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Uno de los acontecimientos más trascendentales
de la historia de la humanidad fue la aparición, en el primer tercio del siglo
VII, de un nuevo sistema religioso, social y político, que surgió en el corazón
de la península Arábiga y, en poco más de cincuenta años, se expandió desde el
Atlántico hasta la India. Los árabes musulmanes convirtieron este vasto espacio
en un crisol, en el cual se amalgamaron las corrientes culturales más diversas,
íntimamente tamizadas por un idioma común, el árabe, y por una mismo credo, el
islamismo. A lo largo de la Edad Media, el mundo islámico tuvo distintos
epicentros políticos y momentos de unidad y de ruptura. Estos cambios a menudo
fueron saldados con guerras de conquista y enfrentamientos muy cruentos. Sin
embargo, los vaivenes políticos no desvirtuaron el gran aporte del islamismo a
la humanidad.
Los árabes no sólo se distinguieron por sus
propias creaciones en todos los ámbitos del conocimiento y el arte sino que, por
distintas vías, abrevando en las más diversas fuentes, recuperaron la inmensa
riqueza de la Antigüedad clásica con una amplitud y frescura sorprendentes.
Gracias a ellos, por ejemplo, el pensamiento aristotélico renació con toda su
fuerza y esplendor, del mismo modo que trasfundieron a Occidente los más
importantes logros filosóficos, científicos, técnicos y estéticos del Lejano
Oriente. A la vez, como ocurrió en Al-Andalus, en la península Ibérica, los
musulmanes supieron convivir con las otras grandes religiones monoteístas, lo
que hizo posible que la actividad cultural creciera con pujanza en un clima de
tolerancia y libertad inusitados en la Edad Media.
La Vida Religiosa Musulmana:
La
vida de los creyentes musulmanes está marcada por las oraciones, desde el
nacimiento hasta el instante de la muerte. Es costumbre susurrar al oído de los
recién nacidos frases del Corán, y también a los moribundos.
La práctica religiosa
Es llamativa la
homogeneidad de la vida religiosa a pesar de que el Islam no dispone de
intermediarios notables entre Alá y los fieles, ya que los rituales como las
abluciones o la oración diaria son personales y las jerarquías desaparecen
frente a la práctica religiosa. En el Islam no hay sacerdotes y la relación del
fiel con Alá es directa y sin intermediarios
Los musulmanes creen
que el hombre existe como exponente supremo de la creación de Alá y que debe
construir su destino. El hombre es Libre en su voluntad y sus acciones y puede
decidir seguir o no el camino que Alá le ha mostrado a través de su profeta
Mahoma, pero, silo hace, forma parte de una comunidad extensa e identificada.
Los cientos de millones de musulmanes que escuchan la llamada del almuédano se
sienten hermanos y se reconocen mutuamente por su devoción a Alá.
Los pilares de la fe musulmana
La práctica
religiosa musulmana gira en tomo a la oración, el ayuno, la limosna y la
peregrinación. Se denominan «los cinco pilares de la fe» y tienen las siguientes
características:
La
chahada
o «profesión de fe» es el primer pilar. Consiste en rezar la oración que resume
la fe islámica: «No hay más divinidad que Alá y Mahoma es su profeta».
La
ozalà
u «oración» es el segundo pilar. Los musulmanes deben orar cada día cinco veces.
Lo hacen al alba, al mediodía, a media tarde, al ocaso y por la noche, con la
particularidad de tener que realizar cuatro posturas principales al tiempo que
recitan la chahada y otras oraciones: de pie, inclinado, prosternado y sentado
sobre los talones. Los almuédanos entonan el verso «Alá es grande» desde los
alminares de las mezquitas y, al oírlo, todo musulmán sabe que es el tiempo de
rezar y deja por unos momentos cualquier actividad que esté realizando.
Previamente antes de
orar, los musulmanes tienen que purificarse por medio de la limpieza del cuerpo,
como se expone en la aleya número 7 de la azora 5 del Corán:
Creyentes!,
cuando os dispongáis a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta el
codo, pasad los manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo.»
