|
Este pueblo nómada de las estepas
eurasiáticas fundó en el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan, el mayor
imperio de la historia.
Eran una tribus de jinetes nómadas
de las estepas del Asia Central, su lugar de origen coincide
aproximadamente en la actualidad con la república de Mongolia y las franjas
meridionales de Siberia.
En el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan
protagonizaron un movimiento de expansión de tal magnitud, que el imperio mongol
llagó a extenderse desde China por el Este, a Rusia y el imperio islámico por el
Oeste.
Los mongoles antes de Gengis Khan
Los
pueblos mongoles pertenecen al amplio grupo de pueblos mongoloides, del que
también forman parte chinos, japoneses, coreanos, thais, etc. Su medio
geográfico configuró una forma de vida nómada, basada en el pastoreo de cabras,
ovejas y caballos, muy similar a la de otros pueblos esteparios, como los turcos
y los tunguses (manchúes), con los que también comparten una filiación
lingüística (lenguas uralo-altaicas). Parece que su hábitat original se situaba
en las llanuras al sureste del lago Baikal, aunque algunos grupos se extendieron
al norte del mismo, en la taiga siberiana, donde vivían de la caza. Su forma de
vida motivó la extremada sencillez de las sociedades mongolas. Agrupados en
tribus, vivían en tiendas que transportaban consigo en sus desplazamientos en
busca de nuevos pastos, no practicaban la agricultura ni tenían ciudades o
asentamientos permanentes. El chamanismo y la veneración de los fenómenos
naturales constituían sus principales prácticas religiosas.
Estas
circunstancias motivaron el que los mongoles raramente fundaran Estados, aunque
se dieron algunas excepciones. Como otros pueblos nómadas, los mongoles eran
excelentes arqueros y jinetes. Convertidos en una fuerza guerrera, su extremada
movilidad y velocidad hacía de ellos una seria amenaza para cualquier ejército.
Gracias a ello consiguieron fundar efímeros Estados en diversas épocas, como el
reino de Yen (siglo IV), el imperio juan-juan (siglos V y VI) o el de los kihtan
(siglos X y XI) al norte de China, o el de los kara-kitai (siglos XI y XII) en
Asia Central. A causa de la inestabilidad interna y de la presión de otros
nómadas, frecuentemente azuzados por el imperio chino, estos Estados solían
desaparecer rápidamente, y las tribus mongolas volvían a su existencia errante.
Gengis Khan
En
1196 Temuyin, un jefe de clan mongol, fue elegido khan o kan (soberano) por una
asamblea de las tribus. En pocos años sometió a su autoridad a todas las tribus
turcas y mongolas que vivían en torno al Baikal, y en 1206 fue proclamado khagan
(soberano supremo) por todas las comunidades, y adoptó el nombre de Gengis Khan
(soberano universal). Organizó su nuevo Estado sobre dos pilares.
El ejército
fue dividido en tres tipos de fuerzas: una caballería pesada para romper las
formaciones enemigas, una caballería ligera (la especialidad mongola), que con
sus continuos y rápidos ataques y retiradas hostigaba y debilitaba al enemigo
hasta vencerlo, y cuerpos auxiliares de ingenieros e infantería, normalmente
reclutados entre los pueblos sometidos, y empleados en los asedios de ciudades.
Los hombres eran repartidos en nuevas unidades, rompiendo las tradicionales
agrupaciones tribales, lo que daba cohesión al conjunto, reforzado por la
presencia de los 10.000 bahadur, la guardia personal del Khan. La movilidad y
sobriedad de este ejército y la organización de un eficaz sistema de correos (yam)
permitían desplazar rápidamente grandes contingentes de tropas a lo largo de
enormes distancias y concentrarlas por sorpresa contra el enemigo, con efectos
devastadores.
El ejército mongol era
extraordinariamente autosuficiente. Los soldados viajaban con su familia, de
modo que el ejército consistía en una enorme multitud de viajeros sin motivo ni
necesidad de volver a casa. Sus tácticas militares se basaban en las técnicas de
los nómadas para cazar animales en grupo.
Las fuerzas mongolas se
desplegaban en una sola línea, rodeaban toda una región y luego se aproximaban
por todos los lados, de modo que nadie podía escapar a su cerco.
Gracias a la cuidadosa
planificación de sus consejos militares (llamados kurultaí) y a los
excelentes reconocimientos del terreno que realizaban en sus veloces caballos,
la victoria no tardaba en llegar. Sus primeras víctimas fueron los Jin, los
enemigos de los Song del Sur.
