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Cuando hablamos de Mesoamérica nos referimos a la zona comprendida entre los
paralelos 17 y 22, que encierra una gran parte de México, Guatemala, Honduras y
parte de Nicaragua. Es decir desde las ruinas de La Quemada, en el norte
de México, hasta Copán, en Honduras, en el sur.
En
este vasto territorio florecieron las “altas culturas" que, no obstante sus
diversas características étnicas, lingüísticas y artísticas, reunieron, a través
de los siglos anteriores a la conquista española, una serie de factores básicos
que permite englobarlas dentro de un marco común. Entre estos factores comunes
figura, en primer lugar, la agricultura, con el maíz como cultivo principal; el
conocimiento de la astronomía que les permitió fijar las épocas de cultivo y las
cosechas por medio de un calendario tan perfecto, que funcionaba con mayor
precisión que los calendarios europeos.
En
todas estas culturas la agricultura, que aseguraba crecientes reservas de
alimentos, sentó las bases del florecimiento de centros poblados, fomentando a
la vez las nuevas artes de la cestería, alfarería y confección de tejidos y la
formación de una casta sacerdotal, inseparable de la clase gobernante, cuyo
poder se puso de manifiesto en la construcción de grandes monumentos de ladrillo
y piedra.
Miles
de hombres trabajaron en la edificación de imponentes construcciones
piramidales, rematadas por amplias plataformas ceremoniales, donde se realizaban
sacrificios humanos a los dioses. Los sacerdotes ascendían solemnemente por
amplias y empinadísimas escalinatas a estas plataformas, para oficiar los
sacrificios. Para levantar la Pirámide del Sol en Teotihuacán,
cerca de la ciudad de México, que data de hace dos mil años, dedicaron su tiempo
libre, durante 20 años, tinos 10.000 campesinos. Ella tiene 224 metros de lado
por 60 metros de altura.

Pirámide del Sol
La
Pirámide de Cholula cubre casi 16 hectáreas de superficie y alcanza los 54
metros de altura, es más grande que la de Keops, en Egipto, pero a
diferencia de
las pirámides egipcias en general las mexicanas son siempre truncadas. Cuando
llegaron los españoles ya estaba abandonada y cubierta de malezas; los
conquistadores, creyendo que era un monte, construyeron una iglesia en la cima.
Estos centros teocráticos (teocracia: gobierno ejercido por sacerdotes),
tenían una organización social rígidamente conducida por príncipes-sacerdotes
que formaban una casta especial. El resto del pueblo eran campesinos, artesanos
y soldados, sometidos a ese pequeño grupo rector, o minoría ilustrada.

Pirámide Cholula
En
las extensas y variadas tierras de la América precolombina vivió una gran
diversidad de pueblos, cada uno de los cuales tenía su propia personalidad y
modo de vivir. Las culturas de los aztecas y los mayas no son sino dos
entre las muchas de Mesoamérica, cuyos límites cronológicos no se han podido
determinar aún.
Se
conocen por lo menos tres grandes centros que compartieron con los de los mayas
la economía basada en el cultivo del maíz, así como la arquitectura, el
calendario y la religión, aunque diferían de aquéllos en idioma, costumbres,
habilidad y estilo artístico. Esas tres civilizaciones surgieron en la zona que
hoy ocupa México. Eran la de Teotihuacán; la de los zapotecas y más tarde
la de los mixtecas, ambos de Oaxaca; y la de los Olmecas, de Veracruz y
Tabasco.
Los
Olmecas tallaban magistralmente la piedra y, en especial, el jade. Algunos
monumentos Olmecas llevan inscripciones de calendario, que se consideran más
antiguas que la civilización maya del primer período, lo que indujo a unos
científicos mexicanos a sostener que las civilizaciones mesoamericanas tuvieron
su origen en la cultura Olmeca. Dos civilizaciones mexicanas mencionadas —las de
los zapotecas y el pueblo de Teotihuacán— continuaron floreciendo durante los
siglos de preponderancia maya.
El
Valle de México es una de las regiones que primero habité el hombre americano.
Fósiles humanos a los que se atribuyen 11.000 años de antigüedad, se han
encontrado en Tepexpán. No se sabe exactamente quienes fueron los
creadores de la civilización de Teotihuacán, pero se supone que tienen un
parentesco con los Olmecas. Los aztecas últimos en surgir en el Valle de México,
constituyeron una pequeña tribu nómada, que se formé en el extremo septentrional
de este
mundo
mesoamericano intensamente desarrollado. Se establecieron en una isla del
Lago Texcoco, en el centro del valle. En la época en que llegaron los
españoles, ya habían comenzado a practicar las artes de la fundición y la
elaboración de metales blandos. Cortés y sus huestes sólo vieron que los
palacios de Moctezuma estaban llenos de oro, y eso es lo que la posteridad ha
recordado.
Fuente Consultada: Enciclopedia de Historia
Argentina Fascículo I
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