Los viernes, que es
el día santo de los musulmanes, el rezo se hace de forma colectiva y
obligatoria.
El
sawn
o «ayuno» es el tercer pilar. El cumplimiento del ayuno durante el ramadán, mes
noveno del año, es una de las celebraciones islámicas más conocidas. Se trata
del mes de ayuno y de reflexión religiosa a través de las lecturas del Corán y
de los ritos establecidos.
El ayuno es
obligatorio para todo musulmán adulto y está Prohibido comer, beber o fumar,
desde que sale el sol hasta que se oculta. La elección de este mes se
corresponde con el tiempo en el que Mahoma recibió la Primera revelación.
En la puesta del
sol, que marca el final del ayuno diario, los musulmanes se reúnen para recitar
el Corán y para comer.
Sistemas de préstamo islámicos
En la azora 2, aleya
275 del Corán se dice: «Alá ha autorizado el comercio y prohibido la usura».
Siguiendo este
precepto, de una manera ingeniosa se han ideado sistemas para prestar de un modo
que no pueda equipararse a la usura. Así el sistema bancario islámico ha ideado
las siguientes modalidades de préstamo:
Al mudaraba.
El banco pone el capital y el cliente el esfuerzo para realizar un negocio o el
desarrollo de una empresa. Ambos, banco y cliente, comparten beneficios y
pérdidas, en caso de haberlos.
Al murabaha.
El banco compra el producto que solícita el cliente y acuerda con él un precio.
Se compromete a vendérselo a otro precio acordado, ganando el banco la
diferencia.
Al musharaka.
El banco y el cliente se hacen socios, aportan el mismo capital y asumen ¡os
mismos riesgos y beneficios según la siguiente proporción: un tercio para el
banco, otro para el cliente y el tercero para amortizar el préstamo.
El día que acaba el
ramadán, se realiza una fiesta con un menú especialmente cuidado. Como el
calendario musulmán es lunar, el mes de ramadán puede coincidir con cualquier
momento de nuestro calendario.
El
hajj o «peregrinación mayor» es el cuarto
pilar de la fe. Todo musulmán que tenga salud y recursos para afrontar un viaje
a La Meca tiene el deber de realizar al menos
una peregrinación en su vida a la ciudad sagrada. El azaque o
«limosna» es el quinto pilar. Es un deber para todo musulmán ayudar a quienes lo
necesiten por medio de la solidaridad. En las comunidades sunitas se tiene que
dar el 2,5 % de la riqueza acumulada cada año. Muchos fieles entregan el azaque
a ONG musulmanas para ayudar a los desfavorecidos o a quien lo necesite.
La vida religiosa
islámica y la plegaria marcan el ritmo del día, del año y de la existencia.
Estas oraciones y rituales son los puentes de unión entre los musulmanes y Alá.
Comentario
sobre la biografía de su fundador:
Mahoma (cerca de 570 a cerca de 632 d.C.). Hijo de un mercader
árabe pobre, Mahoma quedó huérfano a los 6 años y creció siendo pastor de
ovejas. De joven conducía caravanas pertenecientes a una viuda rica; más tarde
se casó con ella y se volvió mercader. Pero, cosa rara en un hombre de negocios,
Mahoma era algo solitario y le gustaba retirarse a pensar.
A la edad de 40 años dijo que el ángel Gabriel le había ordenado
en nombre de Dios predicar la verdadera religión. Al poco tiempo comenzó a
atacar la superstición y a exhortar a la gente a llevar una vida piadosa y
moral. Enseñaba a sus adeptos a creer en un Dios justo y todopoderoso, Alá, cuya
misericordia podía merecerse mediante la oración, el ayuno y la limosna Las
autoridades de la Meca, alarmadas por su creciente popularidad, lo expulsaron en
622 d.C.; entonces se desplazó a Medina, convirtiéndose en juez y legislador.