Gengis les declaró la guerra en el
año 1211 e inició sus avances con dos ejércitos de cincuenta mil arqueros, pero
luego se dio cuenta de que, en realidad, no contaba con los recursos necesarios
para tomar sus ciudades. Recurriendo a varios ingenieros chinos y algunos
guerreros musulmanes para que le enseñaran a construir las máquinas de guerra y
las catapultas gigantes (trabucos) utilizadas por los bizantinos, Gengis empezó
a construirlas por su cuenta mediante los recursos que encontraba sobre el
terreno, como los árboles.
Cuando Gengis se enfrentaba a una
ciudad, daba a elegir a los dirigentes del enemigo entre dos opciones: rendirse
o morir. Era un hombre de palabra. Si un mandatario era tan orgulloso como para
presentar batalla, Gengis no mostraba ningún tipo de clemencia. Si se rendía, su
pueblo era perdonado, pero a cambio se le exigía lealtad absoluta.
Cuando en el año 1209, un
gobernante de Turfán -ciudad oasis situada en la actual región autónoma de
China- se sometió a la autoridad de los mongoles, Gengis Kan no sólo perdonó la
vida a su pueblo, los uiguros, sino que además éstos se pusieron a
trabajar para los mongoles y se convirtieron en el motor de su burocracia
imperial enseñando a leer y escribir al pueblo nómada, que hasta entonces había
sido analfabeto.
En el año 1213 los mongoles ya
habían llegado hasta la Gran Muralla y, en menos de dos años, se habían
introducido en el corazón de la China septentrional. En el año 1215 asediaron y
saquearon la capital de los Jin: Yanjing (Pekín en la actualidad).
Una vez sometido el pueblo Jin, la
ira de Gengis Kan se dirigió contra el emperador musulmán -que al parecer le
había insultado sin razón- de Jwarazm, imperio que se extendía desde el extremo
occidental de China hasta el mar Caspio.
Luego Gengis Kan se dirigió hacia
el norte, hasta llegar a Rusia, donde su ejército se dividió en dos y conquistó
Georgia y Crimea. En su camino de vuelta hacia Mongolia derrotaron a un ejército
ruso dirigido por seis príncipes, incluido el gobernante de Kiev. Como era
costumbre en la tradición mongola, los príncipes fueron ejecutados sin derramar
ni una gota de sangre: murieron aplastados bajo el peso de la mesa de banquete
en la que los generales mongoles celebraron su festín victorioso.
Por
otro lado, la yasa era la ley imperial que daba cohesión y organizaba el
conjunto de las Instituciones del Imperio. La soberanía era electiva dentro de
la familia de Gengis Khan, cuyos miembros acaparaban los máximos poderes civiles
y militares. La cancillería imperial y el tribunal supremo eran dirigidos por
mongoles. El Imperio se dividía en distritos militares, y los jefes del
ejército, miembros del gran consejo imperial, se encargaban también de la
administración, auxiliados por una numerosa y eficiente burocracia, escogida
entre los pueblos sometidos.
Con
estos elementos, los mongoles emprendieron una espectacular serie de conquistas.
En 1209 sometieron el reino tungús de Xixia, después conquistaron el norte de
China hasta Pekín (1215). Gengis Khan obtuvo el vasallaje pacífico de los kara-kitai
(1218) y atravesó sus tierras en 1221 para conquistar el sultanato turco
musulmán de Jwarizm (noreste de Irán). Combinando la tolerancia con las
poblaciones sometidas pacíficamente y la mayor crueldad con los enemigos
vencidos, convirtió el terror en un arma tan eficaz como su ejército. Sus
lugartenientes Subotay y Djebe realizaron una incursión al sur de Rusia,
venciendo a os cumanos y los rusos en Kalka, en 1223.
En 1225 Gengis regresó a China,
donde volvió a luchar contra los Jin para someterlos de nuevo. Al cabo de poco
tiempo, Gengis Kan murió: nadie sabe cómo. Algunos dicen que cayó de un caballo.
Otra leyenda cuenta que fue asesinado por una bella princesa tangut:
cuando estaban a punto de hacer el amor, lo castró con un cuchillo que llevaba
escondido en la ropa interior para vengarse de él por haber exterminado a su
pueblo.
Cuando murió Gengis, el Imperio
mongol abarcaba desde la costa oriental de China hasta el mar Caspio. Pero sus
hijos lo ampliarían aún más creando nuevos imperios en Rusia, Siberia y Asia
central.
Sus primeros sucesores
A la
muerte de Gengis Khan (1227) el imperio, que se extendía desde Manchuria hasta
el mar Caspio, estaba repartido entre su hijos, bajo la soberanía del Gran Khan.
En 1229 la asamblea de los nobles mongoles eligió para este puesto a Ogodei.
este continuó las conquistas mientras organizaba el imperio, estableciendo ¡a
capital en Karakorum (1235).
