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El nacionalsocialismo (o nazismo) tenía muchos puntos en común con el fascismo.
No obstante, sus raíces eran típicamente alemanas: el autoritarismo y la
expansión militar propios de la herencia prusiana; la tradición romántica
alemana que se oponía al racionalismo, el liberalismo y la democracia; diversas
doctrinas racistas según las cuales los pueblos nórdicos —los llamados arios
puros— no sólo eran físicamente superiores a otras razas, sino que también lo
eran su cultura y moral; así como determinadas doctrinas filosóficas,
especialmente las de Friedrich Nietzsche, que idealizaban al Estado o exaltaban
el culto a los individuos superiores, a los que se eximía de acatar las
limitaciones convencionales.
¿Qué significado tienen
"nación" y “nacionalismo”?
El
concepto nación fue variando con el transcurso del tiempo; es decir, no
siempre quiso de lo mismo. Nación proviene del latín nascere , nacer): en
la época medieval, aludía al origen geográfico , al nacimiento de las personas,
También la palabra patria (idea que proviene de la antigüedad. -pate;
padre) significaba el lugar de procedencia familiar, la tierra de los padres, y
se equiparaba con país (de pagus. tierra, campo), por lo cual un
paisano es un compatriota.
Con
la Revolución Francesa de 1789, “nación” es el conjunto de ciudadanos que gozan
de los mismos derechos, se sujetan a las mismas leyes y están representados por
una misma legislatura. Es decir que para los franceses, el fenómeno del
nacionalismo es consciente y voluntario: es el deseo de pertenecer a una nación
o a otra, que hace que los miembros de una comunidad quieran tener su propio
gobierno.
Esta
aspiración de los habitantes de un país se puede expresar mediante la
participación popular, el sufragio, el plebiscito. Es un concepto liberal, que
expresa la voluntad política democrática de un sector social pujante constituido
por la burguesía.
Este
concepto francés se contrapone con el de la escuela alemana, que posee una
idea conservadora de nación gestada en el último tercio del siglo XVIII
difundida por el romanticismo alemán (especialmente a partir de
1830): se considera la nacionalidad como un fenómeno inconsciente e
involuntario, ligado a la población por el lugar de nacimiento, el idioma,
las costumbres; se "lleva en sangre”.
Para
el romanticismo, la nación es un ser vivo, que se manifiesta a través del
espíritu nacional, a través de signos externos como la lengua, la religión,
las tradiciones, un pasado colectivo; se puede no tener conciencia de la
nacionalidad, pero no por ello deja de existir.
El romantisismo exalta la época
medieval, porque en ella abreva la fuente de la nacionalidad alemana: el
pasado más glorioso estaba en el Sacro Imperio Romano Germánico, que durante
la edad moderna había decaído, hasta disolverse en 1806.
En el romanticismo se
destacan tres puntos fundamentales:
* Oposición al clasicismo y a la racionalidad.
* Arte basado en la libertad, el sentimiento y la espontaneidad.
* Recuperación del espíritu originario del pueblo pangermánico. (fuerte
tendencia nacionalista)
Esta
glorificación del espíritu nacional, que era necesaria para incitar a la lucha
por la liberación, tomó en Alemania y en otros países donde se difundió, el
erróneo concepto de “raza” como el rasgo que mejor podía definir la nación;
exaltación que un siglo después llegará al paroxismo con los regímenes
nazi-fascistas. Debido a la desvirtuación que tuvo el concepto “nacionalista”
bajo esta ideología, muchos de los que actualmente utilizan este término se ven
obligados a anteponer la expresión aclaratoria “sano".
Hoy
en día se admite que la idea de nación es una construcción de quienes tienen la
voluntad de integrarla. Se construye sobre la conciencia de tener un pasado en
común (aunque ese pasado sea relativamente reciente, especialmente entre los
hijos de inmigrantes), un idioma compartido por la mayoría y otras
características culturales comunes. Ese modelo o imaginario se consolida a
través de la difusión de la literatura impresa.
Antecedentes u Orígenes del
Nazismo:
a) Pangermanismo:
surge de exaltación del nacionalismo alemán, por ejemplo en 1878 apareció un
libro llamado, Escritos Alemanes, cuyo autor Lagarde, profesor de la
universidad de Gotinga, en donde ya plantea el "espacio vital" y exige el
retroceso de las fronteras rusas.
b) Antijudaísmo. El odio a los judíos como
corruptores de la pureza cultural y biológica de los germanos tiene también
raíces decimonónicas. Recordemos el texto de Dühring, La cuestión
judía (1880), donde se sostiene que la depravación es nota definitoria del
pueblo judío —libro que mereció la réplica de Engels, Antidühring—, o la
propuesta de Paasch de exterminio o deportación a Nueva Guinea de todos
los judíos, anticipando los estremecedores programas de la solución final.
c) Racismo. Las doctrinas racistas
supusieron una exegesis espuria del darwinismo en la medida que trasladaron a
las sociedades humanas las tesis acerca de la lucha por la existencia que el
gran científico inglés había referido a las especies animales. Ya antes de la
aparición del libro de Darwin se había publicado el del francés Gobineau,
Sobre la desigualdad de las razas humanas. en el que se exaltaba la superioridad
de la raza blanca, y dentro de ella del tronco ario, y la inferioridad de negros
y judíos. Posteriormente, el yerno de Wagner, el inglés germanizado Houston
Stewart Chamberlain, en Los fundamentos del siglo XX, consideró a la aria como
la única raza creadora e identificó los períodos de mezcla o caos racial con
períodos de decadencia.
d) Revanchismo. Más clara resulta la
asimilación con los postulados nazis en los escritos de algunos intelectuales
que predicaban la revancha por las cláusulas de Versalles. Es el caso de
Spengler en su famosa obra La decadencia de Occidente, título de por
sí expresivo, donde se considera a la democracia ‘el peligro del siglo XX” y
ensalza la guerra, forma eterna de vida superior”. Aún más directa es la
repulsión de Versalles en Van der Bruck (El segundo Reich, 1923):
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