Mahoma comandó una guerra contra los enemigos del islam y
se apoderó de la Meca en 630 d.C. Después de su última peregrinación, en 632,
cayó enfermo y falleció. Sus reglas morales, establecidas en el Corán,
permanecen siendo la base de la ley en todo el mundo islámico. En los capítulos
5 y 9 se puede leer más acerca de Mahoma, el islam y los árabes.

EN EL AÑO DEL ELEFANTE, NACE UN NIÑO
Corría el año 570, que los árabes llamarían el "año del
elefante", porque fue entonces cuando vieron por primera vez estos enormes
animales, traídos por el rey cristiano Abrahah, de Etiopía, para atacar a La
Meca.
El ataque de dicho monarca fracasó a causa de una
epidemia. Durante la lucha contra el invasor sucumbió 'Abd Allah, miembro del
clan Hashem, una rama menor de la tribu coreixita. Cuenta la
tradición que, dos meses después, Amina, su viuda, dio a luz a un niño que se
llamó Ahmad o Mu-hámmad (Mahoma). Cuando éste contaba seis años dé edad, su
madre también murió, y el huérfano quedó bajo la tutela de su abuelo paterno Abd
al Muttálib y, después, de su tío Abu-Táleb, que habría de asegurarle siempre la
protección del clan Hashem. En pocos años el muchacho se convirtió en un
experimentado caravanero. Acompañaba a su tío en sus viajes a Siria, luchaba
contra los asaltantes y tomaba decisiones sagaces. Su honestidad le valió ser
llamado con el apelativo de "al-Amín": el leal, el fiel.
A los 25 años, era uno de los tantos caravaneros
beduinos que cruzaban el desierto a lomo de camello. Nada lo hacía destacar,
salvo su fama de hombre honesto, su barba renegrida y sus ojos almendrados. A
esa edad contrajo matrimonio con la dueña de los camellos que conducía, su
acaudalada prima Jadiya, quien era mucho mayor que él. De los hijos que
tuvieron, el varón murió joven y las mujeres en su infancia —la mortalidad
infantil era muy elevada en el desierto—, excepto una que sobrevivió. Se llamaba
Fáti-ma. Siglos más tarde, se habrían de librar grandes luchas en su nombre.
Después que un incendio destruyó la Caaba,
ésta fue reconstruida. Fue entonces cuando los coreixitas se disputaron entre sí
el privilegio de emplazar en el nuevo templo la "piedra negra" venida del cielo.
Como no llegaron a un acuerdo, resolvieron que la suerte decidiese la disputa.
El primer hombre que entrase en el santuario sería el encargado de colocar la
piedra. Y ése fue el caravanero honesto.
EN LA NOCHE DEL DESTINO, NACE EL PROFETA
DEL SEÑOR
¿Qué sintió el joven beduino al transportar a la Caaba
la "piedra negra" que el Señor enviara a los hombres? Jamás lo reveló. Se
cuenta, empero, que a partir de entonces su existencia se transformó. Tornóse
retraído y meditabundo. Permanecía largo tiempo en lugares solitarios,
apartándose de todos. Pensaba en el destino, en la justicia, en el aparente
absurdo de la vida, en el misterio del tiempo que transcurre y no vuelve.
Durante el Ramadán del año 610, subió al monte
Hira para entregarse a sus meditaciones. Allí se durmió y vio en sueños a un
ángel que le mostraba un pergamino, diciéndole: "¡Lee!". Mahoma no sabía leer,
pero el ángel insistió: "¡Lee, en nombre del Señor que te dio la vida!" (Corán,
C. VI, 1-5).
"Así fue como comencé a leer lo que el ángel
me mostró. Era como si sus palabras estuviesen grabadas en mi corazón. Salí de
la gruta, y oí una voz que provenía del cielo y que me decía: "Mahoma, tú eres
el enviado de Dios y yo soy Gabriel".
