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El Consulado 1799-1804
Una
vez que el proceso revolucionario en Francia fue controlado y dirigido por los
sectores más moderados de la burguesía, se inició la etapa conocida como el
Consulado (1799-1804), cuyo artífice sería Napoleón Bonaparte.
Durante este periodo se llevó a cabo la reorganización y la restauración
interior del país, consolidándose las conquistas burguesas de la Revolución.
En
noviembre del año 1799 (18 Brumario del nuevo calendario), un general
victorioso, Napoleón Bonaparte, con el apoyo de una parte de la burguesía, que
de esta forma pretendía consolidar sus conquistas frente al Antiguo Régimen y a
los jacobinos, dio un golpe de Estado, concentró todo el poder en sus manos y se
erigió en cónsul. La Revolución había terminado. Pero Napoleón y la burguesía
que le respaldó no pretendían volver al Antiguo Régimen, sino que, al contrario,
tenían por objetivo consolidar los logros de la Revolución, aunque sólo en su
aspecto más conservador.
Napoleón fundamentó su poder en los triunfos en política exterior, conquistando
la mayor parte de Europa, y en la reorganización y pacificación interiores. Más
tarde en el año 1804 se hizo coronar emperador y consolidó el poder de una
burguesía enriquecida por los beneficios de la guerra y de una casta militar
surgida con la Revolución Francesa. Se conformaba también un grupo de pequeños y
medianos propietarios agrícolas, nacidos con la Revolución y beneficiarios del
reparto de las propiedades feudales.
En el
orden internacional, el Consulado puede considerarse como una etapa preparatoria
del Imperio (1804-1814), durante la cual tuvieron lugar en
toda Europa las
guerras napoleónicas, provocadas por el empuje militar y las ansias
imperialistas de Napoleón, quien sería nombrado emperador de los franceses.
Tras
el golpe de Estado del 18 Brumario fue transformada la Constitución y se
instauró el nuevo régimen del Consulado, cuyo poder supremo estaba en manos de
tres cónsules permanentes, de los cuales Napoleón ostentaba el título de primer
cónsul.
El
Directorio había sido incapaz de lograr la estabilidad. El régimen liberal había
fracasado y se presentaba corno el continuador de los excesos revolucionarios.
Napoleón Bonaparte, quien volvía a París con una aureola de triunfos, se
presentó como el paladín de la legalidad y de la paz, garantizando los derechos
civiles y la prosperidad, instaurando su poder personal con la ayuda de la
burguesía y del ejército.
La
obra realizada por este régimen estuvo encaminada a consolidar las conquistas de
la Revolución y defender los intereses de la burguesía triunfadora.
En el
orden interior, Napoleón se presentaba ante los franceses como continuador de
los principios revolucionarios, realizando, con un sentido práctico y realista,
la restauración económica, política y administrativa del país.
Creó
el Banco de Francia para impulsar la industria y el comercio; emitió papel
moneda sobre bases firmes, estabilizando la situación monetaria. Restableció el
liberalismo económico protegiendo a la iniciativa privada, porque la riqueza
económica era la base del poder político. Desarrolló una red de carreteras; se
abrieron canales y se construyeron puertos y grandes obras que dieron trabajo a
una gran masa obrera desempleada. Hizo a la Iglesia aliada del Estado como
fuerza moral y, para apoyarse políticamente, creó una aristocracia e inició
campañas militares en Europa.
Las
reformas introducidas consiguieron dotar a Francia de una sólida organización
jurídica, que quedó plasmada en el famoso Código de Napoleón. En él se pueden
observar la influencia del derecho romano, del derecho consuetudinario y de
muchas de las conquistas jurídicas del periodo de la asamblea constituyente y de
la Convención.
En el
orden internacional, el Consulado consiguió restablecer la paz entre la Europa
monárquica, defensora del Antiguo Régimen, y la Francia revolucionaria, que por
entonces ocupaba una posición preponderante en el concierto de las naciones
europeas.
El Imperio 1804-1815
Las
victorias obtenidas por los ejércitos franceses en las guerras de coalición, y
las mejoras introducidas por el Consulado, dotaron a Napoleón de un
extraordinario poder, que le llevaría, primero, a ser nombrado cónsul vitalicio,
con facultad de designar a su sucesor y, posteriormente, a emperador de los
franceses en 1804.
