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ORIGEN IDEOLÓGICO DEL NAZISMO

Origen del Nazismo El Romanticismo Aleman y los Nazi Antecedentes

IDEOLOGÍAS DEL SIGLO XX: EL NAZISMO DE ADOLF HITLER
 

 


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El nacionalsocialismo (o nazismo) tenía muchos puntos en común con el fascismo. No obstante, sus raíces eran típicamente alemanas: el autoritarismo y la expansión militar propios de la herencia prusiana; la tradición romántica alemana que se oponía al racionalismo, el liberalismo y la democracia; diversas doctrinas racistas según las cuales los pueblos nórdicos —los llamados arios puros— no sólo eran físicamente superiores a otras razas, sino que también lo eran su cultura y moral; así como determinadas doctrinas filosóficas, especialmente las de Friedrich Nietzsche, que idealizaban al Estado o exaltaban el culto a los individuos superiores, a los que se eximía de acatar las limitaciones convencionales.

¿Qué significado tienen "nación" y “nacionalismo”?

El concepto nación fue variando con el transcurso del tiempo; es decir, no siempre quiso de lo mismo. Nación proviene del latín nascere , nacer): en la época medieval, aludía al origen geográfico , al nacimiento de las personas, También la palabra patria (idea que proviene de la antigüedad. -pate; padre) significaba el lugar de procedencia familiar, la tierra de los padres, y se equiparaba con país (de pagus. tierra, campo), por lo cual un paisano es un compatriota.

Con la Revolución Francesa de 1789, “nación” es el conjunto de ciudadanos que gozan de los mismos derechos, se sujetan a las mismas leyes y están representados por una misma legislatura. Es decir que para los franceses, el fenómeno del nacionalismo es consciente y voluntario: es el deseo de pertenecer a una nación o a otra, que hace que los miembros de una comunidad quieran tener su propio gobierno.

Esta aspiración de los habitantes de un país se puede expresar mediante la participación popular, el sufragio, el plebiscito. Es un concepto liberal, que expresa la voluntad política democrática de un sector social pujante constituido por la burguesía.

Este concepto francés se contrapone con el de la escuela alemana, que posee una idea conservadora de nación gestada en el último tercio del siglo XVIII difundida por el romanticismo alemán (especialmente a partir de 1830): se considera la nacionalidad como un fenómeno inconsciente e involuntario, ligado a la población por el lugar de nacimiento, el idioma, las costumbres; se "lleva en sangre”.

Para el romanticismo, la nación es un ser vivo, que se manifiesta a través del espíritu nacional, a través de signos externos como la lengua, la religión, las tradiciones, un pasado colectivo; se puede no tener conciencia de la nacionalidad, pero no por ello deja de existir.

El romantisismo exalta la época medieval, porque en ella abreva la fuente de la nacionalidad alemana: el pasado más glorioso estaba en el Sacro Imperio Romano Germánico, que durante la edad moderna había decaído, hasta disolverse en 1806.

En el romanticismo se destacan tres puntos fundamentales: 
* Oposición al clasicismo y a la racionalidad.
* Arte basado en la libertad, el sentimiento y la espontaneidad.
* Recuperación del espíritu originario del pueblo pangermánico. (fuerte tendencia nacionalista)

Esta glorificación del espíritu nacional, que era necesaria para incitar a la lucha por la liberación, tomó en Alemania y en otros países donde se difundió, el erróneo concepto de “raza” como el rasgo que mejor podía definir la nación; exaltación que un siglo después llegará al paroxismo con los regímenes nazi-fascistas. Debido a la desvirtuación que tuvo el concepto “nacionalista” bajo esta ideología, muchos de los que actualmente utilizan este término se ven obligados a anteponer la expresión aclaratoria “sano".

Hoy en día se admite que la idea de nación es una construcción de quienes tienen la voluntad de integrarla. Se construye sobre la conciencia de tener un pasado en común (aunque ese pasado sea relativamente reciente, especialmente entre los hijos de inmigrantes), un idioma compartido por la mayoría y otras características culturales comunes. Ese modelo o imaginario se consolida a través de la difusión de la literatura impresa.

Antecedentes u Orígenes del Nazismo:

a) Pangermanismo: surge de exaltación del nacionalismo alemán, por ejemplo en 1878 apareció un libro llamado, Escritos Alemanes, cuyo autor Lagarde, profesor de la universidad de Gotinga, en donde ya plantea el "espacio vital" y exige el retroceso de las fronteras rusas.

b) Antijudaísmo. El odio a los judíos como corruptores de la pureza cultural y biológica de los germanos tiene también raíces decimonónicas. Recordemos el texto de Dühring, La cuestión judía (1880), donde se sostiene que la depravación es nota definitoria del pueblo judío —libro que mereció la réplica de Engels, Antidühring—, o la propuesta de Paasch de exterminio o deportación a Nueva Guinea de todos los judíos, anticipando los estremecedores programas de la solución final.

c) Racismo. Las doctrinas racistas supusieron una exegesis espuria del darwinismo en la medida que trasladaron a las sociedades humanas las tesis acerca de la lucha por la existencia que el gran científico inglés había referido a las especies animales. Ya antes de la aparición del libro de Darwin se había publicado el del francés Gobineau, Sobre la desigualdad de las razas humanas. en el que se exaltaba la superioridad de la raza blanca, y dentro de ella del tronco ario, y la inferioridad de negros y judíos. Posteriormente, el yerno de Wagner, el inglés germanizado Houston Stewart Chamberlain, en Los fundamentos del siglo XX, consideró a la aria como la única raza creadora e identificó los períodos de mezcla o caos racial con períodos de decadencia.

d) Revanchismo. Más clara resulta la asimilación con los postulados nazis en los escritos de algunos intelectuales que predicaban la revancha por las cláusulas de Versalles. Es el caso de Spengler en su famosa obra La decadencia de Occidente, título de por sí expresivo, donde se considera a la democracia ‘el peligro del siglo XX” y ensalza la guerra, forma eterna de vida superior”. Aún más directa es la repulsión de Versalles en Van der Bruck (El segundo Reich, 1923):