Mahoma tenía cuarenta años. Su primera reacción
fue pensar que había enloquecido, y corrió a narrar a Jadiya lo acontecido. Su
esposa lo tranquilizó, y él regresó a los montes Hira y Tabir para meditar.
Durante algún tiempo no tuvo visiones, hasta que una noche Gabriel reapareció
fulgurante, y le dijo: "Mahoma, en verdad, en verdad, tú eres el profeta de
Dios". Esta segunda revelación disipó todas sus dudas, y Mahoma aceptó la
palabra celestial: él era el enviado de Dios encargado de llevar la justicia a
los hombres. A todos los hombres, y no sólo a los beduinos. La suya fue, desde
el comienzo, una religión universal.
"HAY UN SOLO DIOS", DICE LA VOZ DEL
ARCÁNGEL
Por lo que se sabe, Mahoma nunca se juzgó a sí mismo como
un predestinado hasta el momento en que oyó las voces celestiales. Y si en un
primer momento creyó haber enloquecido, después aceptó el origen divino de esas
voces, y adquirió la certeza de su propia predestinación. Esta fe le dio una
inmensa fuerza. Con ella pudo resistir todas las dudas, enfrentar todas las
adversidades y a todos sus perseguidores.
La principal certeza que Mahoma adquirió fue la
de la unicidad de Dios: el universo, detrás de su aparente diversidad, oculta
una única realidad trascendental, un único poder.
En los tres años que siguieron a la denominada "noche del destino" en que
experimentó su primera revelación, Mahoma, todavía receloso, sólo comunicó lo
sucedido a su esposa Jadiya, a su hijo adoptivo Zayd, a su primo Alí (su
futuro yerno), y a sus amigos Uthmán y Abu Bekr.
LAS PALABRAS DEL SEÑOR SON GRABADAS EN UN LIBRO
Esas revelaciones místicas eran denominadas por los árabes
"recitación" o, en su lengua, qurán. Los fieles las transcribían sobre
trozos de pergamino, omóplatos de camello, hojas de palmera o tablas de arcilla.
Ya en tiempos de Mahoma, esos fragmentos comenzaron a ser reunidos, y con ellos
crearon las suras (sural) o capítulos.
En conjunto fueron llamados "Al Qurán" (La
Recitación), y de ahí el nombre de Alcorán, Corán o Koran,
que se da a esas 114 suras, con 6226 versículos, compiladas más tarde.
En las primeras revelaciones, Mahoma se vio
inspirado por un espíritu universal. Sus frases son cortas, incisivas, y tratan
de problemas muy generales, como la generosidad y la justicia. Posteriormente, y
a medida que Mahoma se mezcló en la política y se convirtió en el fundador de un
Estado teocrático, las revelaciones se transforman, y comienzan a ocuparse
directamente de los problemas locales, y, por ello, se nos hacen más oscuras.
En el período final de la vida de Mahoma, varios
"secretarios" anotaron sus revelaciones. El más célebre de éstos fue 'Abdallah
'ibn-Sad. En cierta oportunidad, Mahoma dudaba en terminar una frase, y
'Abdallah, por su propia cuenta, la completó. El profeta, distraído, hizo una
seña confirmando la palabra del escriba. Pero éste, posteriormente, perdió la fe
en Mahoma. ¿Cómo podía creer en que todas las palabras del Alcorán provenían de
Dios, si él mismo había sido el autor de algunas de ellas? Abdallah huyó a La
Meca, refugiándose entre los enemigos de Mahoma, quien jamás lo perdonó.
Tiempo después, al producirse la victoria
definitiva del profeta,'Abdallah no sólo consiguió escapar a la muerte, gracias
a la mediación de 'Uthmán, sino que después de muerto Mahoma se convirtió en un
importante funcionario del naciente imperio árabe. Había aprendido que la razón,
en manos de un individuo, no basta para contener la marcha inexorable de la
historia.