El imperio Km del norte de China fue totalmente
conquistado (1234), así como gran parte de Persia (1239). Batu, sobrino de
Ogodei, acompañado por Subotay y Mangu, marchó sobre Occidente, destruyendo a
los búlgaros del Volga (1236), aplastando a los rusos y tomando Kiev (1240).
Atacó entonces Polonia, Hungría y Alemania, llegando hasta el Adriático (1241).
Pero cuando iba a atacar Viena, la noticia de la muerte de Ogodei le hizo volver
rápidamente a Karakorum para defender sus derechos al trono. Tras un periodo de
minorías y regencias (1241-51), durante el reinado de Mangu Khan (1251-59) el
imperio alcanzó su máxima extensión. Su hermano Hulagu, gobernador de Persia,
acabó con la secta de los asesinos (1256) y conquistó todo Irak, ejecutando al
último califa de Bagdad (1258), pero fue vencido por los mamelucos de Egipto en
Am Yalut (1260).
Kublai Khan y la disgregación del
Imperio
Kublai, otro hermano de Mongu, encargado de la conquista del
Imperio chino de
los Song, fue elegido Gran Khan (1260-1294). En seguida trasladó su capital a
Pekín, llamada Kanbalik. Desde allí completó la conquista de toda China (1279) y
envió expediciones contra Japón, Indochina e Indonesia. Bajo su reinado y el de
sus sucesores, el Imperio chino-mongol alcanzó una gran prosperidad, gracias al
orden interno y a que la tolerancia y la pax mongolica impuestas sobre gran
parte de Asia favorecían enormemente el intercambio de ideas y mercancías. Fue
en esta época cuando el famoso viajero veneciano Marco Polo llegó a la corte del
Gran Khan, donde recibió cargos y honores. También llegaron otros comerciantes y
misioneros, como el franciscano Ruysbroek.
Pero
también en esta época comenzó la disolución del inmenso Imperio. La smización
del Khan y de la dinastía Yuan por él fundada hizo que otros miembros de la
familia se rebelaran contra su autoridad. Su nieto Kaidu fundó un kanato
independiente en Asia central, que sólo fue sometido por Timur (1295-1307),
sucesor de Kubiai, que no pudo impedir sin embargo la pérdida de control sobre
los khanatos o khanatos occidentales. La misma dinastía Yuan fue derrocada en
China por los Ming (1368) y sus descendientes se retiraron de nuevo a Mongolia.
Los khanatos de Asia central y
occidental
A
partir de 1260 el imperio se había convertido en una federación de khanatos,
bajo la soberanía cada vez mas teórica del Gran Khan, frecuentemente enfrentados
entre sí.
En
Asia central, el kanato de Yagatay, tras una fase de expansión, comenzó su
declive a la muerte de Kaidu (1301), mientras se turquizaba e islamizaba
progresivamente. Tras sufrir el embate de Tamerlán (finales del siglo XIV) y la
presión de los rusos, se dividió en varios khanatos que fueron progresivamente
absorbidos por el Imperio ruso (siglos XVI-XX).
Al
oeste, el khanato de Quipcap o de la Horda de Oro, en Siberia occidental, impuso
su autoridad a los principados rusos y llegó a amenazar Bizancio. Islamizado
superficialmente, se alió con los mamelucos, ayudando a su victoria en Am Yalut.
Debilitado por la rebeldía de los príncipes de Moscú (1380) y la derrotalrente a
lamerlán (1395), perdió definitivamente el control sobre Moscovia en 1480, y se
escindió en los khanatos de Kazán, Astrakán y Crimea. El último de ellos logró
resistir el expansionismo ruso hasta fines del siglo XVIII
Las
conquistas de Hulagu en Persia llevaron a la fundación del Imperio de los
llkharies o Iljanes. Éstos, tras algunos intentos de alianza con la cristiandad
europea contra los mamelucos y los príncipes musulmanes de Siria, acabaron
convirtiéndose también al islam a finales del siglo XIII. Esto no impidió la
disgregación de su imperio a la muerte de Abu Said (1335).
Los timuríes: En
1360, el turco islamizado Tamerlán (Timur Lenk, «el cojo») se proclamó
descendiente de Gengis Khan y unificó a las tribus turcas y mongolas de Asia
central. En una serie de campañas devastadoras sometió a su autoridad toda
Persia, el khanato de Quipcap (1396), el norte de la India (1399) y el sultanato
otomano de Asia Menor (1402). Pero a su muerte (1405), su gran Imperio, con
capital en Samarcanda, se desintegró rápidamente.
Un
descendiente suyo, Babar, fundó en 1506 el Imperio mogol de la India, que
gobernaría durante dos siglos la mayor parte del subcontinente, hasta su
sometimiento por los ingleses entre los siglos XVIII y XIX
|