Newgrange, complejo arqueológico
integrado por un conjunto de túmulos y sepulcros del neolítico, en el valle del
río Boyne (Irlanda). Los restos de Newgrange, cercanos a los yacimientos de
Knowth y Dowth, suponen un extraordinario ejemplo de tumbas de corredor.
Su
disposición es similar al de las pirámides egipcias: una cámara funeraria,
encerrada en el interior de un gran túmulo, sólo accesible por un largo pasillo.
Newgrange en irlandés significa «cueva del Sol», es un cementerio
prehistórico irlandés del condado de Meath que fue construido hace unos 5.000
años, en la Edad del Bronce, y que, por lo tanto, es más antiguo que las
pirámides de Giza o que Stonehenge. Newgrange es uno de los primeros yacimientos
arqueológicos donde se ha podido constatar una cultura prehistórica con
conocimientos de astronomía.
LUGAR DE CULTO ASTROLÓGICO
Newgrange es una edificación megalítica, lo que significa que fue construida con
grandes bloques de piedra enteros y sin labrar. Los megalitos formaban un
círculo de unos 70 metros de diámetro. Se calcula que sólo la edificación de ese
círculo megalítico debió de llevar al menos 20 años, suponiendo que un gran
contingente de personas (se habla de unos 300 hombres) interviniera en la
construcción del monumento funerario.
El
muro exterior fue revestido con cuarcita (una roca granular) cuando estuvo
terminado. Esa capa de cuarcita sufrió un notable deterioro con el paso de los
milenios, aunque fue reproducida poco después de haber desenterrado la tumba
prehistórica. En Newgrange hay un pasadizo de unos 17 metros de largo. Sobre la
entrada, que se debía de cerrar con una losa, hay una estrecha abertura de unos
10 cm. de alto. Aproximadamente una semana antes y una semana después del
solsticio de invierno, el 21 de diciembre, los rayos de sol pasan exactamente
por ese hueco, recorren el pasadizo y van a dar a un bloque de piedra decorado
con espirales.
La
construcción de Newgrange sabe aprovechar el más vitalizador de todos los
elementos, el Sol. Sobre la entrada, que debía estar sellada con una piedra, hay
una pequeña abertura con espirales dobles y losanges tallados en el "techo", así
como puertas de piedra que podían abrirse y cerrarse. La estructura está
orientada de modo tal que, en el amanecer del día del solsticio de invierno, el
sol naciente penetra en el interior de la tumba por dicha abertura, cuyas
puertas deberían quedar abiertas de antemano. Los rayos de sol recorren la
totalidad de la galería hasta el corazón de la cámara.
Por
las dimensiones de la piedra y los huesos hallados en Newgrange, durante mucho
tiempo se creyó que ese megalito había sido un altar destinado a los sacrificios
humanos. Sin embargo, la hipótesis más aceptada en la actualidad es que los
muertos eran incinerados en el exterior del recinto y sus restos, sepultados en
Newgrange.
ESPIRALES, SÍMBOLO DIVINO
Muchas de las piedras de Newgrange que no forman parte del muro exterior están
decoradas con espirales. Se desconoce su significado preciso, pero se supone que
simbolizaban una divinidad. Por una parte, eso explicaría su abundancia; pero,
por otra, también daría un nuevo significado al recorrido del Sol, que finaliza
en una piedra adornada con espirales, en el supuesto de que el pueblo que
levantó Newgrange venerara al Sol como divinidad autónoma, como ocurría en
muchas otras civilizaciones. Sería lógico que así fuera, ya que el recinto está
orientado de acuerdo a los movimientos del Sol. Eso presupondría que sus
creadores poseían conocimientos de astronomía.
Es
cierto que existen otras tumbas de la misma época en Escocia e Irlanda, algunas
incluso con una arquitectura más avanzada, pero sólo aquí la orientación del
recinto respecto al Sol y sus movimientos es tan precisa que hace posible el
fenómeno de la incidencia del rayo de sol. Sin duda, el Sol debía de tener un
significado muy especial para los constructores del complejo, tal vez el rango
de divinidad. Después de haber establecido la antigüedad del túmulo funerario,
las investigaciones de Newgrange se han basado en su mayor parte en
suposiciones, ya que no se sabe qué cultura pudo ser la responsable de la
construcción del recinto. No se han podido encontrar suficientes vestigios
útiles acerca de la naturaleza ni el paradero de aquella civilización, ni en el
interior de la tumba ni en los alrededores.
Lo
que de inmediato atrae la atención del visitante curioso es la abundancia de
tallas en la roca. La piedra de la entrada está cubierta de espirales, y más de
una docena de las verticales de la galería muestran trazas de decoración.
También hay tallas en diversas piedras del suelo y de la bóveda, incluso en
tramos de la superficie no apreciables desde abajo. La mejor de las tallas del
interior es una triple espiral en el sector inferior de una de las piedras
verticales. En el exterior, muchas de las piedras del encintado están decoradas,
y algunas, en las partes que quedan ocultas. Además de las espirales, abundan en
Newgrange los losanges, los trazados en zigzag y los círculos. Pero,
extrañamente, estos símbolos no coinciden con los de otras galerías funerarias
de Irlanda.
Newgrange es un hoy un yacimiento abierto al público. La trayectoria del Sol
durante el solsticio de invierno se imita con medios artificiales para deleite
de los asistentes. Los megalitos Los monumentos megalíticos datan de entre el
Neolítico y la Edad del Bronce, lo que equivale al periodo comprendido entre los
años 5OOO - 1OOO a.C. Además de piedras aisladas, también se han conservado
estructuras elementales, como Stonehenge , o
construcciones íntegras. Los monumentos megalíticos se localizan principalmente
en Europa, si bien el fenómeno no es exclusivo de este continente. En el norte
de África, Sudamérica, la isla de Pascua y algunos
países asiáticos también se han descubierto construcciones megalíticas. Hasta el
momento no se ha podido esclarecer por qué esas estructuras y edificios
proliferaron en todo el mundo precisamente durante el mismo periodo.