|
BOMBA ATÓMICA PERDIDA: A
primera hora de la mañana del 5 de febrero de 1958, un bombardero
B-47 despegó de la base de las Fuerzas Aéreas de Homestead,
Florida, llevando una bomba termonuclear Mark 215, de tres toneladas
y media, con más de dos toneladas de explosivo convencional, una
cabeza nuclear de uranio y una cápsula nuclear extraíble consistente
en un detonador de plutonio.
Esta bomba era cien veces mas potente
que la que las USAAF lanzaron sobre Hiroshima trece años antes; era
capaz de exterminar inmensas áreas del este de América y provocar un
tsunami que habría llegado hasta Nueva York.
No mucho después de despegar, a las
3.30 de la madrugada, el bombardero colisionó con un F-86 cuyo
piloto saltó antes de que los aviones chocaran. La tripulación del
bombardero trató de controlar el B-47, aunque éste había sufrido
serios daños y había fuego en su interior.
El avión fue a aterrizar directamente
al campo de aviación Hunter Army, en las afueras de Savannah,
a poco más de dieciséis kilómetros. Alcanzó la pista, pero un fallo
mecánico impidió que pudiera reducir la velocidad para efectuar un
aterrizaje seguro.
Entonces, se le ordenó que se alzara
de nuevo y que se deshiciera de la carga explosiva a unos dos
kilómetros y medio más allá, en una zona donde no peligraran vidas
humanas, para después volver a la base e intentar aterrizar de
nuevo. La tripulación obedeció las órdenes y lanzó los dispositivos
cerca de la desembocadura del río Savannah.
El incidente puso a Washington en un
enorme aprieto, pues el Pentágono quería evitar la consiguiente
consternación pública resultante del hecho de que hubieran soltado
una bomba nuclear en territorio propio.
Tras el silencio inicial del
Departamento de Defensa estadounidense, que duró unos cuantos días,
el comunicado decía que se había arrojado en una zona «una porción
de arma nuclear», pero que no había riesgo para la población porque
el arma estaba «descargada».
De todos modos, cuando las cosas se
calmaron, e independientemente de si la bomba estaba o no cargada,
resultó imposible recuperarla.
Hasta nuestros días el Pentágono sigue
afirmando que no hay problemas porque el artefacto está desactivado,
pero algunos soldados encargados de cargar la bomba al avión
relataron todo lo contrario, frente a la negación de las autoridades
militares. Hasta el misterio continua, y la bomba sigue extraviada. |