Este episodio, sin embargo, no implica que Mahoma
fuese un impostor, como lo señalaron muchas veces sus enemigos y, en especial,
los cristianos. Y la prueba de ello está en que muchas veces las "voces" que lo
guiaban lo impulsaron a tomar medidas que, en otros momentos, él mismo consideró
inoportunas.
El Corán se convirtió en el punto de referencia
común a todo el pensamiento islámico. Así, cuando en los Estados musulmanes
medievales (surgidos de la fusión entre el islamismo y las tradiciones judías,
helenísticas y persas), aparecieron los primeros librepensadores, éstos
denominaron a sus obras "Muarádat al qurán", o sea, "an-ticoranes", lo que
revela su dominio.
* Mahoma fue el creador
de esta religión.
* A los 40
años se sintió profeta y empezó a predicar en forma no muy clara, por lo que no
logró muchos adeptos.
* Era viudo
pero había heredado mucho dinero.
* Sus
primeros discípulos fueron algunos de sus parientes
* Mientras
meditaba se le había aparecido el ángel San Gabriel y le instigó a conseguir por
las fuerzas la difusión de la palabra de Alá.
* En la Meca
fue perseguido y se refugia en Medina durante varios años.(la hégira)
* Emprende la
guerra abierta contra todos sus opositores y logra unir a todos los árabes bajo
un mismo signo: la media luna.
* Al entrar
en la Meca destruyó 360 ídolos que allí se veneraban.
* Murió a los
62 años de edad, pero su obra ya había sido terminada.
* Hoy se
levanta la gran mezquita de Omar en el mismo lugar que según Mahoma se le
presentó el ángel.
La Religión:
·
La fundó en Arabia en el año 622, que hasta ese
momento los árabes eran politeísta y fetichista.
·
Fue la última religión creada y hoy cuenta con
400 millones de fieles.
·
Es monoteísta, es decir se cree en un
sólo dios: Alá
·
Se caracteriza por haber conseguido un fuerte
arraigo nacionalista y étnico, llegando hasta el fanatismo
·
No es una mezcla de judaísmo y cristianismo,
sino que posee características propias de una nueva religión.
Características:
·
Se adora una piedra negra (Kaaba) protegida con
un manto negro que se encuentra en la Meca.
·
Ala es su único Dios.
·
Todo fiel debe ir una vez en la vida a la Meca
y dar tres vueltas alrededor de la piedra sagrada.
·
Su libro sagrado es el Corán (como los Evangelios cristianos).
·
Todos los días se deben dar abluciones
·
Se deben dar reverencias mirando hacia la Meca.
·
La limosna es obligatoria.
·
El ayuno también es obligatorio.
·
El buen musulmán debe abstenerse de beber
bebidas alcohólicas y carne de cerdo.
·
El creyente debe ser circuncidado.
·
No puede tener mas de cuatro mujeres.
·
No puede adorar ninguna imagen u objeto.
·
Cada persona al nacer ya tiene su destino
impreso (kismet) y nada se puede hacer para modificarlo.
·
El destino del hombre en la vida es el de
trabajar, obrar bien, sufrir y aguardar su muerte.
·
Todo musulmán debe luchar en la guerra santa
defendiendo la media luna.
·
El que muere libre de culpa (o muere luchando)
tendrá como premio el Edén, un paraíso sensual, con ríos de sabrosas comidas
(ambrosía) y hermosas huríes que sólo atienden nuestros pedidos.
·
Los condenados permanecerán en desierto de
soledad, con grandes vientos que levantará arena y no dejará beber ni comer.
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Vista
PEREGRINACIÓN A LA MECA:
CADA AÑO, al empezar el último mes del calendario musulmán, casi dos millones de
personas viajan a la costa oriental de Arabia Saudita para el hadj, la santa
peregrinación a La Meca que todo musulmán devoto debe realizar, si puede, una
vez en la vida. Esta multitud de visitantes procede de todos los rincones del
orbe donde se practica el islamismo.
