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Las misiones Apolo a
la Luna: Los primeros
ensayos en vuelo tuvieron lugar en 1966 (misiones As-201, 202 y
203). El cuarto vuelo, que tuvo lugar el 9 de noviembre de 1967,
inauguró, con el nombre de Apolo 4, la denominación oficial de la
serie y constituyó la primera prueba del Saturno V en una
trayectoria orbital. Pero 1967 fue un año particularmente
desgraciado.
El 27 de enero, en la plataforma 34 de
Cabo Cañaveral (entonces Cabo Kennedy), Virgil I. Grissom, Edward H.
White y Roger B. Chaffee perecieron víctimas de un rápido y voraz
incendio en el interior de la cápsula mientras procedían a un examen
rutinario. El accidente obligó a introducir modificaciones en la
cápsula y en los trajes espaciales. Los tres astronautas que
murieron habían sido seleccionados como primera tripulación e iban a
ser puestos en órbita terrestre en un vuelo de dos semanas de
duración.
Con el Apolo 5, ya en 1968, se realizó
la primera puesta en órbita del módulo lunar, y el Apolo 6
constituyó la segunda prueba del Saturno V. Este mismo año tuvo
lugar, con el Apolo 7, la primera misión tripulada; entre el 11 y el
22 de octubre Walter M. Schirra, Don E. Eisele y R. Walter
Cunningham realizaron diversos simulacros en órbita terrestre; fue
ésta la i5ltima misión en la que se utilizó el Saturno 1 B. Ante su
éxito la NASA decidió alterar sus propios planes e intentar un vuelo
alrededor de la Luna. La misión Apolo 8 se convirtió así en la
primera escapada del hombre a las vecindades de otro astro. Con el
Apolo 9 se realizó el primer vuelo en órbita terrestre de los tres
módulos, y el Apolo 10 fue un ensayo general de alunizaje.
El 16 de julio de 1969 despegaba de
Cabo Cañaveral el Apolo 11, tripulado por Neil A. Armstrong, Michael
Collins y Edwin E. Aldrin, y cuatro días después, el 21 de julio a
las 2 horas 55 minutos y 20 segundos, hora de Greenwich, Armstrong,
el primer astronauta no militar, se convertía en el blanco de
millones de telespectadores al poner su pie izquierdo en la
superficie lunar.
Se había inaugurado una nueva era para
la humanidad. Al cabo de 19 minutos, Aldrin descendió a su vez, no
sin antes depositar en el interior del LM las primeras muestras que
había recogido su compañero. Ambos astronautas izaron la bandera de
Estados Unidos, y previamente Armstrong había descubierto una placa
adaptada a una de las patas del LM a la vez que leía la frase ya
célebre: “Hemos venido en paz en nombre de toda la humanidad.”
Aldrin sólo estuvo 1 hora y 54 minutos en la superficie lunar, y
poco después de regresar él lo hizo Armstrong; los astronautas
habían recogido muestras del suelo, hecho fotografías e instalado
algunos instrumentos científicos.
El alunizaje, que había tenido lugar
en una región del Mar de la Tranquilidad, fue una maravilla de
precisión; el regreso fue también perfecto y sin incidentes. Se
había realizado un sueño secular: la conquista de la Luna.
El impacto que causó en la opinión
pública el Apolo 11 es sobradamente conocido. No faltaron los que se
preguntaron por qué este esfuerzo no se había encauzado hacia la
resolución de los grandes problemas que siguen afectando a la
humanidad. Pero lo cierto es que el Apolo 11 fue precisamente un
paso adelante para que la humanidad pueda sentirse ya planetaria.
Decreció algo el interés del gran
público para el Apolo 12. En esta misión los astronautas, que
alunizaron en el Mar de las Tempestades, dispusieron de dos períodos
para la exploración lunar y dejaron montado el ALSEP (Apolo
Lunar Surface Experiments Package = Conjunto de experimentos
Apolo para la superficie lunar), conjunto de diversos instrumentos
científicos destinados a determinar la estructura y estado de
nuestro satélite. Entre las muestras recogidas se encuentra una
piedra excepcional por su edad probable,4,6 mil millones de años,
osea de formación más o menos contemporánea al del Sistema Solar.
El Apolo 13 se inició ya con
dificultades. El astronauta Thomas K. Mattingly había estado
expuesto a un contagio de sarampión y tuvo que ser sustituido
que la NASA no quería correr ningún riesgo. El vuelo propulsado
estuvo lejos de ser perfecto, pero la situación dramática se produjo
a raíz del fallo de una de las pilas que suministraban energía
eléctrica. Ello significó el abandono del programa de alunizaje.
Pero cuando la nave se encontraba a 332.000 kilómetros de la Tierra,
la temperatura y la presión aumentaron peligrosamente, provocando
una explosión que destruyó parte del módulo de servicio, privando a
la cápsula de oxígeno y de energía eléctrica. En principio se temió
por la vida de los astronautas, pero afortunadamente el módulo lunar
estaba intacto; les fue dada la orden de penetrar en éste y regresar
a la Tierra, lo cual pudo hacerse, después de tres días y medio de
circunvalar la Luna, sin dificultades.
La misión Apolo 14 se realizó con una
nave notablemente mejorada en la que se incluyeron varios
dispositivos de seguridad. El alunizaje tuvo lugar en la región de
Fra Mauro. Durante su segunda salida, los astronautas intentaron
llegar a la cumbre de un cráter cercano, de 122 metros de altura,
pero, después de haber recorrido 2,7 kilómetros, el polvo, la
pendiente y el cansancio los obligaron a renunciar cuando sólo se
encontraban a 60 metros de la cumbre.
El Apolo 15 constituyó la primera
misión verdaderamente científica del programa. El alunizaje tuvo
lugar en la grieta Hadlley, donde se colocó la tercera estación
automática ALSEP, a 1.095 y 1.180 kilómetros, respectivamente, de
las instaladas por los Apolos 12 y 14 y formando un conjunto
triangular. Los astronautas dispusieron para sus desplazamientos del
vehículo Rover, propulsado con energía eléctrica, con cuatro motores
de 0,25 CV cada uno de ellos; el ingenio disponía de una calculadora
que permitía saber en cada momento el trayecto recorrido, y también
de una cámara de televisión en color accionada desde la Tierra.
Las dos últimas misiones tuvieron
características similares a esta última. El Apolo 16 alunizó en la
región de Descartes. Destaca la finalidad astronómica de buena parte
de las investigaciones que en él se realizaron. Como curiosidad
puede apuntarse que fue utilizado por primera vez un medicamento
específicamente espacial, destinado a corregir las perturbaciones
cardiacas que experimentaron Scott e Irwin.
El Apolo 17, que alunizó en la región
de los montes Taurus, puso fin al programa de investigación humana
de la Luna. El programa Apolo había terminado. Esperemos que, como
dijeron los propios astronautas, ello sólo sea el principio de la
exploración del espacio. |