El metabolismo es un conjunto de
reacciones químicas que tienen lugar en las células del cuerpo. El metabolismo
transforma la energía que contienen los alimentos que ingerimos en el
combustible que necesitamos para todo lo que hacemos, desde movernos hasta
pensar o crecer. Proteínas específicas del cuerpo controlan las reacciones
químicas del metabolismo, y todas esas reacciones químicas están coordinadas con
otras funciones corporales. De hecho, en nuestros cuerpos tienen lugar miles de
reacciones metabólicas simultáneamente, todas ellas reguladas por el organismo,
que hacen posible que nuestras células estén sanas y funcionen correctamente.
Toda sustancia que se ingiere o
ingresa en el cuerpo de cualquier modo, para producir en él energía o servir a
la construcción y reparación de los tejidos, recibe el nombre de alimento. Entre
ellos se distinguen dos clases fundamentales: unos que producen energía y otros
que desempeñan diversas funciones esenciales para la vida. Entre los primeros se
encuentran los denominados principios inmediatos: proteínas, grasas e hidratos
de carbono, y entre los segundos el agua, las sales minerales y las vitaminas.
Su misión principal es la nutrición.
Todos los procesos químicos del
organismo se incluyen bajo el término general de metabolismo. La parte del
metabolismo encaminada a construir se denomina anabolismo, mientras que la
dedicada a la función contraria, es decir, a desdoblar sustancias para que cedan
energía, recibe el nombre de catabolismo.
Las necesidades energéticas
de un individuo dependen de su peso, y es importante también, para su
determinación, conocer el tipo de vida que lleva (si se trata de una persona que
permanece en cama, o si, por el contrario, efectúa trabajos pesados). La energía
que necesita el cuerpo se expresa en forma de calorías (cal, es la cantidad de
calor necesaria para elevar la temperatura de 1 Kg. de agua en 1° C).
Cualquiera de los principios inmediatos, denominados también alimentos
combustibles (hidratos de carbono, grasas y proteínas), puede proporcionar la
energía necesaria, pero su valor calórico no es idéntico. Así, mientras un gramo
de proteínas o hidratos de carbono desprenden 4 cal., la misma cantidad de
grasas es capaz de liberar 9 cal.
El número de calorías que
necesitamos para vivir normalmente depende de una gran variedad de
circunstancias (peso, superficie, sexo, edad, trabajo, tipo de actividad, etc.).
El metabolismo basal expresa la cantidad de calorías que emplea el hombre sin
efectuar ningún trabajo muscular, ni tan siquiera digestivo.
En la práctica puede determinarse
mediante aparatos especiales con la persona a examinar en condiciones basales:
a) en ayunas desde 12 horas
antes por lo menos,
b) tras un descanso nocturno perfecto, y
c) habiendo efectuado antes de la determinación el menor número de movimientos
musculares posible.
Hoy se dispone de tablas
estadísticas en las cuales podemos leer el metabolismo normal adecuado para cada
edad, peso, etc. En conjunto podemos decir que un hombre joven en condiciones
basales necesita unas 40 cal. por hora y metro cuadrado de su superficie, lo
cual llega a sumar al día unas 1500 cal. En las mujeres, el metabolismo basal es
algo menor. Durante los procesos febriles las necesidades energéticas aumentan,
así como al cambiar las condiciones del individuo.
Si los ingresos calóricos de un
determinado organismo son exactamente iguales a las necesidades energéticas del
mismo, el peso permanece invariable. Cuando aquéllos superan a éstas, los
alimentos no utilizados se almacenarán y aparecerá un aumento de peso. Por el
contrario, si las entradas de los alimentos no son suficientes para el
mantenimiento de las actividades del cuerpo, éste deberá recurrir a sus reservas
y, por tanto, adelgazará.