográficos posteriores. En la actualidad se
utiliza tanto para navegación marítima como para la aérea.
(un link para visitar:
http://www.clubdelamar.org/mercator.htm)
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