Napoleón organizó la Corte según el modelo de La monarquía borbónica: con un
gran lujo y ceremonial. Creó títulos y privilegios y se rodeó de una “nueva
nobleza” de burgueses enriquecidos, a quienes concedería, junto a los miembros
de su familia, muchos de los territorios conquistados. Anuló la libertad
política, la libertad individual y la libertad de expresión. Se limitaron las
actividades intelectuales y espirituales. Apoyó su poder en una ideología, por
lo que creó la Universidad Imperial, pretendiendo dirigir el desenvolvimiento de
las artes, las ciencias y las letras, que debían expresar sus ideas. Utilizó a
la Iglesia con la misma finalidad. Inició la era de soldados y decretó nuevos
presupuestos.
Elaboró sus famosos códigos: de procedimiento civil, de comercio y penal, que
dieron a Francia un conjunto homogéneo de leyes, implantadas en otras regiones
europeas y que pasaron a América, influyendo en la legislación de las nacientes
repúblicas.
Realizó grandes obras públicas para “la gloria de Francia”: erigió la columna de
Vendome, el Arco del Triunfo del Carrousel en las Tullerías y el Arco del
Triunfo de la Estrella en los Campos Elíseos. Abrió caminos y canales en Francia
y Bélgica, y modernizó los puertos de Brest, Cherburgo y Amberes.
Para
sufragar dichos gastos estableció contribuciones indirectas, impuestos diversos
y monopolios. Las finanzas se unieron al poder, lo cual provocaría gran
descontento.
El
pueblo soportó este régimen mientras estuvo respaldado por las victorias
militares, pero cuando percibieron que tales victorias fueron efímeras, y que
pronto se convertirían en derrotas, todos los franceses desearon la caída de
Napoleón, cuyas incesantes campañas militares por Europa amenazaban con llevar a
Francia a un desastre nacional.
La
acción de Napoleón estaba dominada por una ambiciosa política imperialista, que
lo llevó a intentar dominar Europa entera, y, sobre todo, a derrotar a
Inglaterra, la enemiga tradicional de Francia. Para esto necesitaba grandes
ejércitos, por lo que recurrió al sistema de conscripción, al servicio militar y
a la incorporación de ejércitos de otras nacionalidades. En 1 806, Napoleón
inició la confiscación de bienes y el bloqueo a Inglaterra, cerrando cualquier
acceso por tierra tanto de parte de los franceses como de sus aliados, afectando
vitalmente la estructura económica y provocando una crisis social.
Las
tropas napoleónicas invadieron Portugal, España, Austria y Prusia; el imperio
napoleónico alcanzó su culminación en 1810, dominando el centro y el occidente
de Europa, y estableció alianza con Rusia, Dinamarca y Suecia. Setenta millones
de personas dependían de Napoleón; el poder era mantenido por la fuerza. El
bloqueo continental arruinaba tanto a Inglaterra como a Francia y a sus aliados,
paralizando el comercio y creando trastornos sociales. Se perdían vidas y dinero
por las constantes guerras. La reacción contra esta política imperialista
provocó en el propio país y en toda Europa una creciente oposición.
Después de su fracaso durante la campaña de Rusia, en la que pretendió castigar
al zar Alejandro 1 por no cumplir estrictamente con el bloqueo, los hambrientos
ejércitos de Napoleón fuer on vencidos por las enormes distancias de las estepas
rusas y castigados por un invierno riguroso. Francia era invadida por Estados
coligados al mando del inglés Wellington, París capituló y Napoleón abdicó
(abril de 1814), retirándose a la isla de Elba. Luis XVIII
fue proclamado rey y el ministro Talleyrand inició el tratado de paz, donde
Francia se comprometió a devolver los territorios conquistados, entregar
material de guerra, y desconocer a Napoleón y a la Revolución.
Napoleón decidió recuperar el poder y regresó a Francia instalándose en las
Tullerías e iniciando un nuevo reinado que se conoce como “Los cien días” (mayo
de 1815). Ofreció la paz en Europa, así como el respeto de los derechos y las
libertades individuales. Se formó la ultima coalición contra Francia impulsada
por Inglaterra, y Napoleón fue derrotado en Waterloo. (icnografía)
Fuente Consultada: Historia Universal de
Gomez Navarro, Gárgari y Otros
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