Fue en la ciudad de La Meca donde,
en el año 570 de la era cristiana, nació el profeta Mahoma, fundador del Islam,
quien ordenó convertirla en lugar de peregrinación musulmana. El centro de
devoción es el santuario de la Kaaba, edificio de forma cúbica situado en La
Meca que, según la tradición musulmana, fue construido por Abraham. (Es a la
Kaaba hacia donde todos los musulmanes se vuelven para rezar cinco veces al día,
sin importar dónde estén.) Es particularmente sagrada la Piedra Negra, que
engastó Mahoma en un muro del edificio.
Como primero y último actos de la
peregrinación, los musulmanes visitan la Kaaba y le dan siete vueltas. Quienes
logran acercarse a la Piedra Negra la besan o la tocan al pasar; pero, debido al
gentío, la mayoría ha de conformarse con agitar la mano en dirección a la
Piedra. Los principales días de ceremonia, oración y meditación son del 7 al 10
del mes, y en gran parte de ese tiempo todos los peregrinos deben estar en el
mismo sitio al mismo tiempo.
El hadj anual es una notable
proeza de organización. La sola cantidad de participantes plantea enormes
problemas de salubridad, transporte y mantenimiento del orden. Se levanta una
inmensa ciudad de tiendas de campaña para albergar a los visitantes, que exceden
en número de tres a uno a los habitantes de La Meca.
A pesar de todos estos
inconvenientes, la peregrinación se vuelve cada vez más popular. El peregrino
regresa a su país con renovado orgullo, después de haber cumplido con una de las
más sagradas obligaciones de su religión.
EL FUNDAMENTALISMO ISLÁMICO:
El
fundamentalismo islámico se ha convertido en uno de los temas más importantes de
la política internacional actual. En este fragmento del libro ¿Qué es el Islam?,
los historiadores ingleses Chris Horrie y Peter Chippindale analizan algunos
aspectos referidos al tema.
"El crecimiento reciente del Islam
ha sido especialmente notable en los países de África y de Asia en los que
existió contacto con las potencias colonizadoras cristianas. [...] Ahora, al
cabo de decenios de inestabilidad política, aumento de la pobreza y
desintegración social, el sueño de un desarrollo al estilo occidental o al
soviético ha terminado casi sin excepciones en la desilusión. Ése es el contexto
en el que ocurre la "Reforma" islámica a la que se califica de "fundamentalismo"
y que constituye literalmente un retorno a una forma simplificada y básica de la
ley islámica.
La reacción occidental al
fundamentalismo islámico se ha caracterizado por la repulsión contra la
reintroducción de castigos coránicos, como la amputación de una mano por el
delito de un robo. En ello subyace una reaparición del viejo temor europeo de
que los musulmanes proyectan conquistar el mundo. Esos temores son
comprensibles, pero están exagerados debido a un malentendido básico y
generalizado acerca del deber islámico de la yihad (Guerra Santa), que es
uno de los pocos aspectos de la religión que se comentan mucho en Occidente.
Es cierto que todos los musulmanes
están obligados a combatir a muerte en defensa del Islam [...] Pero esa
obligación coránica es totalmente defensiva. En el Corán se prohíben
expresamente las guerras de agresión, sean para obtener poder mundano o la
riqueza o para convertir por la fuerza a los no creyentes. [...] En realidad, la
distinción entre la guerra en nombre de la legítima defensa y la guerra de
agresión es difusa, y los Estados Musulmanes tienden a ser tan belicosos como
cualesquiera otros. [...]
Pero incluso en condiciones de paz,
es poco probable que el Islam fundamentalista pudiera jamás llegar a una
aveniencia, con las sociedades laicas de Occidente, ni aceptar las ideas y las
instituciones políticas occidentales. En particular, los ideales caros al
Occidente de nacionalismo y de libertad individual no tienen ningún lugar en el
pensamiento musulmán."
Ver: Biografía de
Fátima Hija del Profeta
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