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Durante la Guerra Fría, la humanidad vivía con el temor de que en cualquier
momento se desataría una conflagración con el uso de las armas nucleares, por
parte de cualquiera de las dos potencias: la Unión Soviética o Estados Unidos.
Sin embargo, no parecía darse cuenta de que, en los últimos 30 años, nuevos
peligros están acechando a la vida de los habitantes del planeta.
Unos
de ellos son la utilización y explotación indiscriminada de los recursos
naturales y la contaminación del medio ambiente, que se agravan por la condición
de no imponer limitaciones al libre comercio. El mensaje de la OMC, durante la
reunión ministerial en Doha, fue claro: “No a la protección ambiental si ésta
significa restricción comercial.” Con la expansión de los mercados se ha
incrementado el uso de materia prima de origen animal, vegetal y mineral para la
elaboración de los productos, sin importar destruir selvas, provocar sequías y
hambrunas, desecar y contaminar ríos y lagos, producir nuevas enfermedades a
hombres y animales, erosionar la tierra cultivable, sumir en la miseria a
incontables poblaciones, ni contaminar el aire con desechos tóxicos.
El paisaje
urbano y rural ha sido cambiado por el hombre a causa del cultivo agrícola
organizado. Las montañas han sido cortadas para construir carreteras y vías de
ferrocarril. Los bosques y praderas han desaparecido para construir casas.
Además se han desviado ríos y construido industrias contaminantes.
Es
imposible tratar de conservar la naturaleza como está, porque debido a las
necesidades propias del hombre actual se vuelve necesario cambiarla. Para juzgar
lo que sucedería en el futuro, debemos basarnos en la experiencia acumulada. La
degradación del medio ambiente es un fenómeno global. Los gobiernos no han
creado estrategias adecuadas para proteger el medio ambiente, ni se ha educado
ni concientizado adecuadamente a la población para solucionar tales problemas.
Existen organismos no gubernamentales, como Greenpeace, que se preocupan
por evitar la tala inmoderada de árboles, la contaminación del agua y el aire,
el uso de aerosoles e insecticidas, la producción de alimentos transgénicos, ¡a
caza inmoderada de animales en peligro de extinción, etcétera; sin embargo, no
se toma en cuenta con la seriedad que se necesita.
Se
trata de un problema prioritario de seguridad nacional que debe atenderse
considerando su importancia vital. Por otra parte, los Estados poderosos quieren
el control y la explotación de los países ricos en recursos naturales, lo cual
ha generado conflictos bélicos, que, a su vez, también aumentan la destrucción
del medio ambiente, y la contaminación en tierra, ríos y mares.
Otro
de los grandes problemas que forma parte de la vida cotidiana es el
narcotráfico. Su presencia corrompe a autoridades civiles y militares, sumiendo
en la drogadicción y la dependencia a millones de niños, jóvenes y adultos. Se
ha convertido en un gran problema social que destruye física y mentalmente y
provoca delincuencia, trastornos en la educación y en la producción, por h
inasistencia a los centros de trabajo, así como problemas familiares.
Males
de nuestro tiempo son el desempleo, la explosión demográfica y los trastornos
psicológicos como el estrés y la depresión, provocados por cuestiones tanto
económicas como sociales. El hombre se preocupa más por producir y poseer cosas
que por pensar y buscar satisfactores para su crecimiento espiritual y
emocional. Vivimos en una sociedad de consumo donde la riqueza está mal
repartida; donde se manipula, se controla y se deshumaniza al hombre. Una
sociedad que tiene un Big Brother que vigila, que dice lo que se tiene
qué hacer.
Éste
es el mundo donde nos tocó vivir. Tenemos que convivir en él de la mejor manera.
Debemos construir nuestro presente construyendo al mismo tiempo nuestro futuro.
Esto debe conducirnos a una reflexión histórica y razonada, con un sentimiento
de comunidad y de humanismo, buscando la preservación de la
individualidad, pero sin perder la vista del conjunto. Asimismo se necesita una
orientación racional con principios morales, que construya nuestra propia
historia con base en el respeto de otras lenguas, otras culturas, otros
pensamientos, otras formas de vida. Busquemos un mundo globalizado en las
prácticas humanas, en la justicia, en la responsabilidad, en la dignidad, para
encontrar una forma de vivir a la altura de nuestras esperanzas y de nuestras
aspiraciones.
Fuente Consultada: Historia
Universal de Gómez Navarro y Otros
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