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MITO: El pacto de
no agresión germano-ruso estaba destinado a romperse debido a
que el régimen nazi alemán y el bolchevique de la URSS eran
enemigos ideológicos irreconciliables.
REALIDAD:
En materia de sucesos graves como son las guerras, las
ideologías se dejan de lado a la hora de ponderar factores
practicos. Hitler ofreció dos veces a Stalin que la URSS
integrara el Eje (pacto tripartito Berlín-Roma-Tokyo),
asegurándole que el mismo no era un eje antisoviético sino
antibritánico y antinorteamericano.
La primera vez Stalin no contestó
y la segunda supeditó el ingreso de la URSS al Eje a que
Alemania reconociera a Rumania y Finlandia como zonas de
influencia soviéticas, y por lo tanto, como países susceptibles
de invasión por parte de la URSS con acuerdo alemán. Hitler
importaba gran parte de su petróleo de Rumania y su níquel de
Finlandia. y si accedía ello hubiera significado aumentar
enormemente su dependencia petrolera respecto de la URSS, ya que
sólo podía obtener petróleo de ella y de Rumania debido al
bloqueo británico de los puertos alemanes del mar Báltico.
No podía acceder al requerimiento
de Stalin por esas causas, y ello —una razón fundamentalmente
práctica— es lo que impidió que dos regímenes teóricamente
irreconciliables se aliaran bajo el paraguas del Eje, lo que
hubiera significado un durísimo golpe a Gran Bretaña y Estados
Unidos. |