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Chechenia
declaró su independencia en noviembre de 1991, pero Boris Yeltsin esperó hasta
1994 para enviar tropas y restaurar la autoridad de Moscú. En Chechenia hay
decenas de miles de soldados rusos. La primera guerra en la república
separatista terminó en 1996, con una derrota humillante del ejército ruso.
En octubre de 1999, el primer
ministro ruso Vladimir Putin reanudó la ofensiva, lanzando una "operación
antiterrorista", luego de que se produjeran varios atentados en Moscú que el
futuro presidente atribuyó a los chechenos.
La guerra de Chechenia:
Chechenia, una región separatista situada al norte del Cáucaso y habitada
por grupos musulmanes, fue sometida en la época de los zares e incorporada en el
Imperio Ruso en el siglo XIX.
Después de la Revolución rusa, Chechenia declaró la independencia, pero ésta fue
reprimida. La resistencia de los chechenos continuó en la época de Stalin, que
decidió deportar a todo este pueblo a Kazakístán (hoy república independiente),
manteniéndolos en el exilio hasta su muerte, a mediados de la década del ‘50.
Con
la disolución de la URSS, Chechenia se levantó otra vez, y los guerrilleros
chechenos derrotaron en 1996 al ejército ruso, logrando la independencia de
Jacto, pero fueron nuevamente sometidos. Chechenia contó con el apoyo de Turquía
y Jordania, y el conflicto es comparable al de los bosnios y kosovares de
Yugoslavia, es decir, el de minorías étnicas que reivindican su autonomía.
Paradójicamente, los estados multiétnicos o multiculturales ya no son viables en
el mundo global; por esta razón, se desmembraron la URSS y Yugoslavia.
A
principios del siglo XXI, esta guerra continúa en medio de la indiferencia del
planeta: con menos de un millón de habitantes, se anuncia la muerte de entre
100.000 y 300.000 personas. Grozny, la capital de Chechenia, que tiene 400.000
habitantes, está reducida a polvo. Con las palabras del filósofo francés André
Glucksrnann, Grozny es Guernica (la destruida ciudad española de la Guerra Civil
inmortalizada por Picasso)
a la décima potencia, y el drama de Chechenia tiene la estatura de genocidio.
Sin
sensibilidad por tanta gente inocente muerta, el presidente norteamericano Bush
felicitó al líder soviético Putin por su “victoria” frente a los terroristas
chechenos que tomaron un teatro en Moscú.
Aslan
Maskhadov fue elegido como presidente en 1997. Los rebeldes buscan la
independencia de la república o por lo menos un autogobierno. Estuvieron muy
cerca de conseguirlo, luego de su victoria en 1996. Con el retiro de las tropas
rusas, los chechenos eligieron su propio presidente en enero de 1997, Aslan
Maskhadov, un ex oficial de artillería que se convirtió en el principal
comandante rebelde durante la guerra.
En el
marco de las negociaciones de paz entre Grozni y Moscú, se decidió postergar por
cinco años el establecimiento de un estatus político definitivo para la región.
Pero Maskhadov no pudo mantener bajo control a sus comandantes más radicales y
la nueva república cayó en la anarquía.
Con
la muerte de Kadyrov, el gobierno de Moscú -que no parecía demasiado dispuesto a
sentarse a la mesa del diálogo- ha perdido a su principal aliado en la
república. El presidente Putin ha prometido "una retribución de la que no podrán
escapar" los autores del atentado, pero eso, como muestra el creciente número de
ataques suicidas, tampoco conllevará a la paz en la región. Putin designó al
primer ministro de Chechenia, Serguéi Abramov, como presidente interino y
apareció el domingo ante la prensa junto al hijo más joven de Kadyrov, Ramzan.
Fuente Consultada: Historia
Mundial Contemporánea y BBC Mundo.com
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